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El IPC rubricó el piquete consumidor a los grandes remarcadores

El 2,4% del Índice de Precios al Consumidor de marzo, que redondea 6,7% en el trimestre, les abrió los ojos a los dirigentes sindicales para no seguir convalidando un tope salarial del 15% cuando el propio gobierno, a fuerza de tarifazos y devaluación, mandó la pauta arriba del 20%. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, olvidó que el 28 de diciembre había anunciado el recálculo de la meta inflacionaria y que en marzo el Presidente Mauricio Macri proclamara que “lo peor ya pasó”, para afirmar que este será “el último año para hacer grandes correcciones tarifarias" y que tienen un supuesto plan de estabilización para los próximos 20 años, en vez de para los dos que faltan hasta la elección presidencial. Sin embargo, la mesa chica económica que se coordina bajo su mando comprueba que no es gratis hacer tan largo y arduo el camino para bajar la inflación y, aunque el déficit fiscal vaya cediendo de a poco, la población se defiende de la erosión de los ingresos con cambios de hábitos defensivos que traen efectos sociales colaterales, como un vuelco hacia la informalidad en desmedro del retail formal. El cortocircuito encendió con Carrefour y los 1.000 retiros voluntarios con achicamiento de la operación, consecuencia de tres años consecutivos de pérdidas. Es el primero pero no el único en el sector comercial. Las reformas aplicadas por la Casa Rosada, tan alabadas en el exterior, no convergen en el que sería un plan económico con metas creíbles y cumplibles de corto y mediano plazo, sino que más bien son administradas por hombres de negocios avenidos a la función pública.

Horas antes que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INdEC) difundiera el réquiem cuasioficial a la recalculada meta de inflación al 15% que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, anunciara el 28 de diciembre, él mismo apeló al antiguo dicho leguleyo “a confesión de partes relevo de pruebas”, en el ámbito más propicio para invocarlo, precisamente el Colegio de Abogados de la Ciudad, al admitir que "puede sentirse una inflación más dura" a causa de las correcciones tarifarias, aunque  aseguró que este será el último año para hacer las grandes.

"Tenemos un plan de estabilización de 20 años, y ya no de 2 años para ganar las próximas elecciones", fue la argumentación que extrajo de su agotado repertorio ante las consecuencias que acarrea corregir los precios de los servicios en 2018, cuando la sensación generalizada es que responden a un plan preconcebido sobre la marcha de encarar el año electoral que viene sin los recurrentes tarifazos de luz, gas, agua y combustibles.

Pero más allá de la conceptualización de lo inexplicable, el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que 3 meses después del abandono del objetivo presupuestado del 12% lleva acumulado el 6,7%, con una núcleo del 2,6% en marzo, que requeriría de un 1% mensual hasta fin de año para cumplir la promesa, desnudó descarnadamente el prematuro punto final del que ya constituía un parche a la estrategia económica, del que, en primer lugar, los primeros en desconfiar fueron los viejos bucaneros en estas lides de la City, que desde entonces no pararon de comprar dólares.

Los estudiosos de la economía también venían alertando sobre el despiste del remiendo y hasta se mostraban sorprendidos de que no hubiese despertado reacciones en la sociedad.

Al revés, la movilización récord del turismo, tanto al exterior como interno, en los veraneos y su bis de la Semana Santa extendida con el Día de las Malvinas, pudo haber oficiado de espejismo de bienestar, que posiblemente desinhibió al gobierno para llevar los tarifazos hasta las últimas consecuencias, en este caso, el desborde inflacionario, del que pondera que no tendrá costos políticos por encontrar desarmada a la oposición.

Así como los aumentos en los combustibles los hicieron saltar al máximo podio de la región, el encarecimiento de los servicios públicos, cuyo enorme subsidio en la gestión kirchnerista los llevó de ser los más baratos del continente, en estos dos años se encaramaron entre los 3 más altos de la región, pero peor aún, en el orden interno ya ocupan el 2do lugar entre los costos, luego del laboral.

La falta de la política económica que tanto se le ha reclamado a este gobierno se advierte cuando pretende recuperar tarifas para bajar el déficit fiscal que subió las tasas y se endeudó de golpe para financiarlo, atrasó el tipo de cambio y disparó la inflación tornándola indómita, una administración que pretendió ser gradualista y hace tambalear las estanterías.

La crisis de Carrefour, que juntó tres años de pérdidas en el mismo lapso de las zozobras que ya vinieron atravesando sucesivamente las empresas alimenticias, y en especial la lechería, refleja en gran escala comercial, como si fuera un espejo, los malabares que tienen que hacer los hogares para correr de atrás los precios, sintetizados estadísticamente en el IPC oficial: abandonan los amplios surtidos y la “experiencia de compra” de las grandes superficies de las cadenas (sometidas a la exacción impositiva, las facturas energéticas y los convenios laborales) para refugiarse en el mercado más informal de los autoservicios chinos y almacenes de barrio (en el caso de la población de más abajo de la pirámide socioeconómica), y en las ofertas de los mayoristas minorizados que son aprovechadas por los que cuentan con mayor capacidad de gasto.

Hábitos de consumo

Esta adecuación de los hábitos de consumo al nada gradual cambio de los precios relativos en favor de las tarifas públicas y la elevada presión impositiva no sólo repercute en las finanzas de la gente, sino en las fuentes de trabajo formales, ya que al desplazamiento de personal que han venido haciendo en todo este tiempo las grandes cadenas se suman ahora los 1.000 retiros voluntarios en todo el país acordados con la filial argentina de la multinacional francesa, como alternativa al plan de 3000 despidos, con cierres de sucursales, que ya había aprobado la casa matriz, cumplido el plazo legal que habilitaba aplicarlo.

También se habló en las audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo de la eventualidad de cerrar sucursales que corresponden a propiedades alquiladas por la fima y de que podrían ser reconvertidos 16 hipermercados minoristas en mayoristas para seguir la tendencia del consumo.

Los trabajadores desafectados que no se vayan serían redistribuidos en otras bocas, según fuentes sindicales. El ofrecimiento patronal para los retiros voluntarios es entre el 110% y el 150% del monto de un despido para los empleados de mayor antigüedad, que en promedio tienen 15 años de trabajo.

Buscan, de esta forma, atenuar el impacto del redimensionamiento de Carrefour, que cuenta con 19.000 trabajadores en todo el país.

La pérdida de competitividad de los centros comerciales, como consecuencia que enfrente ha crecido la informalidad, y hoy llega al 40%, y que la reforma impositiva que iría a promover las inversiones, en la práctica determinó que subieran los ingresos brutos en 14 provincias, se potenció con caídas del consumo de 4% en 2016 y 2% en 2017, sin que se espere una recuperación masiva para este año, con proyecciones de cerrar 2018 en cero o apenas 1% arriba.

Las constantes remarcaciones de precios erosionan los ingresos fijos por más que los convenios colectivos vayan reintegrando los porcentajes que marca mes a mes el INdEC, y así fue como en dos años el formato que perdió más peso ha sido el de los hipermercados, que pasó de 15,3% de market share a 13,6%, de acuerdo con un relevamiento de Kantar Worldpanel.

Los supermercados pasaron de 22,9% a 22,4%. Y los que más se expandieron fueron los mayoristas (de 6,9% a 9,2%) y los almacenes y kioscos (13,4%).

Según el reporte, en 2017, los únicos formatos que crecieron fueron almacenes, sobre todo en el conurbano, con un target particular de compra chica de mucha frecuencia, y los mayoristas, explicó Juan Manuel Primbas, managing director de Kantar Worldpanel.

La cadena francesa llegó a la Argentina en la década del ´80, principalmente con el que era su core business, los hipermercados.

Por el camino iba anexando otros grandes supermercados, como Norte y Eki, pero en los últimos años se orientó hacia locales denominados de proximidad, para competir con los autoservicios chinos, sin tener los costos laborales de éstos, mucho menores por no regirse por convenios. Se conformó la red barrial Carrefour Express, y transformaron algunos de sus híper en mayoristas.

En nuestro país, actualmente posee 605 locales en 22 provincias: son 7 maxis, 79 hipermercados, 126 markets y 398 express.

No ha sido la única en capotar. Hubo en estos años movimientos en varias cadenas, como Cencosud-Disco y Coto, orientados a recuperar el mercado perdido frente a los mayoristas, como sería el caso de Walmart, por ejemplo, que ofrece en uno de sus supermercados precios iguales al mayoristas en las ventas de mayor volumen.

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