-los programas gubernamentales de incentivos a la oferta, y
-la baja inflación, que a su vez incidió en las bajas tasas de interés y mejoró las perspectivas de consumidores y empresas.
En el principal rubro de la integración industrial entre ambos países, el automotor, las ventas desde Argentina van a seguir creciendo entre un 10% y un 15%. “Brasil va a crecer un 40% en los próximos 4 años y quizás me quede un poco corto. El repunte va a ser muy positivo para la Argentina”, sostuvo el economista.
El principal socio del Mercosur ha sido, históricamente, el 1er destino de las exportaciones argentinas, y lo ratificó en 2017 de la mano de su recuperación económica.
En plena crisis, de todos modos, más que duplicó a Estados Unidos y China, que se encuentran disputando cabeza a cabeza el 2do y 3er lugar en el podio de exportaciones argentinas, de acuerdo con un informe de Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), dirigida por Marcelo Elizondo.
En ese sentido, de enero a noviembre, el país del Norte quedó como 2do destino de los productos locales, con u$s 4158 millones, con una participación de 7,7%, mientras China quedó 3ro aunque por poco: compró productos argentinos por u$s 4130 millones y se obtuvo el 7,7% de participación.
En 2016, esas posiciones estaban invertidas. Ahora, con el bloqueo norteamericano al biodiesel argentino desde agosto de 2017, y la reapertura china al aceite de soja local, así como las autorizaciones para arvejas y arándanos locales, en los próximos meses, podrían volver a modificarse esas ubicaciones, reporta DNI.
Tracción brasileña
Volviendo a Brasil, las ventas hacia ese destino desde Argentina acumularon un crecimiento de 4,4% o u$s 358 millones interanual, en los 1ros 11 meses del año pasado.
La mejora se dio a partir de la recuperación de la economía brasileña, sobre todo en el 2do semestre de 2017. Los analistas confían en que esa tendencia llegó para quedarse y que este año el comercio bilateral se fortalecerá, por más que en principio siga existiendo el déficit de la balanza para Argentina, aunque posiblemente tienda a moderarse.
El crecimiento de las ventas a Brasil, en 11 meses, estuvo impulsado por las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI).
Los productos con mejor desempeño fueron los automóviles, con suba de 12,4% interanual, hasta u$s 2957 millones; partes y piezas para vehículos y tractores, con alza de 14,2% a u$s 426 millones.
Según el trabajo de la AAICE, las ventas de gas y de petróleo se incrementaron 64% a Brasil entre enero y noviembre pasados, al totalizar u$s 53 millones.
Por otra parte, entre las exportaciones de origen agropecuario, Brasil fue el principal destino del trigo argentino, con un crecimiento de 21,1% interanual entre enero y noviembre últimos, hasta u$s 881 millones.
En los primeros 11 meses de 2017, el trigo cubrió el 83,64% de las importaciones del cereal que efectuó Brasil.
Según datos de la Asociación Brasilera de la Industria del Trigo (Abitrigo), entre enero y noviembre últimos se importaron casi 5,6 millones de toneladas del rubio cereal, de las cuales más de 4,6 millones llegaron desde Argentina.
En tanto, entre diciembre cuando la cosecha triguera local ingresó al circuito comercial, y lo que va de este mes, la exportación anotó compras de más de 7 millones de toneladas del producto de la campaña 17/18, y presentó declaraciones juradas de exportación (DJVE) por 4 millones de toneladas.
Además, según el line-up en los puertos locales para las próximas dos semanas, hay 1.316.768 toneladas de trigo cargando o anunciados para embarcar.
Brasil continúa liderando los envíos, con casi 313.000 toneladas programadas, seguido por Tailandia, con casi 228.000 toneladas anunciadas.
También subieron las ventas a Brasil de carne bovina y preparados, hasta u$s 63 millones, un alza de 38,3% interanual; y de vinos, que se expandió 17,9% hasta u$s 51 millones.
La previsión actual es que las exportaciones de bienes ronden los US$58.540 millones.
Según los datos a la fecha y las proyecciones de DNI, en 2017 las exportaciones argentinas crecieron un 1,2%. Pero como el volumen del comercio mundial mejoró 3,6% en el mismo lapso, Argentina volvió a perder participación en el comercio internacional.
Esto supone que las ventas externas de bienes de empresas que operan en Argentina en 2017 permanecen en niveles aún más bajos que los alcanzados en muchos años anteriores, como 2014, 2013, 2012, 2011, 2010 y hasta 2008.
Mientras, el ratio argentino de exportaciones/PBI es 12,5%. Latinoamérica tiene un ratio exportaciones/PBI (bienes y servicios) que más que duplica el argentino (en la región es 21,1%).
Dos características se destacan del perfil de destinos de las exportaciones argentinas en 2017. Por un lado, que del total, las dirigidas a países emergentes (unos US$38.500 millones de los casi US$59.000 millones) suponen 65% (casi dos tercios del total del año pasado).
De este modo, entre los 10 principales destinos para las exportaciones argentinas hay 7 emergentes. Y entre los 20 principales hay 12.
En materia de continentes, los principales destinos (empatando en la primacía) fueron Sudamérica (se le exportó en 10 meses por US$14.400 millones) y Asia, que en ese lapso, compró por US$14.107 millones.
Pero, por el otro lado, no se aprovecha la demanda de los países que son grandes importadores mundiales.
En 2017 se constató que entre los 10 principales destinos de las exportaciones argentinas hay solo 6 países que están entre los 25 principales importadores mundiales.
La preferencia por los emergentes (pocas exportaciones a desarrollados –solo 1/3 del total-) y la dificultad de aprovechamiento de la demanda de grandes importadores mundiales estarían basadas en que los mercados a los que Argentina envía sus exportaciones tienen (a diferencia de aquellos a los que no logra ingresar) relativa menor exigencia cualitativa, cercanía, participación en algún acuerdo comercial del que Argentina es miembro, mayor propensión a la participación de empresas pymes y de baja escala, mayor compatibilidad para oferta exportable de países menos desarrollados, o son grandes compradores de productos de origen agropecuario, concluye Elizondo.