El héroe fue el arquero del local, Albano Anconetani, que le bajó el telón a su carrera con una participación decisiva en el empate agónico de su equipo, primero, y tapando dos remates en la definición por penales, después.
En el segundo tiempo la UAI apostó definitivamente a la contra y el “Dragón”, sin volumen de juego pero con mucho empuje, amor propio y el impulso de la verdadera multitud que lo acompañó (cerca de 10 mil hinchas colmaron el estadio), fue en busca del empate.
Los visitantes tuvieron dos chances muy claras para liquidarlo, ambas en los pies de Noriega, y cuando parecía que a pesar de desperdiciarlas se llevaban la victoria, Defensores de Belgrano lo igualó en el último suspiro.
Como la ida también había sido empate, pero 0 a 0, llegaron a los penales, en los que Anconetani se retiró del fútbol con el traje de superhéroe y Defensores de Belgrano, el Dragón, un grande del ascenso, logró el regreso a la segunda categoría del fútbol argentino, en la que no juega desde 2005.