Macri y una carambola que desnuda debilidad
Mauricio Macri intentó este lunes una carambola que, más allá de que pueda conseguir el efecto buscado, desnuda un grado de debilidad nunca exhibido hasta ahora por el Presidente.

Mauricio Macri intentó este lunes una carambola que, más allá de que pueda conseguir el efecto buscado, desnuda un grado de debilidad nunca exhibido hasta ahora por el Presidente.
En un mensaje grabado desde la Casa Rosada, el mandatario intentó generar un escollo para que la Cámara de Senadores no convierta en ley esta semana el proyecto opositor para retrotraer el valor de las tarifas y supeditar sus aumentos a la evolución de los salarios.
Macri llamó a la iniciativa "ley mágica", de ese tipo de soluciones que él suele decir que no existen, e instó a los gobernadores y a lo senadores peronistas a actuar con "responsabilidad". Se quejó de que nadie propone cómo solventar el "agujero fiscal" que generará la eventual ley, como forma de generar contradicciones dentro de los mandatarios provinciales que -según Macri- coinciden en que hay que reordenar las cuentas públicas.
Pero si eso resultara insuficiente, exhortó a esos dirigentes a "demostrar" que -palabras más, palabras menos- no se dejan llevar por la narices por Cristina Fernández hacia "locuras" tales como el proyecto tarifario. La exPresidente sigue siendo foco de conflicto en un peronismo que busca la unidad para ofrecer un candidato el próximo año.
De ahí el juego de pinzas que intentó Macri: por un lado, apelar a la responsabilidad fiscal que supuestamente acompaña el peronismo, y por el otro exponer y profundizar la fractura como su principal debilidad política. Pero, al hacer eso, Macri también mostró su propio costado endeble. El proyecto seguramente se convertirá en ley y el Presidente se verá obligado a vetarlo, con el costo político que ello conlleva, en un clima en el que las promesas de una inflación domesticada caen en saco roto. Además, la urgencia del Presidente por resucitar a Cristina Fernández, a menos de un año de haberla derrotado, muestra a un Macri desesperado por retomar algún tipo de atajo con miras a las elecciones del año que viene.
Ese grado de desorientación pudo tener como emergente la extraña puesta del mensaje presidencial: el mandatario se mostró acompañado del ministro de la Producción, Francisco Cabrera, quien -sin embargo- no pronunció ninguna palabra. ¿Para qué estaba ahí?
"Calculo que el Gobierno apela a la redituable estrategia de polarizar con Cristina más para incomodar a Pichetto y cía., que para convencer a la gente. Porque en este tema puntual, frente a la gente lleva las de perder: CFK defiende el bolsillo de la gente y Macri el del Estado", consideró en Twitter Lucas Romero, director de la encuestadora Synopsis.
Por ahora, la exmandataria no parece haberle dado demasiada importancia a los dichos de su sucesor. El peronismo, da la sensación, tampoco lo hará.