Había reemplazado en el cargo a Graciela Bevacqua, la funcionaria que comulgaba con las reformas introducidas en la encuesta por Guillermo Moreno, a las que también había adherido en 2008 el propio Cerro. Alternaba por entonces con la jefa Ana María Edwin y su posterior reemplazante Norberto Itzcovich.
Si bien adujo motivos de salud, avalados por un reciente antecedente de haber sufrido un ACV el año pasado, también es cierto que no era fácil estar en sus zapatos, con la mesa chica de la economía, coordinada por el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana; y que entre sus más conspicuos miembros cuenta con los ministros de Finanzas, Luis Caputo; de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Producción, Francisco Cabrera, resoplando en el oído del director general Jorge Todesca para que revisara las metodologías en cuentas que le dan muy mal al gobierno.
Así, un replanteo en la modalidad de las encuestas de valor agregado dio pie a reformular en más los números del PBI desde 2016 y de desenganchar los tarifazos del IPC nacional.
También en el INdEC habían tenido hace poco un disgusto con la gobernación de Córdoba por la medición de pobreza y meses atrás con los sanjuaninos por el relevo de precios en la ponderación nacional, entre los que más polvareda levantaron y motivaron importantes alejamientos en el ente, como el de la directora Cynthia Pok.
Las objeciones estadísticas, está demostrado, pueden surtir efecto mediático y servir de placebo a las sensaciones políticas de cada momento, pero el tiempo las termina diluyendo judicialmente, como sucedió con la campaña de denuncias que le hacía desde la oposición el círculo rojo al kirchnerismo por haber intervenido el INdEC, adulterado las estadísticas e inclusive de haber beneficiado, con las maniobras estadísticas, a los tenedores de bonos con cupón PBI de los canjes de deuda.
Los abogados de Hacienda y Finanzas, a cargo de Alfonso Prat Gay y Luis Caputo, presentaron ante la Justicia una argumentación contraria que desestimaba todo lo anterior y redimía a los acusados de los delitos denunciados, empezando por el propio Moreno.
No es el único relevo significativo con que el gobierno inicia su segundo medio témino, ya que el titular de AFIP, Alberto Abad, también se retiró y dejó paso a Leandro Cuccioli, un cercano colaborador del ministro Caputo, mientras otro allegado al titular de Finanzas, Vladimir Werning, pasó a desempeñar un rol ejecutivo clave en la mesa económica del gabinete.
La bandera de la pobreza
La semana pasada, el jefe de Estado Mauricio Macri sacó pecho con el benévolo último índice de pobreza elaborado por el turbulento INdEC y se encargó del anuncio oficial de que hacia el final de 2017 bajó al 25,7%, tras el 30,3% del que venía desde el 2do. semestre de 2016 y de haber superado el 32% en el 1er tramo de la gestión.
La respuesta mediática a esa suerte de reivindicación presidencial de no haber abandonado la promesa electoral de pobreza cero la dio un especialista en la materia, el director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, cuando advirtió que "salir de la pobreza va a requerir crear más y mejores empleos", y que, a pesar a la baja difundida oficialmente, "la gente no se siente menos pobre".
No obstante reconocer que comparada con el 2016 fue muy importante la mejora, y que lleva a los valores cercanos a 2011, “el mejor momento del kirchnerismo y el mejor momento de Argentina de 1994 a la fecha", puso de relieve que "no solo es necesario bajar la inflación, sino que lo que necesitaría también la Argentina hoy para traccionar a los sectores más pobres es crear empleo de trabajo intensivo, y esto requiere de mercado interno", dijo en declaraciones a FM Millenium.
La inflación no sólo no baja, sino que las metas fueron corregidas en alza a fines de 2017 y ya se admite que tampoco se cumplirá en 2018 con las recalculadas en el 15,7%, a punto tal que ahora la Casa Rosada transmite el mensaje de que si se situara aunque fuere céntimos debajo del 20% (19,9%, tal como surge del REM) sería considerado un triunfo de gestión, ya que en este 1er cuatrimestre transita por el 25% anual.
El relajamiento de las proyecciones hechas al IPC para seguir dirigiendo la transferencia de recursos a las empresas energéticas no sólo atenta contra el poder adquisitivo de los usuarios cautivos de las redes de distribución, y por ende de la recuperación del consumo interno que generaría empleo a los pobres (como subrayó Salvia), sino que determina una política monetaria más distendida, que da pie al Banco Central a reanudar la bicicleta con Lebacs y Letes en el marco de un dólar vuelto a planchar antes de $21, con mejores tasas y tipo de cambio adaptados a la nueva inflación, de modo de rearmar los portafolios, que no precisamente están en manos de los pobres sino más bien de gran parte del turismo récord del fin de semana largo: punto de partida al 1ro de abril: Lebacs 26,5%; dólar $20,5.
Ya enderezada la política monetaria por parte del Banco Central a un déficit fiscal establecido en el 3,2% del PBI pero con una adaptación del plan financiero para acomodarlo al endurecimiento global que baja de la Reserva Federal de Estados Unidos (menos colocación externa de deuda y más financiamiento local), con la inflación fuera de madre pero no de las prédicas de la Jefatura General de Ministros, además del PBI jaqueado principalmente por los efectos de la sequía, toca ahora el turno al replanteo del Presupuesto que, aprobado en setiembre pasado, a continuación se complementó con la reforma tributaria y el consenso fiscal firmado por los gobernadores.
Está descartado que en 2018 el PBI aumente 3,5%, como se había estipulado, y ni siquiera 3%, como se reestimó a fin de año, sino que en el mejor de los casos tal vez llegue al 2,8%; es imposible que el dólar promedie $19,30, cuando al 3er mes va por $20,5, y menos aún que la inflación se ubique en el 12% sobre el cual se hicieron todas las proyecciones presupuestarias y se recalculó en diciembre al 15,7% cuando en lo que va del año marcha anualizada en el 25%, aunque se espera que ceda y se ubique en 23% según los pronósticos, o en 19,9%, según los buenos deseos.
De este modo, el analista Neffa consideró probable que "la tasa de interés de pases se mantenga alta por el 1er semestre y baje recién en el 2do", cuando se consolide el proceso de desinflación.
En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA, las consultoras sondeadas indicaron que esperan que la tasa de política monetaria se perfile en "un sendero de reducción gradual hasta 22% a fines de 2018".
Asimismo, apuntó que "para fines de 2018, los analistas proyectan que el tipo de cambio nominal alcanzará $22 por dólar", lo que implica un aumento de la divisa del 24,3% interanual.
"El presupuesto quedó bastante desvirtuado con todos los cambios que hubo", sostuvo Rafael Flores, director de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), en declaraciones a El Cronista Comercial.
Recordó que, además de las modificaciones en las variables clave, "hay que sumar el impacto de la reforma tributaria, en la previsional y los cambios de metas de inflación".
Por ese motivo, consideró conveniente que el Ministerio de Hacienda hiciera una revisión y actualización del Presupuesto.
"Lo que se aprobó no es lo que se va a terminar ejecutando, claramente. Calcular cuál sería el impacto de todas estas variables que se modificaron requeriría un estudio específico; por eso el Ministerio debería hacer actualización de principales gastos e ingresos. Han habido modificaciones muy profundas", recomendó.