Mientras Reutemann enciende motores, hay un gran debate sobre Cobos
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Una evaluación objetiva de la coyuntura argentina exhibe un notable deterioro de las variables fundamentales. Y esto obliga a los Kirchner a un desmesurado esfuerzo para intentar maquillar la realidad. Por lo tanto, lo conveniente era no prestarse al esfuerzo cosmético y permitir que los Kirchner y la realidad se encontraran de frente a la opinión pública para que ésta huyera de los Kirchner.
Sin tanto palabrerío, bien 'secote', tal como es él, Carlos Reutemann lo anticipó hace varios meses, cuando Eduardo Duhalde le exigía que confrontra con Néstor Kirchner. Y Reutemann aprovechó, además, para recordarle a Duhalde que no tiene peso relevante como para aconsejarle algo a alguien.
Solamente para recordar su presencia, Reutemann regresará brevemente a escena en un par de días pero antes hay que preguntarse qué ocurre con Julio Cobos, quien ha permanecido en el escenario, y tendrá mucho protagonismo en las próximas horas.
"(...) A la crisis institucional que se produjo alrededor del Banco Central, el oficialismo la igualó con la del vicepresidente, cuya renuncia o remoción no depende de una decisión del Ejecutivo, sino de un procedimiento legislativo, como lo dijo el mismo Julio Cobos al plantear que, si el oficialismo quiere removerlo, deberá tomar el camino del juicio político.
La superposición de las dos crisis institucionales trajo consecuencias inmediatas para el país.
> Un embargo a reservas argentinas en los Estados Unidos puso en duda el éxito del canje de deuda.
> La suspensión del viaje de la Presidenta a China, argumentando para ello que no podía dejarse el poder en manos del vicepresidente dada la irresolución de la crisis del Banco Central, generó una fuerte señal de incertidumbre.
> La baja en los bonos argentinos hizo que el riesgo país subiera al máximo en América latina, superando incluso al de Venezuela, en momentos que Chávez expropia bancos y cadenas comerciales, saca del aire canales de televisión, clausura más de mil comercios y las protestas callejeras de los estudiantes opositores llevan a muertos por la represión.
Es en este cuadro político-institucional en el cual el vicepresidente Julio Cobos volvió a tener en sus manos una decisión crucial para el Gobierno, al presidir la comisión que dictaminar sobre la remoción del presidente del Banco Central.
Podía presumirse que uno de los tres integrantes de esta comisión votaría desde una postura opositora (Prat-Gay) y otro lo haría en su condición de oficialista (Marconato). Ello llevaba a que fuera el voto del vicepresidente en su condición de titular de la Comisión el que desempatara.
La renuncia de Redrado, con su fuerte defensa de las reglas institucionales en sus fundamentos, dio a Cobos la salida que necesitaba, para no ser por segunda vez quien definiera una votación crucial frente al Gobierno.
Pero el kirchnerismo redobla nuevamente la apuesta y, desconociendo la renuncia del ex presidente del Banco Central, quiere obligar al vicepresidente a que vote sobre la remoción.
Cobos sigue siendo la figura política con mejor imagen y quien tiene individualmente más intención de voto para 2011.
Si la opinión pública lo percibe cediendo ante Kirchner, puede perder parte de lo que ha ganado ante la gente, que lo valora como un límite al poder del oficialismo. Si enfrenta nuevamente al Ejecutivo, ello puede ser el argumento de nuevas y reiteradas críticas, presiones y denuncias contra él por parte del oficialismo. (...)".
