El plantel de Estudiantes se preparó a conciencia para ese partido de vuelta, fiel a las ideas de Zubeldía, y así fue que una semana antes del mismo pisó suelo inglés para comenzar a prepararse. Como ya es sabido la locación elegida fue la ciudad de Lymm.
Esta pequeña localidad del condado de Cheshire, que para el último censo de 2011 contaba nada más que con 12.350 habitantes, fue el bunker elegido por el cuerpo técnico Albirrojo para comenzar a pergeñar lo que sería la gesta de los Héroes de Old Trafford.
Ubicada a solo 29 kilómetros de Manchester, este pequeño pueblo otorgaba la combinación perfecta de cercanía y tranquilidad, con poca cantidad de gente en las inmediaciones pero con solo media hora de viaje, además de las comodidades propias de una óptima estadía.
La primera práctica en Inglaterra tuvo lugar el jueves 10 de octubre, cuando el cuerpo técnico dispuso algunos trabajos físicos de recuperación muscular para aprovechar la jornada tras el largo viaje del día previo, antes de empezar a planificar tácticamente el juego frente al United.
Algo más o menos así deducía la prensa internacional y ni qué decir la prensa británica, que entre otros casos puso entre paréntesis su tono distante y caballeroso y fomentó un clima hostil que en Old Trafford se tradujo en un estrepitoso grito de “¡Animals, Animals!” no bien los futbolistas de Estudiantes entraron a la cancha para hacer el reconocimiento del estado del césped.
Para la revancha el gran candidato era el United con futbolistas de la talla de George Best (considerado el mejor irlandés de todos los tiempos), Bobby Charlton (el mejor inglés de siempre) y Denis Law (el mejor escocés en la historia). Sin embargo, Estudiantes se plantó con autoridad y estuvo a punto de ganarlo porque los ingleses recién empataron a los 44 minutos del segundo tiempo.
Los campeones del mundo alistaron a Alberto José Poletti, Ramón Aguirre Suárez y José Hugo Medina: Oscar Miguel Malbernat, Carlos Oscar Pachamé y Raúl Horacio Madero; Felipe Ribaudo, Carlos Salvador Bilardo, Marcos Conigliaro, Néstor Togneri y Juan Ramón Verón.