Valverde también cambió piezas en la medular y en el ataque, con Paco Alcácer y Philippe Coutinho en el césped y Andrés Iniesta y Paulinho esperando su turno en el banco de suplentes.
Precisamente una pérdida de Mina en la salida del balón propició la primera llegada del Getafe al área rival, pero Sergio Busquets cortó el contragolpe justo cuando el japonés Gaku Shibasaki se quedaba solo delante de Marc-André ter Stegen.
El Barcelona fue despertando poco a poco, pero le costó generar ocasiones de peligro. En el minuto 31, el defensa Damián Suárez desbarató la más clara: cuando Lionel Messi ya había controlado dentro del área un gran pase de Ivan Rakitic y se disponía a abrir el marcador, el jugador del Getafe llegó, providencial, para enviar la pelota a córner. También la tuvo Luis Suárez, pero el gol del uruguayo fue bien anulado.
El Barcelona incrementó la presión en el segundo tiempo, aunque sin demasiada claridad más allá de los ingresos de Iniesta, Ousmane Dembélé y Paulinho. Lo intentaron, sin fortuna, Suárez, Coutinho en un par de ocasiones y Messi. También Mina, con un par de cabezazos en el área rival que demostraron la fortaleza del colombiano en el juego aéreo.
El Getafe, valiente, no se dejó arrinconar e incluso dispuso de la última oportunidad del encuentro, un lanzamiento de falta de Antunes que Ter Stegen lanzó al córner. No hubo tiempo para más, aunque ello no fue un problema para el Getafe, que celebró un punto de oro en el Camp Nou y dejó al Barcelona con una mueca de preocupación.