Así, se ha ido regenerando un modelo de política de ingresos más proclive a la suma 100 que a la 0 del equilibrio, y el pass through del que se habla por estos días, o traslado de las devaluaciones a los bienes y servicios domésticos, al final los analistas de hoy descubren que funciona como polea de transmisión de recurrentes ciclos que, para el horror de los economistas de escuela, los simplifican como inflación. Pero son historia antigua: la moneda argentina lleva juntados 13 ceros en 40 años.
La evolución del Índice de Precios al Consumidor en estos días refleja la escalada por tramos del dólar proveniente del final de la elección de noviembre, cuando la Administración Cambiemos aprovechó la inercia de las urnas para reinstalar los tarifazos y ajustes y se empezó a disparar el cambio en un rush desde los $17,55 en que venía hasta llegar a los $25,50 de ahora.
O sea que 6 meses después el peso se depreció 42% contra 15% que da el UVA hasta la fecha y algo parecido del IPC acumulativo a mayo. Si se cumple el vaticinio del economista Miguel Angel Broda de que la paridad llegará a $28, con que muchos colegas suyos comulgan, el dólar poselectoral se habrá incrementado 60% en un año.
Desde hace una semana que en la Secretaría de Comercio no se habla de otra cosa que no sea del traslado a las listas de precios al público del efecto cambiario. Los representantes de 24 empresas de primer nivel, como Danone, Mondelez, Mastellone, Molinos Río de la Plata, Arcor, Unilever, Kimberly Clark, Coca Cola, Quilmes, Molino Cañuelas, Baggio, Clorox, Adeco, Ledesma, Pepsico Aceitera General Deheza, Procter & Gamble, Las Marias, Bimbo, La Virginia, Dulcor, Tabacal, SC Johnson & Son, Nestle y Milkaut, desfilaron por las oficinas del organismo y mañana les toca a los supermercadistas.
Ninguno fue
Según informó Ámbito Financiero, la versión que transmitieron las empresas de consumo masivo a los funcionarios con los que estuvieron en estas últimas jornadas es que "no hubo pasaje" a los precios de la devaluación del 25% del peso, como producto de la más reciente edición de la "turbulencia" cambiaria.
No condice con el registro de calle los encuestadores del INdEC ni con los tickets de compra pagados cotidianamente y hasta los propios interlocutores del gobierno se permitieron ponerlo en duda.
En conferencia de prensa junto al jefe de Gabinete de la Secretaría de Comercio, José Ignacio García Hamilton, el director nacional de Defensa del Consumidor, Fernando Blanco Muiño, advirtió que "si vemos que hay abuso de posición dominante o cartelización, vamos a dar intervención a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC)".
El ente ya cuenta con el Programa de Clemencia para que algún empresario arrepentido pueda hacer una denuncia a cambio de no recibir multas, recordó.
¿Fue una amenaza concreta o un cumplido para la tribuna? Chi lo sá, pero la reciente posición de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, de colocarse al frente del reclamo para que la suba del dólar no se traslade a precios, activa en la práctica una temática que naturalmente no pega con el ADN del Pro.
"Para que la pobreza no crezca tenemos que trabajar en la inflación, que es la principal enemiga de la pobreza -pareció dirigirse a la cofradía amarilla-. Frente a estos cambios (en el dólar) es importante que en los productos donde el cambio del valor del dólar no afecta a la estructura de costos, no se traslade a los precios", resaltó la mandataria bonaerense.
A la parte discursiva ningún compañero de timbreo se animaría a modificarle ni una coma, pero pasar a lo concretamente instrumental implicaría aceptar la implementación de algún régimen de control de precios de muy difícil digestión para el pensamiento liberal a la criolla. Si no habría que preguntarle qué opina al ministro de la Producción, Francisco Cabrera, aunque su secretario de Comercio, Martín Braun, que viene del palo supermercadista y, por haber representado a La Anónima estuvo del otro lado del mostrador, con un viejo zorro en la materia como Guillermo Moreno adelante, conoce la simbiosis entre las distintas formas de administración de los precios y la rentabilidad de las grandes cadenas que se beneficia cuando hay alianza estratégica con los gobiernos.
La consultora Focus Market relevó la concentración económica en 515 puntos de venta de todo el país vía Scanntech (lector de código de punta de venta), de la cual surge que:
-Alimentos: 18 sobre un total de 260 empresas componen el 60% de la participación de mercado, y el 7% de los fabricantes se llevan el 60% de la facturación.
-Bebidas: 15 sobre un total de 164 empresas tienen el 80% de participación de mercado; y 9% de los fabricantes generan el 80% de la facturación.
-Cuidado personal: 10 sobre un total de 74 empresas tienen el 71% de participación de mercado, y el 14% de los fabricantes genera el 80% de la facturación.
-Limpieza: 6 sobre un total de 52 empresas tienen el 82% de participación de mercado, y el 10% de los fabricantes genera el 80% de la facturación.
-Los 3 mayores fabricantes por categoría en el rubro Pañales se llevan el 97% de mercado; Cerveza, el 97%; Detergentes, el 94%; Jugos en Polvo, 93%; Gaseosas el 91%; Café, un 87%; Pelo, 83%; Yogures, 82%; Lavandina, un 78% y Leche, 70%.
Al difundir el informe, el director de Focus Market, Damián Di Pace, señaló que “estas serían algunas de las categorías donde correspondería realizar una investigación sobre concentración y formación de precios en el mercado".
Si se escanea el IPC de abril, resulta que 47 de los 58 productos que conforman la canasta de alimentos bebidas y artículos relevada por el INdEC remarcaron su precio respecto a marzo de este año. Y yendo al detalle, que los que más subieron fueron los huevos (+9,6%) seguidos por la cebolla (+7,6%), la harina (+6,5%), la lavandina (+5,9%) y el queso cremoso (+5,8%), la manteca (+5,5%), la merluza (+4,9%), la cerveza (+4,8%), el queso sardo (+4,6%), la picada común (+4,2) y el dulce de leche (+4,2%).
No haría falta más que cruzar datos para saber qué es de quién y hacerle las investigaciones del caso.
Herramientas existen, de haber voluntad política de llevarlas a la práctica. Desde la vetusta ley de Abastecimiento hasta auditorías del Tribunal Nacional de Defensa a las compañías más duchas en la aplicación del pass through habilitadas a partir de la promulgación de la ley de Defensa de la Competencia por parte del Ejecutivo, que establece multas con criterios que tendrán en cuenta el volumen de negocios y la gravedad de la infracción cometida, con la suspensión del registro nacional de proveedores del Estado como la sanción más grave.
Otra de las preguntas que podría hacerse a los supermercadistas que concurran mañana a la Secretaría de Comercio sería por qué no hay reposición en las góndolas de la mitad de los faltantes de mercadería detectados en un relevamiento de GS1 Argentina, realizado junto a la cadena y proveedores del sector, según el cual a fin de 2017 había 3,89% de desabastecimiento y ahora subió a 4,77%.
Las posiciones monopólicas sólo han sido morigeradas durante algunas administraciones más intervencionistas, como en el kirchnerismo, pero responden a una añejada estructura productiva y de distribución que en ninguna época se intentó modificar.
Cuando se tiene en cuenta que en la industria de los medicamentos 10 de los 250 laboratorios detentan el 45% de la venta total y que la distribución al mercado es concentrada por 4 firmas que les pertenecen, lo mismo que por 3 de las 400 droguerías habilitadas (y que el 30% de las farmacias atienden el 80% de la seguridad social), no extraña la denuncia de la asociación de Consumidores Libres, que lidera el exdiputado Héctor Polino, cuando informa que, desde la última corrida bancaria, los medicamentos aumentaron hasta un 20% y que desde diciembre de 2015 acumulan una suba de más del 270%.
Según Polino, el medicamento que más se remarcó fue el anticoagulante y antifebril Aspirinetas, de Bayer, que en diciembre del 2015 costaba $ 6 el blister y pasó a $20,62 en febrero último, lo que significa un aumento del 244%, y actualmente se vende a un precio de $22,5, un 9% más caro desde la última devaluación.
El analgésico y antifebril de nombre comercial Cafiaspirina, del mismo laboratorio, se vendía hace 2 años a $ 4,3 el blister y se comercializaba a $11,35 en febrero pasado, con un 242% de aumento, mientras actualmente se comercializa a $13,7 por blister, es decir un 20% más caro.