Al hacer la presentación de los resultados, el titular de la consultora, Eduardo D'Alessio, relacionó la caída de la actividad en este período con la de 2008/9 tras la pelea entre el kirchnerismo y el campo, si bien aclaró que "en general no se está viendo una profundización de la crisis".
Desde que se realiza la encuesta, en el 2000, sólo una vez hubo una diferencia mayor entre las expectativas y la realidad: fue entre el periodo de mayo y octubre de 2001, cuando en el medio sucedió el atentado del 11 de Septiembre a las Torres Gemelas.
El péndulo empresarial
En esta oportunidad, contrastó un tal vez excesivo optimismo poselectoral, influido más por el alejamiento de la proyección del temor a un regreso del populismo en 2019 que a la marcha objetiva de la economía, cuyos indicadores y acechanzas lejos estaban de justificar tamaña euforia reflejada en el sondeo.
Macri sigue atragantado con los empresarios porque tampoco esos estados de ánimo triunfalistas se habían traducido en las lluvias de inversiones que estuvo vanamente pronosticando desde diciembre de 2015.
Siente que no reconocen que haya torcido, con el viento en contra de la corriente popular legada por el kirchnerismo, el rumbo del modelo económico hacia los principios neoliberales que la oposición le endilga y sus ex colegas esgrimen en la retórica: como sacar los cepos al dólar y la importación y levantar el default de la deuda que trababa el financiamiento externo. Ni aun así, la respuesta recibida fue de apuesta con los efectos conducentes a la reforma en marcha.
Quizá no reparó en que en las propias declaraciones juradas ante la oficina anticorrupción de la mayoría de los funcionarios de su gobierno, brutalmente verbalizadas ante la prensa por el ex ministro de Energía Juan José Aranguren, residía la clave de tan contradictoria actitud: el reconocimiento casi general de que mantenían la mayor parte de sus ahorros en cuentas del exterior.
En el blanqueo se vio clara la reticencia: 9 de cada 10 residentes que se acogieron al régimen de sinceramiento fiscal pagaron pero sin repatriar los fondos declarados.
Desde entonces, la Administración Macri manifestó buenas intenciones y hasta ahora tuvo reconocimiento institucional con el FMI y el MSCI, pero cometió muchos errores, que el propio Presidente admitió varias veces últimamente, que no ayudaron a restaurar la confianza de los agentes económicos, ya sensibilizada por las acechanzas de la política monetaria estadounidense y los conflictos comerciales declarados por USA, sobre todo, con los países asiáticos.
En este marco, la cuarta parte de los consultados no cree que la situación varíe, aunque otro tanto opina que el contexto actual es mucho peor. Lo adjudica a:
-la devaluación de la moneda y la inflación;
-la caída del nivel de actividad y la baja en el consumo;
-la falta de inversión,
-las elevadas tasas de interés y
-la imposibilidad de bajar el déficit.
En menos de un año todas las expectativas de empleo, ventas y rentabilidad bajaron considerablemente en comparación a las previsiones que tenían las empresas.
Sólo se mantuvo la inversión estimada, lo cual no es poco, dadas las circunstancias. Los niveles habían sido récord, con promesas de desembolso del 14% de la facturación anual, que cayeron apenas al 13%, y siguen muy arriba del promedio de los últimos 8 años.
D´Alessio dijo al respecto en la presentación de la encuesta que, aun con este panorama adverso, "la inversión por unidad de negocio sigue estando por encima del promedio, cambió su destino: ahora prevalecen las del tipo blandas (desarrollo de tecnología, de nuevos productos y búsqueda de nuevos mercados), respecto de las duras (incorporación de maquinaria, obras civiles y equipamiento informático)", indicó.
No siguieron el mismo patrón positivo las estimaciones en cuanto a creación de nuevos puestos de trabajo, ya que sólo para un 19% el empleo en su empresa aumentará en el próximo año, contra el 48% que en octubre de 2017 esperaba aumentar la cantidad de personal.
Algunas empresas privadas del sector de servicios, como Accenture Argentina, que se encuentra en la conducción de IDEA, anunciaron que "en los próximos 6 meses vamos a contratar a 600 personas. En nuestro caso, las expectativas de negocios aumentaron, no solo por la mejora en la competitividad con la devaluación, sino que muchos proyectos de transformación en energía, la industria pesada y el sector financiero están creciendo", indicó su presidente Sergio Kaufman.
Donde nadie se hace demasiadas ilusiones es con las ventas. Las expectativas se derrumbaron desde el 83% que el año pasado afirmaba que iban a aumentar, al 34% del reciente sondeo.
Ahora, inclusive, el 41% de los ejecutivos prevé una disminución a un año vista, cuando en octubre de 2017 sólo el 8% avizoraba un panorama negativo.
También en relación a la rentabilidad, del 43% que el año pasado creía que iba a crecer, únicamente el 28% prorrogó el crédito hasta el año en curso.