Con su nuevo título en el Masters 1000 italiano, el 77 en su ya larga carrera, el campeón de 16 Grand Slam envió un poderoso mensaje a sus rivales de cara a Roland Garros, su torneo favorito, que comenzará la próxima semana en París. Tras un primer set muy favorable para el español, Zverev dio vuelta espectacularmente el encuentro ganando nueve de los últimos trece games. Sin embargo, la lluvia acudió en ayuda de un Nadal que lucía frustrado y dominado.
El agua obligó a una primera interrupción cuando Zverev tenía ventaja de 3-1 en el tercer set, pero ambos jugadores volvieron a la pista tras unos minutos y Nadal consiguió mantener su servicio. En tanto, volvió a llover con más fuerza y el juez decidió suspender el partido ante los malos pronósticos, por lo que ambos jugadores se dirigieron a los vestuarios.
La interrupción de una media hora pareció cambiar a ambos jugadores. Nadal volvió combativo y con más ambición que hasta el momento de la suspensión, mientras que Zverev regresó con dudas que el español no perdonó: dos quiebres consecutivos y cuatro juegos seguidos ganados para cerrar un partido que parecía muy difícil de remontar hasta la lluvia.
De esa manera, el número uno del mundo cosechó su quinto triunfo seguido ante el alemán de 21 años, que todavía nunca lo pudo derrotar. Este año ya le había ganado en Valencia en abril en la Copa Davis. Zverev, que llevaba 13 victorias consecutivas, vio como el “Rey del polvo de ladrillo” le cortaba su racha, que incluía los títulos de Múnich y Madrid.