"El 25 de mayo y el respeto de nuestras tradiciones"
Sr. Director

Sr. Director
A propósito de fechas olvidadas, parecemos haber entrado en el olvido de la Ley. Por segunda vez se propone "federalizar" el 25 de mayo obviando expresas Leyes Patrias. Con suficiente antelación acompaño algunos antecedentes históricos que, quizás, hagan recapacitar a nuestros dirigentes y revean el anuncio de celebrar la festividad en Misiones.
Durante el período colonial se cantaba el solemne cántico medieval "Te-Deum-Laudamus" en todas las dependencias españolas en conmemoración del cumpleaños del Rey. Desde 1808, los 30 de mayo, en honor del natalicio de Fernando VII. En la ocasión, se distribuía entre las tropas, acicaladas antes del alba, el tradicional e hispánico "chocolate de aniversario".
En 1810, la flamante Junta Provisional de Gobierno agregó al bando de convocatoria usual el…"agradecimiento por su instalación y feliz conclusión de las agitaciones causadas por los desgraciados sucesos de la Península". Al año siguiente, al conocerse en Buenos Aires la victoria de Las Piedras, la Junta Grande dictó el Decreto Provisional del 18 de mayo de 1811 mediante el cual se determinó que el 25 de mayo habría de celebrarse un Solemne Oficio y cantarse el Tedeum en honor de las victorias de Suipacha, La Florida y Las Piedras y en conmemoración de la institución de la Junta Provisional de Gobierno a nombre de SM Fernando. El Decreto, con la firma del Presidente Saavedra y del Secretario Campana, estableció que el lugar de celebración sería la Catedral Mayor y que así se haría en lo sucesivo todos los 25 de mayo.
En 2005, la decisión del Poder Ejecutivo de llevar las festividades mayas y el Tedeum a Santiago del Estero desconoció – quizás por error - una de las Leyes Patrias que rigió durante casi dos siglos. Asimismo, en tal ocasión, también se suprimió la utilización del bastón y banda presidenciales, atributos que fueron expresamente incluidos en el Decreto de Honores del 6 de diciembre de 1810.
La definición tradicional de Patria incluye la comunidad de territorio, cultura y tradiciones. Considero que una actitud de mayor moderación en el respeto de nuestras tradiciones contribuirá a revalorizar la imagen, algo alicaída, de nuestra querida República.
Atentamente
Alberto A. Camaño
Economista