Hasta la líder de Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien si por algún motivo respetaba al ex Ceo de Shell y ministro de Energía, Juan José Aranguren, era porque no se había achicado con las bravuconadas del proverbial ex funcionario, también lo llegó a traer a colación en mayo de 2016, durante el debate de una fallida ley antidespidos, al recordar que "los formadores de precios se humillaron con Guillermo Moreno y se desataron con la libertad".
La diputada llamó por su nombre a las empresas que subían los precios: "Arcor y Molinos Río de la Plata" y le pidió "a la sociedad que no comprara las primeras marcas que suben los precios".
La Jefatura de Gabinete, así como los Ministerios de Hacienda y Producción, no dejaron de inspirarse en los buenos tiempos morenistas, de intervención al INdEC y manipulación de las estadísticas, que constaban en múltiples denuncias judiciales y mediáticas, ahora desestimadas por la Justicia en respuesta a la gestión directa de la cartera que estaba a cargo de Alfonso Prat Gay, primero, y de Nicolás Dujovne, después: impulsan un proyecto de ley que, de algún modo, vuelve a intervenir la agencia de estadísticas oficiales, oh casualidad, cuando la inflación no afloja.
Transcurrieron varios años, hubo un giro copernicano en la orientación de la Casa Rosada, pero Guillermo Moreno no deja de ocupar el centro de la escena, por la sencilla razón que la inflación se resiste a abandonar el candelero.
Compañeros de rutas
Carrió se tomará hasta los resultados del IPC de mayo, que se conocerán a mediados de junio, para ver si se concretan los resultados a la baja y el indicador perfora el 2% mensual para ubicarse más cerca del 1,5%. Porque de no ser asó amenaza con arremeter contra los formadores de precios, entre ellos su reconocido compañero de rutas, Juan José Aranguren, que propina tarifazos y naftazos a troche y moche.
El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, también lanzó el ultimátum: en mayo baja la inflación o él sube la tasa de interés.
La línea que encarna dentro de la interna del gobierno sostiene que la inflación en la Argentina es culpa de la emisión monetaria, de la cantidad de pesos que circula en el mercado y de la velocidad de las transacciones.
Y mientras en el país el déficit fiscal continúe en niveles superiores al 2% del PBI, (para este año, según las proyecciones del Ministerio de Hacienda de Nicolás Dujovne sería sensiblemente menor al 3%), no debe esperarse otra respuesta que una presión importante en el alza de la inflación.
Aceptan los defensores de esta teoría que hay impactos necesarios como la suba de las tarifas de los servicios públicos y los aumentos en las naftas y que, por este motivo, el IPC mostró un incremento tan importante en el primer trimestre, y continuará en la misma senda (o peor) en abril.
La lógica esgrimida en público el viernes por Dujovne asegura que la inflación bajará en mayo y que el 14 de junio, con los datos a mano, se confirmará que la variable está en baja y que no habrá problemas en lograr en diciembre atenuar la gran preocupación de Macri: una inflación anual de menos de 20%.
Respecto al alza inflacionaria de marzo, que lleva a una suba en el primer trimestre del 6,7% del costo de vida, Dujovne la atribuyó a "un número alto pero es un número también que esperábamos. Sabíamos que estos primeros meses del año, debido a la suba de precios regulados, íbamos a concentrar las tasas de inflación más altas del año".
La legisladora por la Coalición Cívica quiere ver para creer y, según publicó ámbito.com, habla de "formadores de precios" y "carteles", con la mención concreta de sectores como los súper e hipermercados, los más importantes fabricantes de alimentos y bebidas, los de productos de consumo masivo, materiales para la construcción, insumos básicos y los exportadores de productos primarios, comenzando por la empresa que tendría el monopolio de los envases para mantener los productos envasados en el largo plazo.
La mesa económica que funciona en la Jefatura General de Ministros no comulga con la visión de Carrió, y sigue confiando en la estrategia clásica de bajar la inflación vía políticas monetarias restrictivas, presión sobre el déficit y acciones del Banco Central.
En abril impacta el segundo aumento en los transportes (colectivos y trenes) y otros precios regulados. El boleto mínimo pasó de $ 8 a $ 9, y está previsto una nueva suba en junio que lo hará trepar hasta $ 10. Para viajes que superan los 30 kilómetros, la tarifa pasó de $ 9,50 a $ 10,75 y subirá otro $11,75 en junio.
El boleto más caro de las líneas de trenes Sarmiento, Mitre y San Martín irá de $ 8 a $ 9, lo que representa un 12% de aumento para los pasajeros. Según lo que explicó el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, en el momento de presentar la "Red Sube", ambos medios de transporte volverán a tener un incremento en junio.
En el gas, de acuerdo a lo expresado por el ministro Aranguren, los aumentos representarán un ajuste promedio en la factura para usuarios residenciales del 32% a nivel nacional, con máximos de hasta 40%. El incremento se suma al de 45% aplicado en diciembre del año pasado.
El precio oficial de la garrafa de gas aumentará 16,7%, por lo que el tubo de 10 kilos valdrá $216.
Las empresas Shell y Axion aumentaron sus combustibles en un promedio cercano al 4,5% desde principios de abril, de modo que la nafta súper subirá un 4,9% y la diésel 6,5% -en CABA y GBA, pudiendo variar según las provincias-, mientras que el gasoil lo hará en 5,6%.
En el caso de Shell, el litro de nafta súper en la Ciudad costaba hasta ayer $24,68, y aumentó un 4,5%, lo que lleva el precio a $25,79. La premium (V-Power Nitro+Nafta) también recibió un aumento de 4,5%, por lo que pasó de $28,97 el litro a $30,27. Además, el gasoil premium conocido con V-Power Nitro+Diesel tuvo un aumento de 6%: llevó así su precio de $25,79 a $27,34.
En cuanto a los peajes´comenzó a regir un nuevo cuadro tarifario en las autopistas porteñas administradas por AUSA. Contempla un incremento promedio del 13,4% y el mantenimiento de las tarifas diferenciales según el horario.
Los vehículos livianos pagarán $45 en las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno en horario no pico y $63 en horario pico, mientras que en la autopista Illia el importe a abonar será de $19 en horario no pico y $28 en horario pico.
Por último, en el ingreso/egreso de Alberti se cobrará $14 en horario no pico y $18 en horario pico.