"Muchos empleados de Microsoft no creemos que lo que construimos debería ser utilizado para la guerra", escribieron los empleados en un blog pidiendo a la empresa no involucrarse en otra licitación, en este caso para el proyecto conocido como YEDI, por US$ 10.000 millones, para construir servicios de nube para el departamento de Defensa. Pero Smith les comunicó que si tenían problemas éticos con aquello en lo que estaban trabajando, podían ser cambiados de sector dentro de la compañía.
Google, por otro lado, tiene el Project Maven, su trabajo para el departamento de Defensa de los Estados Unidos. Se trata de un programa "en el que se busca utilizar la inteligencia artificial para interpretar imágenes de vídeo. Esto, por mucho que Google está intentando quitarle hierro al asunto, tiene el potencial para ayudar a mejorar la orientación de los ataques por drones mejorando así su eficacia", explicó Yúbal FM del portal Xataka.
"Creemos que Google no debería estar en el negocio de la guerra", escribieron los empleados de la compañía en una carta abierta publicada en The New York Times, dirigida directamente a Sundar Pichai, CEO de Google. "Por lo tanto, pedimos que se cancele el Proyecto Maven y que Google redacte, publique y aplique una política clara que establezca que ni Google ni sus contratistas construirán nunca una tecnología de guerra".
La compañía ha tenido protestas multitudinarias por parte de sus empleados que apagó clamando que "no se dirige por referéndum" y esquivándolos a base de trabajos temporales que contrata a través de Figure Eight, según publicó The Intercept. Esta empresa contrata a trabajadores desde US$ 1 por la realización de tareas sencillas y repetitivas, explica Hipetextual. Algunas de estas personas trabajan sin conocer la finalidad última de su tarea, es decir, se dedican solo a una parte específica del proyecto y desconocen en qué están realmente trabajando.
Figure Eight afirma que "nuestros clientes tienen la opción de mostrar quienes son", sin embargo, "la mayoría de las veces se mantiene anónima." Se cree que la procedencia de estos trabajadores es curiosamente principalmente de países como Venezuela, Rusia e Indonesa, además de USA, explica Hipertextual.
Por último, Amazon, lleva años detrás de los sistemas de organizaciones como la CIA.