El dato que sobresale del comicio 2019 para Larreta es que su triunfo será sin el anabólico de Elisa Carrió: será él por él mismo. No es un dato menor para el siguiente desafío, si es que ocurre.
En el interín, Larreta tiene que resolver la relación con Emiliano Yacobitti, el patrocinador de Martín Lousteau, quien duda entre ser sparring de Macri en una PASO de Cambiemos o ser sparring de Larreta en la Ciudad, o no competir contra ellos en desventaja electoral.
Y acordar con Diego Santilli, el vicejefe de Gobierno/ministro, quien es muy perspicaz, además de reconocido en las encuestas, y ya comprendió cómo es el proyecto pero también quiere su cuotaparte.
La cuestión es sencilla: el candidato a senador nacional por el distrito será el siguiente candidato jefe de Gobierno porteño, de alguna manera 'el heredero'.
Es interesante la invisible tarea de aglutinamiento que realiza Larreta desde hace 3 años, y no sólo en la Ciudad sino en otras localidades del país, un procedimiento que en la política se denomina "construcción".
Si bien algunos han afirmado que Vidal tiene acciones que parecen extraídas del manual de un buen peronista, probablemente ellos desconocen el pasado político diverso de Larreta, y su tarea cotidiana, tan alejado de los procedimientos de Marcos Peña, quien apuesta a que Macri gane en 1ra. vuelta para estructurar un gabinete de 'peñistas ortodoxos' y así intentar convertirse en el heredero delegado.
Larreta y Peña tienen varias diferencias fundamentales. Todos lo saben. Una de ellas es la importancia que le conceden a la gobernabilidad. Para Larreta es clave. Sin embargo para Peña -quien proviene de la 'escuela Jaime Durán Barba'- es un valor sustituible por el proselitismo permanente aún cuando así se dispare una permanente huida hacia adelante. Los más de 3 años de Macri en la Casa Rosada son una demostración de tal enfoque.
Otra diferencia es la importancia de la gestión. Macri/Peña comenzaron apostando a la 'lluvia de inversiones' que permitiría que el capital privado sustituyera al público como remolcador de la economía. Luego lanzaron el albur de 'los brotes verdes', y más tarde la ilusión del programa 'PPP' (participación público privada). En el interín, se renunció a un plan económico y cuando todo salió mal, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, que impuso un ajuste pero no es un plan económico.
En cambio, Larreta trabaja con una planificación bastante rigurosa. Cuando Macri aún era el jefe de Gobierno porteño, 'el Pelado' ya tenía a Franco Moccia trabajando en la tarea venidera.
Es cierto que en el interín, la tasa de Alumbrado Barrido y Limpieza explotó, que el gasto público escaló y también el endeudamiento de la Ciudad. Pero la situación no escapa de control, y el plan de obras en ejecución para próximo estreno resulta muy importante para consolidar la imagen de 'hacedor' que desea Larreta para sí. Lo que es evidente es que a la Ciudad le falta una macroeconomía nacional que acompañe.
No obstante, en encuestas de opinión pública que mandó a hacer el propio Peña, ya apareció en diversos territorios apareció una novedad que sorprendió: la Ciudad de Buenos Aires como un lugar de referencia, algo que había ocurrido con San Luis/Rodriguez Saá en 2000, con Macri/CABA en 2009, con Tigre/Sergio Massa en 2013.
En este contexto, es imposible imaginar que Larreta, desconfiado del azar, no se encuentre elaborando con esmero su propio futuro.