Dejando de lado estas antiguas glorias, u otros nombres de segundo orden con presencia mediática, como Héctor Daer, Juan Carlos Schmid, Carlos Acuña u Omar Plaini, en la mesa directiva de la central obrera sobresalen camioneros, estacioneros de combustible, de peaje, construcción, señalizadores y judiciales, apuntalados por los denominados Gordos, que precisamente encarnan gastronómicos, comercio, bancarios. Los mamelucos huelgan y no precisamente por estar de paro.
El desenvolvimiento de la realidad económica transitó por afuera de la gran foto y, en los dos años que transcurrieron de barreras semiabiertas en la Aduana, la industria automotriz se convirtió en un caso testigo de la transformación: por una puerta entran robots a cumplir tareas antes reservadas a personal bajo convenio y, por otra, salen seres de carne y hueso suspendidos o directamente desvinculados.
En números redondos, la radiografía estadística sectorial mostraría que en 2017 se patentaron más de 900 mil vehículos, de los cuales 600 mil arribaron en contenedores y 300 mil salieron de las terminales locales. Computadoras a full, máquinas más “tranquis”.
De un relevamiento realizado por Adecco surge que más del 85% de los protagonistas del sector prevé que las ventas aumentarán en 2018 o por lo menos se mantendrán similares a 2017. Pero cuando la pregunta va hacia cómo cerrarán el ejercicio, casi 6 de cada 10 creen que será mejor que el anterior, versus el 40% que pone en duda que esto pueda suceder o directamente lo niega.
En este contexto, la mitad de los consultados reconoce que la coyuntura económica está afectando su estructura de personal.
No extraña, en consecuencia, que el 75% de las empresas (entre automotrices y autopartistas) admita que ya está reduciendo las plantillas de personal efectivo y que 12% estime que este año nuevamente se producirán suspensiones, cuando por otro lado venden cada vez más y anuncian planes de inversión.
En la compulsa aparece que, pese a las medidas que afectarán la ocupación de mano de obra, la mayoría de las compañías (40%) sostiene que particularmente está creciendo y un 67% que invertirá, para lo cual espera contar con créditos blandos y promoción industrial.
Robotización versus humanización
En ese sentido, al contestar un cuestionario de El Cronista Comercial RPM, los titulares de las principales automotrices desparramaron optimismo y ratificaron planes de ampliación de sus líneas de producción.
Inclusive, en una entrevista publicada en La Nación, el Ceo de Volkswagen Argentina, Pablo Di Si, anunció que ampliará los pedidos desde Brasil de la Amarok V6 fabricada en Pacheco, lo cual implica mayores exportaciones para 2018, pero no más empleo. La compañía, que redujo un turno en 2016, implementó junto al sindicato una revisión de procesos para mejorar la productividad. El titular de la compañía, Hernán Vázquez, hizo hincapié en que este año podrían producir 400 vehículos por día, lo mismo que hace dos años, pero con un turno menos.
En la misma dirección, Carlos Zarlenga, presidente de General Motors Mercosur, recordó que US$ 500 millones (US$ 300 millones pondrá la firma y US$ 200 millones la red de proveedores) serán invertidos en el Complejo Automotor de Alvear, Santa Fe, en una nueva plataforma para el período 2017-2019 de un modelo global de Chevrolet, la cual, sostiene, generará nuevos empleos directos a partir de 2020.
Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Chrysler Automobiles Argentina, señaló que completan una inversión de US$ 500 millones en reequipamiento y modernización de la planta, incorporación de nuevas tecnologías y procesos, desarrollo de más de medio centenar de proveedores y capacitación de las personas, destinado a la producción del Fiat Cronos, el nuevo modelo de la marca.
Luis Fernando Peláez Gamboa, titular de Renault Argentina, recordó que la inversión de US$ 100 millones en marcha termina este año con la incorporación de más de 500 nuevos colaboradores en la fábrica y la inauguración de un segundo turno de fabricación.
Enrique Alemañy, presidente de Ford Argentina, nada dice de puestos de trabajo, pero sí que continúan ejecutando el plan de inversión en la localización autopartes y la modernización de Planta Pacheco. Y que avanzan hacia el largo plazo con el lanzamiento del Mondeo Híbrido, que marcará el primer paso en la Argentina de la estrategia global de electrificación de Ford.
El relevamiento de Adecco apunta como uno de los grandes desafíos para este año a los vinculados al sector autopartista, donde se busca solucionar la falta de autopartes importadas tanto como sostener la cadena de proveedores nacionales, hoy muchos de ellos en situación crítica excepto las multinacionales, para lograr cumplir con la integración local.
Además, las compañías señalan la necesidad de mejorar la competitividad con Brasil, bajar los costos logísticos y un mayor acceso a financiación.
Otro dato relevante es que, mientras las empresas del sector automotor se quejan de la dificultad para comprar piezas importadas, cerca de la mitad de los consultados en el estudio se sienten perjudicados por las importaciones que se realizan en el sector.
La industria trae del exterior más del 60% de las partes hechas con mano de obra extranjera (brasileña principalmente) que componen el auto que sale de fábrica, y además importa el 70% de los vehículos terminados que se venden.
La reconversión fabril en marcha que entraña esta distribución en el empleo, más la automatización que llega de la mano de la disrupción tecnológica como fenómeno global, pone en un aprieto a los gerentes de RRHH de las automotrices cuando de cubrir posiciones de personal calificado se trata, de acuerdo con el 41% de las menciones. En el 47% de los casos son atribuidas a una expectativa salarial de los trabajadores por encima de la ofertada.
La mayoría de nuevas contrataciones, sin embargo, se producen solo para reemplazos (71%) y un 29% por nuevas posiciones.
Pasando en limpio la ocupación del sector, la fabricación de rodados generó más de 196 mil puestos de trabajo, tanto directos (en las terminales o concesionarios) como indirectos (tal el caso de repuestos, services, reparación, etc), para lo cual se encomendaron 1.5 millones de horas anuales de capacitación y formación para los empleados.
Cuatro son las provincias (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Tucumán) que reúnen 11 terminales, más de 500 autopartistas y el doble de concesionarios.