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Claro y Movistar desafían a Clarín en territorio macrista

América Móvil salió a romperles el mercado a Cablevisión y Telecentro en Vicente López, con ofertas del cuádruple pay (televisión paga, telefonía móvil, fija e internet, a partir de los $500 mensuales, mitad del valor mínimo que vienen cobrando los cableoperadores del Grupo Clarín y Pierri. El estratégico municipio que regentea Jorge Macri linda con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (avenida General Paz de por medio) y con el de San Isidro. Y según el último censo de 2010, cuenta con 269.420 habitantes. Es el comienzo de la invasión de las Telcos en los territorios y tecnologías reservados por sus contrincantes que ahora habilitó Enacom, con la fusión de Telecom-Cablevisión ya homologada. La Consultoría e Investigación de Mercados en Medios y Telecomunicaciones en América Latina y el Caribe, BB-Business Bureau, en la nueva edición del BB BOOK 2018 brinda las claves de la pelea que se viene y desmitifica la muerte anunciada a la televisión por cable en manos del streaming: el año pasado creció 2% en América Latina y proyecta casi 95 millones de abonados para 2020. Argentina es el país con mayor cantidad de suscriptores: 11 millones. En horas semanales vistas en pantalla, sin embargo, la TV abierta y la paga son superadas por Netflix, valorada positivamente por el 91% de los usuarios, y las otras variantes online, que suman 44 millones de hogares con internet que ven películas o series en las casi 250 plataformas OTTs a nivel panregional. El meollo de la guerra de contenidos en ciernes está en el timing balanceado que se ofrezca en los paquetes: ya que los que no consumen online argumentan falta de tiempo y el desafío de las OTT consistiría en lanzar una versión offline que acapare a dicho segmento en “tiempos muertos” transformándolos en “tiempos de entretenimiento”.

La luz verde a la empresa de telefonía móvil del grupo mexicano del magnate Carlos Slim para que brinde servicios de Radiodifusión por Suscripción, además de Vicente López, en la Ciudad de Buenos Aires, en la de Salta y en los partidos bonaerenses de Hurlingham, Morón y Tres de Febrero, había sido dada tras la primera reunión de 2018 del directorio del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom).

Del mismo modo, junto con las nuevas reglamentaciones aprobadas se autorizó a Telefónica (que opera en Argentina bajo la marca Movistar) a dar televisión por cable en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, así como en ciudades mendocinas de Godoy Cruz, Guaymallén, Luján de Cuyo y Mendoza Capital. Habilitó asimismo a operar en el segmento de telefonía móvil a la empresa Supercanal de Mendoza, cuya venta así revalorizada acaba de cerrar el grupo Vila-Manzano.

Las fusionadas Telecom-Cablevisión aceptaron, aunque no de muy buen grado, tales intromisiones comerciales en su coto de caza, porque esperan de la Comisión de Defensa de la Competencia la bendición para que sea homologado el vínculo. La apertura era un antiguo reclamo de la española Telefónica y también de América Móvil (Claro), que como nunca habían invertido en fibra óptica sólo podrían ofrecer cuádruple play por aire.

A Cablevisión, en cambio, los reguladores le habían dado tiempo para incorporar una red de pequeñas firmas regionales que tenían asignadas frecuencias de 4G y ponerse al día, cuando Telefónica ya había invertido más de 500 millones en tendidos. Fue el gran disgusto recibido por los españoles cuando Mauricio Macri estuvo de visita en febrero de 2017.

Ahora el margen para extender la fibra óptica ahora lo dispone Telefónica, que hará un nuevo intento, tras el de setiembre del año pasado, de salir a la Bolsa a buscar capitales, para lo cual prevé realizar colocaciones tanto en Estados Unidos como Argentina.   

La filial local, valorada entre 4.500 y 5.000 millones de euros, registraba más de 25 millones de clientes a finales del año pasado, y aportó 3.495 millones de euros de facturación, un 6,7% de los ingresos globales de la compañía en 2017, y 971 millones (un 6%) como resultado bruto de explotación (ebitda).

Arrastra una deuda que supera los 44.200 millones, pese a que el año pasado la redujo un 9% adicional gracias a la mejora del flujo de caja.

Sus rivales por estas latitudes, principalmente, son Claro y el megagrupo surgido de la fusión entre Telecom Argentina y Cablevisión, que anunció recientemente una inversión de US$5.000 millones en el país hasta 2020 para expandir y mejorar su infraestructura, a fin de ofrecer servicios convergentes con telefonía fija, móvil, banda ancha y televisión.

Es clave en la tensa convivencia que habrá en esta transición el artículo 2 del proyecto de ley de comunicaciones convergentes, que obliga a "los prestadores o concesionarios de servicios públicos nacionales, provinciales o municipales" a "facilitar" a los licenciatarios "el acceso a la infraestructura pasiva de la que sean titulares, integrada por torres, postes, ductos y cualquier otro elemento que se utilice o pueda utilizarse para desplegar, albergar o instalar cables, fibra óptica, antenas, equipos".

Así, Movistar y Claro quedarían también en condiciones de usar las estructuras y ductos de empresas de servicios públicos como electricidad, gas y rutas para desplegar su red de fibra óptica, lo mismo que el acceso a las frecuencias de Arsat reservadas para "Argentina Digital", según una ley sancionada en el último año de Cristina Kirchner. En consecuencia, podría arrendar la gigantesca red de fibra óptica construida con recursos del Estado.

En este contexto, cobran especial importancia las relaciones corporativas con los municipios, donde el lobby de las multinacionales se complica, sobre todo en aquellos en los cuales las cooperativas domésticas explotan el servicio ampliado valiéndose de las prioridades que consiguen por la localía, como puede ser el caso de Del Viso, que incluso desde antes que Telefónica y Claro contaba con la autorización para el cuádruple pay.

Aunque Argentina está dos versiones atrasadas en tecnología móvil respecto de los países desarrollados, ya que va por 3G cuando en el mundo ya andan por la 5G, la adecuación de la competencia simplificaría las necesidades de grandes inversiones para superponer infraestructuras.  

Las grandes telcos europeas (entre ellas Telefónica) se avinieron a compartir las redes troncales comunes, que insumen cuantiosos capitales, y reservar las disputas “a cara de perro” en las bajadas y clientelas.

Afectos a las conquistas de situaciones monopólicas, sean extranjeros o nacionales, los jugadores de ligas mayores que participan en estos lares de negocios que mueven grandes volúmenes de capital son reacios, hasta donde se les permite, a compartir mercados, y pulsean para llevar agua a su molino.

Con cada vez menos exclusividades territoriales o de tecnologías para defender, la competencia de los gigantes se desplaza hacia la seducción de los potenciales clientes y se libra en los formatos de pantalla, si son móviles o fijas, en los contenidos, en vivo o vídeos, online u offline, y finalmente en la tarifa, sin que sea ese necesariamente el orden cronológico.

Es más, en esta etapa de semiapertura de reservas de mercado, la guerra entre las prestadoras de telefonía se empezó por declarar en los abonos del cuádruple pay, donde televisión paga e internet banda ancha constituyen las dos puertas de entrada principales de los contenidos.

La medición que se hizo en BB Multiscreens, Platforms & Contents (BB MPC) puso de relieve que, si bien el consumo promedio de TV disminuyó año contra año, paralelamente se ven más contenidos en otras pantallas, a febrero de 2018 se contabilizaban en Latinoamérica 254 plataformas que propalan películas y series online, e identifica más de 310.000 películas y más de 60.000 series disponibles a través de diversos modelos de negocio OTT.

Según BB New Media Essentials (BB NME), un estudio que analiza la demanda de contenidos online en hogares con acceso a internet, en la actualidad 7 de cada 10 conectados en Latinoamérica miran online películas o series y 6 de cada 10 ven lo hacen entre las 20 y las 2 de la madrugada.

El top 3 de OTTs, considerando las plataformas de suscripción, se conforma de Netflix (36%), seguida por Claro Video (33%) y en tercer lugar Amazon Prime Video (3%).

BB muestra que uno de los mayores atractivos que tienen los servicios de streaming es que suenan a muy baratos comparados con los tradicionales de cable y con paquetes satelitales.

Una suma rápida daría que hay que pagar:

-10 dólares por Netflix,

-10 dólares por Amazon Prime,

-12 dólares por Hulu,

-7 dólares por CBS,

-más el costo del servicio independizado de Disney o de ESPN.

Todo junto equivaldría a una sola factura de de TV paga, que en el Caribe y Argentina la cobran USD 33, un tercio por encima del promedio del abono básico (VAB) en América Latina, según BB.

Pero James McQuivey, analista principal de Forrester Research, advierte que una vez que la gente empieza a escoger entre un mar de contenidos, llega a un punto de agotamiento y, eventualmente, termina cortando servicios.

En general, la tendencia todavía apunta a que los clientes sólo compran servicios de uno o de grandes nodos, según los expertos. Por eso, Amazon y Netflix están impulsando de manera agresiva la producción de más contenido original, y este es el motivo por el cual los televidentes con acceso a internet destinan semanalmente 9 horas, contra las 5 horas que ven TV Abierta y 7 horas y media la TV Paga.

Pero simultáneamente se desarrollan hábitos similares en otras SVOD y TV Everywhere, todo lo cual apunta a que su multipliquen su penetración.

Por ejemplo, el denominado binge watching, según BB, se ha ido instalando al momento de ver series, principalmente los fines de semana, cuando el 56% de los latinoamericanos, en especial los jóvenes de entre 15 y 24 años, miran 3 o episodios seguidos.

Las características de las suscripciones son minuciosamente analizadas por los departamentos de marketing de las telefónicas al momento de trazar las estrategias. Prevalecen los que se dan de baja de un paquete del cable pero siguen en la TV Paga (el 60% utiliza una SVOD: Netflix, Amazon y Hulu) sobre los que aprovechan cada 6 meses las promociones de paquetes y se van cambiando y los que buscan situarse en los básicos.  

Pero en 2do término, la cuarta parte contrata TV Everywhere y otra cuarta parte Transactional VOD (los vídeos ondemand). A nivel panregional, solo la mitad contrata, por lo menos, un servicio en bundle (combo) con su proveedor actual de TV paga (47%).

También la agilidad con que se manejan los proveedores de OTT es una de las ventajas del mundo digital que inevitablemente comparan los clientes con las pesadas burocracias de las telefónicas y los cableoperadores, ya que pueden cancelar una suscripción sin pagar una cuota extra por el tiempo de permanencia o una cuota de instalación, dice Paul Verna, analista principal de video de eMarkerter.

La TV paga no se rinde

De ahí a que la televisión paga vaya a sucumbir ante la proliferación de pantallas y de plataformas por internet, como se llegó a vaticinar, hay un abismo: al revés, la medición de 2017 que hizo BB mostró que, en realidad, creció casi un 2% interanual en América Latina.

E  inclusive, en nuestro caso, el país se posiciona en 2018 como el de mayor penetración de TV Paga en la región, con más de 11 millones de hogares suscriptos, seguido por Venezuela, con 6,42 millones de abonados. El año comenzó con 86,45 millones de conexiones en total en Latam.

El año pasado, Colombia ha sido el que adquirió la mayor cantidad de nuevos suscriptores, seguido por Uruguay y luego Chile.

Chile, Costa Rica, Puerto Rico y Colombia cuentan con porcentajes que rondan un 60% de penetración. Registran 3,71 millones, 0,90 millones, 0,86 millones y 8,26 millones de suscriptores, respectivamente.

El Caribe (conformado por Aruba, Barbados, Curaçao y Trinidad y Tobago) cuenta con un alto índice de cobertura de TV paga a pesar de ser el país con menor cantidad de abonados de Latinoamérica: 0,44 millones.

En este contexto, el jefe de operaciones de Business Bureau, Santiago Zapata, desmiente a los agoreros: “La TV Paga no va a morir. Es y será motor de crecimiento de la industria de entretenimientos. Sí se encontrará en una meseta, pero aún así nuestros estudios reflejan un crecimiento levemente inferior a las tasas vegetativas poblacionales y una muy leve caída en su penetración”, precisa.

La proyección hacia 2021 de la TV Paga que realiza BB concluye que la contratada por suscripción llegará a un total de 94,74 millones de abonados a nivel panregional, con una tasa anual compuesta de crecimiento (CAGR) de 2,03% de 2017 a 2021.

Un dato que también es muy tenido en cuenta por los estrategas se encuentra en el tipo de pantallas que compran los usuarios, e inclusive se considera que entre los hogares que ya tienen conexión a internet, un 88% hace uso de una 2da pantalla mientras mira contenidos en la televisión.

De modo que el 93% de los jóvenes de entre 15 y 24 años realiza alguna actividad en simultáneo versus el 82% de los adultos de entre 45 y 54 años.

En dichas ventanas, los géneros favoritos de los hombres resultan ser: eventos deportivos en vivo (33%), animé (33%) y documentales (33%); mientras que los de las mujeres son documentales (33%), seguido por contenidos infantiles (28%) y en tercer lugar noticias (28%).

El informe “Internet y consumo audiovisual -2017”, realizado por Carrier y Asociados, da cuenta que el 47% (casi la mitad) de quienes miran contenidos online en Latinoamérica utiliza la notebook, pero el dispositivo con mayor potencial de crecimiento es el Smart TV conectado a internet: entre quienes lo tienen, el 48% lo usa diariamente para ver películas y series en forma ondemand.

Samsung es la marca más elegida a nivel panregional, Android lidera el mercado de smartphones y tablets y Windows es el sistema operativo más adquirido para PC.

Las nuevas tecnologías de dispositivos de alta definición responden a las exigencias de los consumidores por contenidos de alta calidad de reproducción y ello se refleja en la digitalización, que va tomando cada vez más fuerza, alcanzando a 69,62 millones de abonados dispersos en toda América Latina, mientras los analógicos disminuyeron un 3%. En Brasil y Panamá están muy cerca de desaparecer.

Los países que todavía siguen teniendo más abonados analógicos que digitales son solo 7: Guatemala, Bolivia, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Perú.

A diciembre de 2016 se habían incorporado más de 2,05 millones de abonados digitales al mercado.

La oferta de canales HD es cada vez mayor y, si bien en Latinoamérica aún no se ve gran presencia de canales 4K, el Mundial de Rusia seguramente impulsará la venta de pantallas ultra HD.

Los aprestos para este año indicaban que el negocio OTT & VOD crecerá, pero no para todos. “Los cableoperadores deberán colocar sus grillas en live streaming & cloud DVR. Los programadores, negociar los derechos de sus contenidos en todas las ventanas. Y las OTTs independientes dependerán 100% de sus contenidos originales”, enumera Lucía Maffi, BB multiscreens project leader.

Un rubro que prolifera es el vinculado al desarrollo de Aplicaciones propias para ver contenidos online. Según BB Multiscreens, Platforms & Contents, más de la mitad de las Plataformas existentes ya cuentan con su App propia. Esto representa un desafío para los players del mercado, que deben lograr estar presentes en la mayor cantidad de dispositivos y ventanas posible.

En América Latina, el 72% de las OTTs ofrecen su APP disponible para el sistema operativo iOS (Aple Appstore), el 71% para Android (Google Play Store) y tan solo el 22% para Windows 8/10.

El cuádruple pay marca el teatro actual de operaciones de las Telcos, pero detrás viene el ofrecimiento de “servicios múltiples y en simultáneo al hogar; conjugando la oferta de: telefonía fija, internet banda ancha, telefonía móvil, televisión paga, plataformas SVOD & TV Everywhere, streaming de música y en unos años internet de las cosas”, afirma la directora de proyecto de BB, Agustina Di Genaro.

El peligro consiste, justamente, en que los árbitros son demasiado pocos y esta suerte de oligopolio en un negocio aún nuevo -y floreciente- quedará también en pocas manos en el plano global: el entretenimiento hoy pasa más por internet y ya no tanto por el cine, la radio o la pantalla chica.

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