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La inseguridad y el ‘Efecto Placebo’: Cuando el Gobierno da una respuesta que no ataca al problema de fondo

Desde el Gobierno y desde la conducción del PJ se repudiaron las marchas realizadas para pedir una mayor seguridad y se las relacionaron con operaciones políticas de la oposición y de los sectores acomodados de la sociedad. Ahora, ¿qué pasa cuando esa reacción sucede en el denominado 2do cordón, una zona de vital importancia para garantizar una mejor performance electoral del kirchnerismo? La perspectiva del Gobierno cambia radicalmente.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). "No es posible pensar que la sangre de una víctima pueda transformarse en bandera política". Fueron las declaraciones del jefe de Gabinete, Sergio Massa. Con estas palabras el funcionario respaldaba la postura oficial que critica a aquellos sectores políticos que suponen que con el endurecimiento de las leyes y la baja de la edad de imputabilidad de los menores se puede lograr una reducción de la inseguridad, uno de los grandes gérmenes de los principales centros urbanos.
En este mismo sentido, desde el Gobierno y desde la conducción del PJ se repudiaron las marchas realizadas para pedir una mayor seguridad y se las relacionaron con operaciones políticas de la oposición y de los sectores acomodados de la sociedad.
Ahora, ¿qué sucede cuando sólo un grupo de vecinos logra reunir en una pocas horas a 5.000 personas para repudiar el aumento de los delitos? ¿Y qué pasa cuando esa reacción sucede en el denominado 2do cordón, una zona de vital importancia para garantizar una mejor performance electoral del kirchnerismo?
Lo que en manos de la oposición era una operación política es ahora una cuestión de Estado abordada por el Gobierno.
El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, acaba de anunciar que presentará un proyecto de régimen penal juvenil, 48 horas después de que un menor, de 14 años, acabará con la vida de Daniel Capristo en la localidad de Valentín Alsina. La iniciativa ya había sido impulsada por Daniel Scioli, pero, según el gobernador bonaerense, se había interpretado sólo como un pedido de bajar de la edad de imputabilidad de los menores.
"Se tiene que asegurar un proceso penal que hoy no existe y que se establezcan sanciones para los menores que cometen delitos. Todo menor de 14 años sabe que está prohibido robar y matar. Entonces frente a un delito grave, es necesario que tenga sanciones graves, y si comete un delito leve, que tenga sanciones leves", dijo el ministro en declaraciones a Radio 10.
Además, el funcionario remarcó que el debate por este tema se inició "hace más de un año" con "7 proyectos" que se analizan en el Congreso.
"Más de una año', '7 proyectos'. En el Gobierno subestiman la cuestión de la seguridad, y se refieren a ella como "una sensación". Este poco interés en darle respuesta a uno de los mayores problemas que existe hoy en el país desemboca en que ninguno de los proyectos a los que hace referencia Fernández llegue a buen puerto en el recinto.
Sin embargo, cuando acontece un hecho que sacude a la opinión pública, en este caso en Lanús (parte de la zona electoral a la que hacíamos mención), y genera su reacción con una multitudinaria concentración, la perspectiva del gobierno, hoy en peligro de perder posiciones frente a la oposición, cambia radicalmente y se sube al reclamo popular que tanto había resistido.

"Está comprobado que la brecha social, es decir la extrema riqueza conviviendo con la extrema pobreza, acrecienta el nivel de delincuencia", señaló recientemente la Presidente Cristina de Kirchner. Sin embargo, los índices de pobreza e indigencia en la Argentina no han parado de crecer y, según algunos especialistas, se encaminan a equipararse con los de lo peores días del menemismo, una época que los Kirchner denostan pero a la que también contribuyeron.
Entonces, si la clave está en reducir la brecha social, pero por el contrario esta se amplía aun más dando como consecuencia el aumento de la delincuencia, como dice la Presidente, el anuncio del cualquier medida para reducirla que carezca de sentido social,  sólo tendrá como resultado un 'efecto placebo' sobre la población, creando la sensación que se está haciendo mucho, cuando en realidad las iniciativas no atacan al problema de fondo, que es la pobreza.
Con los anuncios de medidas paliativas el gobierno no hace otra cosa, muy a pesar de Sergio Massa, que utilizar "la sangre de una víctima"  como "bandera política".

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