Dilema político: ¿Qué opina la gente de Gobierno vs. oposición?
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El no kirchnerismo, en general, ha defraudado a sus mandantes electorales de 2009. El rol de gente como el senador nacional Gerardo Morales (Jujuy-UCR), ha sido cuestionable y cuestionado. Ahora se entiende porqué la UCR nunca gana en Jujuy y porqué hasta una clientelar-marginal como Milagro Sala tiene más espacio popular que Morales...
Sí fue coherente Elisa Carrió, por ejemplo. Sin embargo, ella no consigue repuntar en el reconocimiento de la opinión pública a los niveles de otrora, cuando parecía la nueva estrella de la política profesional argentina.
¿La gente percibe cierto egoísmo en las acciones de Carrió? ¿O tuvo éxito la instalación en la opinión pública del tremendismo de la legisladora nacional?
Hay una única advertencia necesaria: el descrédito del no kirchnerismo beneficia al kirchnerismo aún cuando no decline su propio divorcio con la gente.
Una oposición atomizada y sin credibilidad popular suficiente es la mejor noticia para un kirchnerismo condenado a perder el apoyo del pasado, y eso que todavía no llegó la Gran Inflación.
Pero, cada vez que la oposición y los medios de comunicación difundieron la expectativa de que los Kirchner estaban derrotados, resultó que el vaticinio no se cumplió, y eso se paga muy caro en términos de credibilidad pública.
De todos modos, Carrió no pierde el entusiasmo.
"La unica realidad es que la Cámara de Diputados funciona y que el enojo del oficialismo se debe a la exitosa estrategia de la oposición para declarar la nulidad de todos los decretos que permitían el pago de la deuda con reservas, lo que demuestra que cuando la oposición tiene estrategia y Plan B no hay trampa del oficialismo que valga", dijo Elisa Carrió, presidente del bloque de diputados nacionales de la Coalición Cívica.
El presidente del bloque kichnerista de diputados, el santafesino Agustin Rossi, dijo que "Elisa Carrió conduce irracionalmente a la oposición hacia la confrontación y evita el dialogo con el gobierno en el parlamento nacional".
Para Carrió, "es evidente que si están tan enojados los kirchneristas es porque recién se dieron cuenta del triunfo opositor del miércoles en la Cámara de Diputados", en donde se declaró la nulidad del decreto 2010 y de "la nulidad absoluta e insanable de todos los actos posteriores que versen sobre el mismo objeto", según se estableció en la sesión.
"Ahora nuestros objetivos son: reformar el Consejo de la Magistraura, coparticipar la Ley del cheque, desarrollar políticas en seguridad interior y en frenar los delitos del Poder Ejecutivo", aseguró Carrió.
Sin embargo, el entusiasmo de la Coalición Cívica no es compartido por algunos analistas políticos, ganados por cierto escepticismo justificado.
Por ejemplo,
"(...) En el medio, hay una sociedad de a pie que los mira absorta, perpleja, desilusionada y enojada por semejante desatino. Los Kirchner y su gobierno ya arrastraban paupérrimos niveles de aceptación popular, antes de esta increíble zaga que alumbró en el Parlamento después del 10 de diciembre. Pero aquel juego perverso al que han llevado a sus aliados y a sus adversarios o enemigos ha profundizado ese descontento. La novedad, aquí, es que el malhumor ha crecido de manera proporcional con todo el arco opositor, salvo honrosísimas excepciones.
A kirchneristas, peronistas disidentes, radicales, socialistas, habitantes de la siempre funcional ala izquierda y hasta los cívicos seguidores de Elisa Carrió les cabe, por estas horas, el mismo repudio del hombre de a pie. Para la clase política, no parecen entrar en su agenda alocada de estos días problemas tales como la inflación, la pobreza, el aumento constante de los precios, la pérdida diaria del poder adquisitivo de los salarios, el aumento del desempleo o del trabajo en negro, o la galopante ola de inseguridad. Decididamente, esos padecimientos diarios no figuran en su agenda.
Se espantaría cualquiera de los senadores o diputados que ofrecen con abrumador desparpajo la pelea de las últimas semanas, a poco que se anime a salir a la calle a preguntar a los ciudadanos si les importa o no la discusión sobre los DNU, si consideran vital la discusión en torno a si pagar con reservas o salir a tomar crédito, o la disputa por el reparto del impuesto al cheque, un papel rectangular que más de trece millones de argentinos que hoy viven en la pobreza o bajo condiciones de miseria, y con serios problemas para conseguir empleo, en el mejor de los casos, han visto en alguna publicidad televisiva o en un recorte de revistas.
La verdad es que a la gente le importa poco y nada ese pobre espectáculo que le ofrecen los políticos. Los sondeos de varias consultoras han demostrado que el miedo a la inflación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios ha recuperado el primer lugar entre las preocupaciones ciudadanas, sin que a las autoridades parezca llamarles la atención. (...)".
