Ayudábamos como podíamos. El Hospital de Clínicas se encuentra a 1 cuadra. Todavía recuerdo las imágenes de personas corriendo con camillas llevando personas heridas.
Con Graneros buscábamos testimonios. Hubo algo que nos llamó la atención. Parado frente al edificio derrumbado estaba Aldo Rico, por aquel entonces diputado de la Nación por el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (MODIN), con una campera marrón oscuro y un pantalón azul.
Quisimos hacerle un reportaje, habló poco y se lo notaba muy nervioso. Nos dijo que, casualmente, estaba tomando un café cerca cuando se enteró de lo ocurrido.
En diciembre de 1995, el juez Juan José Galeano, que tenía a su cargo la investigación del atentado, descubrió en Campo de Mayo que una banda de civiles y militares se dedicaba a robar armas y explosivos del Ejército para venderlos ilegalmente.
A partir de esa pista, Galeano llegó hasta una casa de Bella Vista que no pudo allanar porque pertenecía al diputado Emilio Morello, del Modín, mano derecha, por aquel entonces de Aldo Rico. Morello terminó su mandato en diciembre de 1997. Todo quedó en la nada.
Han pasado casi 24 años. El 18 de julio de 1994 fui un testigo privilegiado, pero podría haber formado parte de la lista de 86 muertos. No era mi destino. Nadie duda, excepto los que pusieron la bomba que lo ocurrido aquel día, fue una terrible hijaputes.
Nadie pudo o tal vez no quiso encontrar a los culpables. Estamos velando nuestros muertos, respetemos sus memorias porque es "duelo nacional".