Entre 2011 y 2012, su ex novio había subido a internet 6 vídeos de ambos teniendo sexo, algunos con su nombre completo, Chrissy Chambers, y edad de aquél entonces, 18 años, de acuerdo con el medio británico The Sun. Eventualmente, terminaron en más de 35 sitios web pornográficos diferentes. Los vídeos fueron grabados en Georgia (USA), donde el porno de venganza es penalizado desde junio de 2014. Sin embargo, al haber sido subidos a internet en el Reino Unido, el caso se rige bajo leyes británicas.
Chambers y Kam contactaron a varios abogados en ambos lados del Atlántico y, eventualmente, McAllister Olivarius, una firma estadounidense de abogados basada en el Reino Unido, aceptó tomar el caso. El precedente legal obedece a que Chambers tuvo que proceder con una demanda civil porque la ley aprobada en 2015 no aplica de manera retroactiva a ofensas cometidas antes de ser aprobada.
En abril de 2015, se volvió una ofensa criminal en Inglaterra subir imágenes privadas sexuales en línea sin el consentimiento de las personas que aparecen en ellas. Sin embargo, ya que los vídeos habían sido subidos antes de que la nueva legislación fuera aprobada, la Policía británica le indicó que no podían presentar cargos criminales en contra de su ex pareja.
La única posibilidad que le quedaba para buscar justicia era a través de daños civiles, así que en marzo de 2016 demandó a su ex novio por abuso de confianza, mal uso de información privada y hostigamiento. Como fruto de su lucha contra el porno de venganza de su ex, ha conseguido sentar un nuevo precedente legal en Reino Unido 13 meses después, en febrero de 2017.
Finalmente, el ex novio británico contactó al equipo jurídico de Chambers para llegar a un acuerdo, el cual fue completado en el mes de enero y anunciado públicamente en la corte esta semana. Por los daños ocasionados, la youtuber ganó una suma de dinero cuyo monto no fue revelado, los derechos de autor de los vídeos, una disculpa y el derecho a inspeccionar los dispositivos de su ex pareja. Los vídeos siguen en línea, pero con el copyright puede ahora forzar legalmente a los sitios para que los bajen.
Esos vínculos que aparecieron por todo su canal de Youtube decían cosas como: "¿Crees que Chrissy Chambers es un ejemplo a seguir? En verdad es una p*, mira estos videos".
"(Afectó mi vida) en todas las formas imaginables. Tengo Trastorno de Estrés Postraumático, me volví alcohólica a los 23 años. Casi me muero. Tuve depresión, ansiedad, pánico nocturno. Afectó mi relación (con su novia)", contó la cantante a la BBC.
Pero por otro lado también hubo "derroche de amor y apoyo", según la cantante, y gente que se horrorizó ante la situación.
"Sabiendo que tenía a todas estas otras personas que nos querían y nos apoyaban, sentí la gran responsabilidad de defenderme y buscar justicia", señaló.
Agregó que "quería dar un ejemplo en caso de que esto le sucediera a alguien alguna vez".
Más allá de la alegría, Chambers aseguró que ella sabe "exactamente" cómo se sienten otras víctimas de pornovenganza que no encuentran la confianza necesaria para denunciar sus casos.
"Sé cómo que es. Hay muchos días en los que no me siento segura para seguir luchando", reveló.
"Pero la justicia puede llegar. Finalmente aprendí que había una luz al final de mi túnel", afirmó. "No pierdan la esperanza".
La youtuber se ha convertido en una activista del porno de venganza y ha creado una campaña que ha reunido más de US$36.000 en 30 días para otras víctimas como ella. La historia de Chambers tiene otro final feliz, pues después de ser leída la sentencia, le pidió matrimonio a su ahora prometida en la puerta del Tribunal Superior de Justicia de Londres.