Según se argumentó, la nueva suba se explica por mayores costos médicos en base a un dólar de $38, la inflación del año que se proyecta cada vez más cerca de 50% y los aumentos salariales del 27,5% en cinco cuotas acordados con el gremio, con cláusula gatillo.
No obstante, en las prepagas advierten que estos incrementos resultan insuficientes por la modificación de las variables económicas, salariales, financieras y cambiarias.
La medicina privada alcanza a seis millones de beneficiarios. De ese total, 1,2 millones son voluntarios. Del resto, el grueso de los usuarios deriva sus aportes de la Seguridad Social a la prepaga mediante obras sociales y deben pagar, en caso de corresponder, una diferencia con relación al monto del plan privado elegido. Como el salario sigue cayendo en términos reales, se acrecienta el pago diferencial.
Por la caída de los ingresos, Héctor Magonza, director de Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas y presidente de Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami), advirtió que actualmente muchos afiliados se pasan a planes más económicos o básicos.
Los planes de las prepagas tienen un costo promedio mensual de $4.000 a $4.500 para una persona de edad mediana, mientras para un matrimonio joven con dos hijos menores, en un plan sin reintegros, ronda los $9.000. Los planes familiares con mayores servicios ya superan los $10.000.