> ¿Que alternativa queda para un producto al que comenzaron a aumentarle las retenciones en 2005 y hasta recientemente alguno de sus subproductos seguía pagando 6%?
> ¿Qué análisis se puede hacer para una producción cuyo mayor insumo es el alimento para las vacas (pasturas y granos), los cuales resultaron nuevamente dañados en los últimos meses, por lo que el costo por este rubro aumentará en forma sustancial, sobre todo durante el invierno?
Tal es el panorama que, a pesar de la fuerte concentración que se está dando en grandes tambos, los costos de estos últimos están peligrosamente cerca de lo que se está recibiendo como precio de la leche en tranquera de tambo.
Para los establecimientos chicos, la cuenta ya no cierra desde hace más de 2 años.
Si en cualquier actividad productiva, el combo de sueldos altos (en dólares), costos en aumento, suba de tarifas, y alta presión fiscal, van haciendo inviables muchos rubros, en el caso de la lechería más aún pues se le debe agregar la falta de caminos (3 años de inundaciones en las principales cuencas lecheras), y hasta de energía eléctrica que debe ser sustituida por los mucho más oneroso combustibles líquidos.
Así, una actividad sindicada como “modelo” por la mayoría de los gobiernos debido, justamente, a lo intensivo, al arraigo de población que genera, y a la gran diversificación de productos, pasó de más de 30.000 tambos en 1988, a bastante menos de 11.000 en la actualidad.
A su vez, la producción que había saltado de unos 5.900 millones de litros por año a principios de los '90, a más de 10.300 a finales de esa década, se estancó luego por más de una década (con ligeras subas a algo más de 11.000 millones), para volver a bajar en los últimos ciclos por debajo de los 10.000 millones de litros, mientras la cantidad de vacas sigue bajando, ahora a 1,7 millón de cabezas.
Ese es el panorama que deberá escuchar el propio presidente Mauricio Macri, en la reunión que mantendrá con el sector en un par de semanas (debido a la falta de avances con los funcionarios intermedios).
Allí, en síntesis, se deberá informar si efectivamente la Argentina quiere mantener un sector lechero que, aunque tiene perspectivas internacionales más que interesantes, enfrenta un futuro cercano negativo debido a los fuertes aumentos de costos, entre otras cosas, por la fuerte sequía que siguió a 3 años de inundaciones (sin caminos) en las principales cuencas de producción.