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Ni la Selección ni Messi zafan de la guadaña devaluadora

A la selección y los clubes de AFA les pegó de lleno la devaluación: la económica pero también la deportiva. El fracaso del Mundial de Rusia pasó la primera factura a la escuadra nacional que inauguró en el amistoso contra la modesta formación de Guatemala, en Los Ángeles, un nuevo ciclo, con muchas caras nuevas y sin el astro máximo, Lionel Messi. De los 10 mil argentinos radicados en la ciudad californiana sólo 2 mil se acercaron al estadio Memorial Coliseum, cuya capacidad total de espectadores fue cubierta en un 16%. No sólo se vendieron muchas menos entradas al no contarse con la atracción de Messi, sino que a la AFA le ingresan US$500 mil menos de cachet. Y también al mejor jugador y mejor pago del mundo le tocó este año resignar 19,2% su valuación. Boca, Ríver y el resto de los equipos de la superliga que tenían contratos dolarizados desde que la paridad era $16 o $24 están aún digiriendo la devaluación de la moneda. No sólo tendrán que renegociar esos compromisos, sino que para incorporar players del exterior en sus planteles tendrán que pensarlo más de dos veces. El dólar a más de $37, opinan algunos representantes, incentivará el éxodo de jugadores argentinos hacia Brasil o Chile en reemplazo de la actual corriente importadora. Pero no sólo eso: el repliegue en sí misma de la liga europea obliga a la latinoamericana, africana y asiática a estrechar también filas pero varios escalones económicos más abajo. Esta subdivisión de poderíos abre oportunidades en su desarrollo interior a que tanto países como clubes de menor peso relativo equilibren fuerzas con los más grandes. Un caso de estudio es el del Royal Parí, de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, que de la mano de una gestión empresaria que lleva 5 años ascendió en todas las categorías y hoy puntea en la primera del fútbol local. Hoy estaría más cerca de Boca, que éste de Barcelona.

El fútbol argentino empieza a sentir los rigores de una doble devaluación: la del tipo de cambio, que afectará el costo de los contratos de los jugadores más cotizados de la plaza local, y la de selección nacional la provocada por el fracaso en el Mundial de Rusia, incluida la inmolación de Lionel Messi.

El marco del primer amistoso que disputó en Los Ángeles la escuadra nacional, llena de nombres nuevos y sin la figura del 10, ante la modestísima representación de Guatemala confirmó las presunciones de que en esta etapa refundacional quedará menguado el atractivo de las presentaciones que se programen, a punto tal que el que sería 5to. amistoso de las fechas FIFA hasta fin de año no tiene aún escenario ni rival.

La empresa Torneos, que tiene los derechos de la celeste y blanca para estos eventos, depositó en la AFA por esta primera serie de amistosos US$2 millones, medio palo menos que lo que costaba el caché con la presencia de Messi.

El match del viernes se disputó en un horario inusual para la televisión y en un estadio que se encuentra parcialmente habilitado debido a las obras de remodelación en marcha, el Memorial Coliseum.

Sólo se vendieron unas 15 mil entradas, a razón de entre US$ 40 y 300. Sólo acudió a la cita el 20% de los residentes argentinos en Los Ángeles, por más que la AFA haya respetado la recomendación de los organizadores de que estén en el plantel al menos 7 players mundialistas: Armani, Tagliafico, Meza, Pavón, Lo Celso, Dybala y Marcos Acuña, y otras estrellas de la superliga europea que se ven por la televisión, como Mauro Icardi y Lautaro Martínez.

Si se tiene en cuenta que este escenario del fútbol americano (NFL) posee una capacidad total de 93.607, que será reducida a 77.500 recién cuando finalice la refacción, puede entenderse la pobreza del marco de público que evidenciaba la oscura transmisión televisiva de anoche.

No sólo la AFA atraviesa un proceso de readecuación a números distintos generados por la selección nacional, ya sin Messi y con la ausencia de otros históricos que siguen siendo figuras en la premier league, como el Kun Agüero, Ever Banega, Lucas Biglia, Marcos Rojo o el Pipa Higuaín.

El peso de los contratos

En los clubes del fútbol argentino se viene una pesificación de los contratos dolarizados de jugadores y técnicos, que agregará caras largas a las escenografías de canchas semivacías (excepto las de los clubes grandes) por la veda al público visitante, el mal estado de los campos de juego y los mezquinos planteos tácticos que quitan emoción a los partidos.

Pero también, como ya adelantaron desde las cúpulas directivas los clubes grandes, se hará que prevalezca la posición exportadora de cracks sobre la contratación de jugadores latinos o la repatriación de figuras con algún cartel que, si bien inician el ocaso de sus carreras, aún cobran cuantiosos sueldos en moneda fuerte.

En los casos más antiguos arrastran un dólar de $16, pero la mayoría habían cerrado cambio a $24. Suponiendo que llegue a $45 a fin de año, habrá que ver qué están dispuestos a ceder entrenadores top como Guillermo Barros Schelotto o Marcelo Gallardo, y si los colombianos que tienen Boca y Ríver rebajarán pretensiones o partirán hacia nuevos destinos.

En la dirección opuesta, los clubes argentinos aprovecharán para que se revisen en menos las cláusulas de rescisión automática de los contratos, de acuerdo con los virtuales cartelitos de descuento que pondrán a los más vendibles.   

Lo hará hasta un Boca Juniors, pese al excepcional balance de divisas que lo caracterizan: tiene dolarizados los ingresos por sponsorización y representan cerca del 30% del presupuesto: Qatar Airways paga US$ 7 millones anuales; Axion, US$ 3,5 millones; y Axe, US$ 2 millones; mientras que Río Uruguay  Seguro acordó un canon en pesos, según informó Clarín.

Pero el gran devaluado del año entre las luminarias mundiales también es argentino, Lionel Messi. pese a que sigue siendo el de mayor valorización.

Desde que tocó su pico máximo de 402 millones de euros, cotización que sostuvo por 4 años, en 2018 cayó a 325 millones de euros. Lo sigue Neymar, con 210 millones de euros, 12 millones menos de lo pagado por el PSG francés el pasado verano. Luego viene Harry Kane, del Tottenham, con 196 millones de euros.

Entre los primeros de esta clasificación se ubican 5 futbolistas que compiten en la Premier League: Kevin de Bruyne 187 millones de euros, Lukalu 167, Pogba 156 , Griezmann 151 y Luis Suárez 142. Cristiano Ronaldo se ubica lejos de los top ten con un valor de 105 millones de euros.

Las ligas más profesionalizadas europeas asimilaron este ajuste económico a todo su funcionamiento y decidieron optimizar los recursos circunscribiendo el círculo privilegiado a sus propias estrellas. Priorizan calendarios que desarrollen entre europeos antes que alternar con ligas menores y licuar, de ese modo, las entradas de dinero.

No sólo segregan a latinoamericanos, africanos y asiáticos en las competencias, sino que también recortan los presupuestos para la importación de talentos desde esas plazas de escala más baja.

Este proteccionismo que ahora practican los más poderosos del planeta en el espectáculo futbolístico, similar al que imponen Donald Trump desde la presidencia de USA o los británicos con el Brexit, obliga a los grandes emergentes, como Brasil, Uruguay, Chile, Colombia y Argentina, a replantear el negocio, pero también brinda a los más relegados la oportunidad de acortar distancias.

Costa Rica y Perú ya lo vienen haciendo, con el objetivo central de clasificar para los Mundiales. Y hasta Bolivia se acaba de meter de lleno en un proceso de jerarquización de su fútbol, gracias a la consolidación del club Royal Parí, nacido en 2002 en el humilde barrio de Santa Cruz de la Sierra.

No sólo lidera ahora el torneo boliviano luego de haber escalado todas las divisiones, desde la más baja hasta la máxima de la primera A, sino que el grupo empresarial, el Sion, que lo adquirió en 2013, aplica un modelo de filosofía organizacional deportiva desde el mismo día que lo registró en la Asociación Cruceña de Fútbol para la categoría más baja a nivel nacional.

“En menos de una década ascendió todas y cada una de las ligas del país, y enclavó la sede social en el predio más grande de Bolivia", explicó Gerardo Molina.

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