Los jueces señalaron que en la agresión intervinieron Arakaki y Ponce, utilizando objetos que aumentaron de manera relevante su poder ofensivo. Arakaki usó dos palos cortos afilados y Ponce un palo largo a manera de "arpón". Irurzun y Farah afirmaron en el fallo que algunas medidas probatorias se encuentran hoy en desarrollo y podrían ser obstaculizadas por los imputados en caso de permanecer en libertad.
“En sintonía con la postura esgrimida por los Fiscales de ambas instancias, esa observación concurre con la subsistencia de medidas probatorias -algunas de las cuales hoy se encuentran en pleno desarrollo- que podrían, frente al escenario hasta aquí develado, ser obstaculizadas por los imputados en caso de permanecer en libertad. En particular, se destaca la necesidad de identificar y de dar con el paradero del resto de los agresores", sostuvo el fallo publicado por el Centro de Información Judicial.
Uno de ellos, Sebastián Romero, ex candidato del FIT, que quedó registrado por las cámaras de los reporteros gráficos usando un mortero casero contra la policía, sigue prófugo pese a que pasaron 71 días del hecho. Sobre él hay una orden de detención del juez federal Sergio Torres y debería estar buscándolo Interpol.
Brian Escobar, el policía de la Ciudad agredido por Arakaki y Ponce, sufrió esquimosis, escoriaciones y hematomas múltiples y de diversa índole, fractura de hueso temporal izquierdo a nivel de la apófisis mastoides, hemotímpano izquierdo e hipoacusia perceptiva. La disminución en la audición que sufrió el efectivo es irreversible. En el fallo, Irurzun y Farah cambiaron la calificación.