-El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la Universidad Torcuato Di Tella, que mide las expectativas de compra de bienes y servicios, se desplomó 13,2% interanual en lo que va de abril.
-Las consultoras Taquión y Trespuntos detectaron que 6 de cada 10 ciudadanos reclaman que cambie el modelo actual de tarifazos de 30 a 40% en gas, en electricidad y su traslado al resto de los precios regulados, como el acordado a las prepagas.
-El 51,6%califica a la gestión de mala y muy mala: 32,4% reclama cambios absolutos 27,5% pide algunos pero manteniendo el modelo y apenas el 5% se muestra conforme. Inflación e inseguridad están al tope de las preocupaciones.
Los entendidos ya no saben cómo alertar a la Casa Rosada de que el camino emprendido no desemboca en un 2do semestre apacible, como la figura de la luz al final del túnel a la que se aferró el Presidente en sus recientes declaraciones públicas.
El propio Durán Barba se pone de los pelos cuando encima trascienden las disputas en el seno del gabinete y le aconseja a Peña que le haga bajar un par de cambios al coordinador económico Mario Quintana, quien pelea palmo a palmo con Juan José Aranguren el ránking de impopularidad entre los funcionarios del propio gobierno.
Esquizofrenia de órdenes y contraórdenes
"Sigan, sigan los tarifazos", "devaluar no", "subir tasas, abstenerse", "reservas a la venta, no", son órdenes espasmódicas y muchas veces contradictorias que recorren el espinel oficial y desconciertan a los ministros. Principalmente, al titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, quien en una misma jornada de demanda caliente alterna dejar de intervenir por un rato en el mercado cambiario, con subir la tasa de Lebacs a 28,5%, ver cómo la cotización del verde igual salta, pasársela atendiendo llamados telefónicos, impartir órdenes de salir a enfriar, sacrificar casi US$ 1.000 millones de las reservas y que, de todos modos, la paridad se le deslice a $20,83.
El economista Walter Graziano lo expresa claramente en la columna de opinión titulada La inflación “natural” en Argentina duplica la que se vive mes a mes, que publica en ámbito.com: “No hay nadie en Argentina que no esté muy disconforme con las cifras de inflación mensual. Integrantes del propio Gobierno se han expresado repetidamente disconformes”, señaló.
Y amplía el radio: “Ni qué hablar de la opinión de banqueros, ejecutivos de empresas y de la propia población lega en materia de conocimientos económicos pero claramente víctima principal de los guarismos de inflación”, si bien recuerda que en 11 de los últimos 12 años los índices no bajaron del 20% anual e inclusive llegaron al 50%.
Sin embargo, dos gotas desbordaron el vaso:
-el tope del 15% a las paritarias que instaló la certeza entre los asalariados de que habían sido elegidos “patos de la boda”, a los que además, la política de tarifazos les afecta directamente el presupuesto hogareño;
-la desilusión por las promesas incumplidas de doblegar a la inflación, que se profundizó con el anuncio poselectoral de que, al revés, las metas habían sido corregidas en alza, lo cual fue seguido por las andanadas de aumentos.
No extraña, en consecuencia, que la consultora Kantar TNS haya detectado en el 3er mes de año una caída del 2% en las expectativas económicas del público con respecto al mes anterior, en respuesta a la pregunta de si la entrada de dinero mensual de su familia le alcanza para vivir, aunque sin lujos, o no alcanza para vivir según sus necesidades y expectativas.
Y la estadística recoge, en consecuencia, los problemas que causa a la población la recomposición de tarifas en marcha que lanzó el Gobierno, con la desactivación de expectativas de recupero salarial en las negociaciones paritarias.
"Esta situación se acentúa principalmente en los niveles socioeconómicos medio bajos y bajos y, en el Gran Buenos Aires, dato que marca una disminución del poder adquisitivo respecto a los últimos 2 años", explicó la investigadora Mercedes Ruiz Barrio.
La medición de la percepción de la población sobre la situación económica y laboral en el país que hace el IGEE de marzo revela un deterioro con vistas al futuro que se manifiesta respecto de la oportunidad para adquirir bienes durables, de lo cual aún las estadísticas de patentamientos de automotores no confirman. Sí, en cambio, la meseta en que ingresaron el mercado inmobiliario yla financiación con cláusula UVA que venía haciendo furor hasta el verano.
"El 1er trimestre del año cierra con incertidumbre. Si bien hay un crecimiento de 4% en la comparación interanual -a marzo 2017-, el IGEE se volvió a comportar a la baja. Recordemos que las expectativas generales en el 1er trimestre 2017 fueron las más bajas desde el cambio de Gobierno", señaló Ruiz Barrio.
Esta desazón se ve reflejada, asimismo, en el retroceso del 9,6% que arroja el subíndice de Situación Personal y del 7% en cuanto a Bienes Durables e Inmuebles que componen el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella. Tomado entre el 3 y el 16 de abril y comparado con el resultado de marzo último da negativo en 8,5%, acorde con igual baja del subíndice de Situación Macroeconómica.
Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas (CIF), desagrega territorialmente la merma de la confianza del consumidor: -8,5% en el interior del país y 11,6% en el Gran Buenos Aires, aunque aumenta 1,2% en Capital Federal.