En la gestión política mostró incapacidad para resolver conflictos, el gobierno retrocede y cede no atina defender a sus decisiones, lo que demuestra que eran de mala calidad. Impone objetivos en vez de proponerlos, afirmando con injustificada soberbia “que hace lo que debe hacer”.
Ahora aparece el enojo y la descalificación al prójimo como fundamento de sus malas decisiones, dos actitudes impropias de todo funcionario público que acreditan inmadurez mental y cultural y carencia de idoneidad.
No tuvo la grandeza de convertir la frágil coalición electoral que es “Cambiemos” en una Alianza política perdurable. No respetó a sus “compañeros de rutas”, solo sabe usarlos cuando entra en pánico.
El caso Aerolíneas Argentinas es un ejemplo cabal de la mala calidad de su gestión pero a ello hay que agregar que los cambios no se hacen de modo revolucionario, como se jacta “Guillo” para los amigos y Dietrich para la gente común, quien hizo de la política aérea un mamarracho que hasta ahora sólo ha logrado perjudicar a todos las empresas aéreas que operan con matricula “LV”, incluida ARG y AU, cuyos balances tendrán fatalmente números rojos. También perjudicó a ANDES, la única que opera con vuelos regulares, que cumple con lo dispuesto en el art. 99 del código aeronáutico.
Es cierto que en el transporte aéreo impactó la devaluación y en una época el precio del petróleo clase Brent sobre cuya base se fija el precio del JP1. Esto también demuestra falta de sensibilidad económica por parte de los ejecutivos de las líneas aéreas que no quisieron darse cuenta que el precio del dólar era insostenible y ficticio. Claro asi era fácil con dólar subsidiado hasta el más inepto puede ganar dinero como ocurrió en los últimos años de la convertibilidad, un buen medio que al convertirse en fin provocó un desastre y una crisis cuyos efectos todos hemos padecido y que a algunos, incluso medios periodísticos, favoreció injustamente, como es de público conocimiento.
Lo peor del gobierno de Macri es su indisimulada desaprensión por la gestión y la promoción del bien común dado que ahora exacerbará el conflicto político con el “kristinismo” como único argumento para intentar ganar la próxima elección presidencial. Su negocio es fomentar el conflicto.
La clave de su éxito será ahondar el conflicto y profundizar la grieta y soltar algunos globos amarillos ya desteñidos al son de las cumbias de los “GCU” (gente como uno).
Lo tragicómico, es que su fundamento es “ellos son peores” o la gente no quiere volver al pasado, como si el macrismo hubiera sido un viaje al futuro…
Los ciudadanos tenemos que tomar una determinación y es la de romper ese perverso juego dialéctico “Macri-Kristina-Macri-fundación Pensar-La cámpora-Kristina”.
Ese es el desafío que deberemos enfrentar los ciudadanos en 2019.
No existe en mi opinión “el mal menor”.
Todo “mal” es malo y el “mal menor” que fue el gradualismo macrista, fue más bien una tortura política que consumió la esperanza de un sector mayoritario de la sociedad.
Nos tenemos que dedicar a buscar “el mayor bien posible” y para eso es imprescindible que pongamos el ojo en nuestras obligaciones ya que el estado de nuestra enferma economía no nos permite más que financiar y garantizar el goce de unos pocos derechos esenciales y hasta un modesto nivel.
La oposición en general, las dirigencias gremiales, empresarias, la fragilidad cultural de nuestros “intelectuales” distan de la ejemplaridad, por el contrario todos están sospechados desde su honestidad personal hasta de su idoneidad.
Me asusta pensar que la alternativa para 2019 sean Macri y Cristina, seguiríamos con todos nuestros viejos conflictos que fatalmente se potenciarán.
Si afinamos la mirada nos daremos cuenta que constituimos una sociedad cronológicamente joven y mentalmente vieja porque somos incapaces de buscar lo imposible.
Termino con Max Weber: “No se trata de años cronológicos…La edad no es lo decisivo, sino la capacidad adquirida en la valoración de las realidades de la vida, en la habilidad de enfrentarlas y de esta a la altura…en este mundo sólo se consigue lo posible si una y otra vez se lucha por lo imposible…”
Macri y Cristina son símbolos del fracaso, son culturalmente seniles, si fueran personas de bien estarían dando un paso al costado y ese sería un servicio a “todes”…que ponderaríamos como un valioso ejemplo.
Que Dios y los ciudadanos lo hagamos posible…