El secretario de Seguridad de Buenos Aires, Marcelo D'Alessandro, había dicho que durante la discusión, el hombre que conversaba con Álvarez habría intentado golpear al artista y éste aparentemente sacó un revólver y le descerrajó "tres tiros en el rostro y uno en el pecho". Luego el cantante subió a un auto desde el que supuestamente arrojó el arma a una alcantarilla y se fugó con destino al boliche Pinar de Rocha, cerca de donde apareció anoche su auto.
La policía encontró el arma dentro de la alcantarilla y a la víctima tirada en una calle tras los llamados de los vecinos al 911 alertando sobre el hecho. "Al descartar el arma se da cuenta de lo que realizó. Después manejó: tenía sus facultades como para manejar. Estaba buscando una coartada. Acorralado, pacta con su abogado la entrega. Es un ejemplo de lo que hacen las drogas", agregó esta mañana D'Alessandro.
Ayer, el abogado de Álvarez, Sebastián Queijeiro, confirmó que el músico lo llamó y le pidió que le llevara frazadas y que le enviaría por mensaje la dirección para que lo pasara a buscar y, de esa manera, lo llevara a la comisaría N° 52.
La novia del cantante, Agustina, declaró ayer a la tarde en una comisaría de la Policía de la Ciudad que fue el músico quien disparó y mató a Díaz. De esa manera, la joven ratificó lo que habían dicho los testigos en la causa. Según explicaron fuentes de la investigación, ella era la mujer que estaba con Pity Álvarez cuando comenzó la discusión.
Diez horas después del homicidio, el cantante fue hasta la casa de la novia y fue entonces cuando Agustina y su padrastro intentaron convencer a Pity para que se entregara.
Álvarez planteó ante los medios la legítima defensa, se presume que hará lo mismo ante la Justicia ya que su confesión pública no tiene valor legal, pero esa figura choca con un problema: la víctima no estaba armada según los peritos policiales y tampoco tenía antecedentes violentos.