La normativa del Senado también establece que la comisión de Asuntos Constitucionales debe emitir dictamen luego de los 60 días ingresado el pedido. Eso no ha ocurrido, más allá de que la Comisión se constituyó el 21/03 último.
En este sentido, los senadores piden que se convoque a la sesión especial "antes del 07/06 2o se decida respecto del tema de interpretación planteado, consultando eventualmente a las comisiones de Asuntos constitucionales o Labor Parlamentaria", dice la nota.
"Hay una discusión respecto a si corresponde computar los días hábiles o los días corridos ya que la ley marca que a los 180 días de ingresar el pedido lo debe tratar el pleno. Pedimos sesión pero también pedimos que Labor determine si se trata de días corridos o hábiles", explicó el jefe de los senadores del PRO, Humberto Schiavoni.
Schiavoni añadió que, si se acuerda que se trata de días hábiles, habrá más tiempo para debatir el pedido de desafuero y aceptó que el oficialismo necesita de un acuerdo para sesionar ya que no posee quórum propio. "No tenemos posibilidad de hacer quórum; necesitamos el concurso de los otros bloques", remarcó.
Schiavoni apuntó a un tema central. Y es que ni siquiera el peronismo no kirchnerista no le dará al oficialismo los votos que necesitan para desaforar a Cristina Fernández. Tal como lo expresó alguna vez Miguel Pichetto, líder de esa bancada, la doctrina del Senado, históricamente con preponderancia justicialista, ha siwdo la de aguardar un condena en firme, es decir con la aprobación de la Corte Suprema, antes de despojar a un senador de su inmunidad de arresto. El ejemplo viviente de ello es Carlos Menem, quien cuenta con una sentencia a prisión con varias confirmaciones de distintas instancias, pero no del máximo tribunal del país.
Cristina Fernández apenas cuenta con un procesamiento confirmado por la Cámara Federal. Nada más lejano a una condena en firme.
En este escenario, cabe preguntarse si el oficialismo, a instancias del presidente Mauricio Macri, agita el desafuero sólo como forma de poner el foco de atención en otro lado cuando su imagen se deteriora producto de la fragilidad de la economía a merced de una inflación que no puede dominar. Por otro lado, la iniciativa no hace más que exponer nuevamente la necesidad de Cambiemos de contar con la exPresidente como figura polarizante. Así ganó las elecciones de 2015 y 2017. ¿Por qué no intentarlo también en 2019 y probar que el laberinto circular aún funciona?
También exploraría el Gobierno con esta avanzada otra forma de profundizar la fragmentación del peronismo, disimulada en la unión para limitar las subas de tarifas, que el Presidente ya vetó. No parece ser el desafuero, de todas formas, algo que inquiete especialmente al PJ, que permanecerá pegado a la conducta histórica de no entregar a un senador a menos que haya sido condenado por la Corte Suprema.