Una línea de la investigación parlamentaria (avalada por importantes dirigentes republicanos) apunta también a la participación de Sidney Blumenthal en la difusión del cuestionado 'dossier'. Funcionario de máxima confianza del matrimonio Clinton, Blumenthal fue un cercano asesor del exPresidente por los demócratas en temas políticos y de comunicación, en gran parte de su gestión al frente de la Casa Blanca.
En los últimos años Blumenthal trabajó bajo el paraguas de la Fundación Clinton, y por una decisión del expresidente Barack Obama su nombre fue vetado para ocupar un cargo estratégico en la secretaría de Estado a cargo de Hillary Clinton.
La relación entre Cody Shearer y Blumenthal se remonta a mediados de los años '90 cuando los escándalos sexuales llevaron al entonces presidente Clinton al borde la destitución en manos del fiscal especial Kenneth Starr. Este abogado conservador de Texas también había investigado a los Clinton por el suicidio del consejero legal de la Casa Blanca, Vince Foster, y por los supuestos negociados inmobiliarios conocidos como el 'caso Whitewater'.
Pero fue durante las pesquisas sobre Monica Lewinsky, Paula Jones y Kathleen Willey, cuando emergió la figura de Cody Shearer como investigador privado a las órdenes de Terry Lenzner, otro legendario sabueso privado de Washington DC, cuya historia merece contarse.
En 1998, un años después de la muerte de Lady Diana Spencer y Dodi Al-Fayed en Paris, Mohamed Al-Fayed contrató los servicios profesionales de la firma Investigative Group International (IGI), fundada y dirigida desde 1984 por Terry Lenzner, un abogado de la Universidad de Harvard que en la década del '60 comenzó su carrera profesional como empleado del Departamento de Justicia durante la presidencia de John F. Kennedy.
Al-Fayed -cuñado del empresario de armas Adnan Khashoggi- nunca quedó conforme con la conclusión a la que llegaron los sabuesos dirigidos por Lenzner, quienes sostuvieron que la muerte de Lady Di y de su acompañante, Dody Al-Fayed, se produjo por la imprudencia del conductor del automóvil. El dictamen no conformó al padre de Dody, y rescindió su contrato con IGI de forma inmediata.
Ya en 1964 Lenzner había adquirido trascendencia pública por su participación en la investigación del asesinato de tres jóvenes activistas de los derechos civiles a manos del Ku Klux Klan, que sirvió de inspiración para la película “Misissipi Burning”. Los sucesos ocurridos durante la presidencia de Lyndon Johnson en el mes de junio, influyeron en forma decisiva para la sanción de la Ley de Derechos Civiles ese mismo año, y la reforma de la Ley Electoral que fue aprobada al año siguiente.
Durante las sesiones del 'caso Watergate', que terminó provocando la renuncia del entonces presidente republicano Richard Nixon en 1974, Lenzner fue un activo protagonista en el Comité de Investigaciones del Senado, a pesar de que había trabajado para Nixon como asesor de Donald Rumsfeld, quien treinta años después como secretario de Defensa del presidente George W. Bush dirigió la invasión a Irak.
A mediados de los ´90, el entonces presidente Bill Clinton también contrató los servicios de Terry Lenzner para investigar principalmente al fiscal especial Kenneth Starr, instructor principal del caso de Monica Lewinsky. Tras enterarse de las pesquisas 'non sanctas' sobre su persona (sumadas a las que la firma IGI realizaba contra Lewinsky, Linda Tripp y Paula Jones), el fiscal Starr ordenó la declaración de Lenzner. Sin embargo, el viejo zorro de Washington DC logró eludir cualquier respuesta incriminatoria argumentando que toda su actividad estaba amparada en el secreto profesional como abogado ya que había sido contratado por los letrados defensores de Clinton, David Kendall y Robert Bennett.
Hillary Clinton había conocido personalmente a Lenzner durante las sesiones parlamentarias del 'caso Watergate', y en los inicios de la primera Presidencia de su marido, en 1992, Lenzner reportaba al vicejefe de Gabinete, Harold Ickes, y al abogado personal del Presidente, David Kendall.
¿Cuál será el final de todo el entramado de los famosos 'dossiers' que podrían costarle la presidencia a Donald Trump? Nadie lo puede aventurar aún.
Algo está claro, Trump sabe desde hace más de un cuarto de siglo con qué clase de personas está jugando la partida. Durante su batalla legal por el divorcio con Ivana, en 1991, sus abogados le informaron que había un investigador privado que estaba revisando sus movimientos financieros de los últimos años. Se llamaba Terry Lenzner. ¿Habrá trabajado también Cody Shearer en esa pesquisa?