Acróbatas, contorsionistas, equilibristas, escapistas, forzudos, hombres bala, magos, malabaristas, mimos, monociclistas, payasos, titiriteros, tragafuegos, tragasables, trapecistas, ventrílocuos, zanqueros, adiestradores de animales y otros artistas, son algunas de las categorías que se han adjuntado en esta práctica milenaria que ha arrancado la risa de millones de personas en el mundo.
Hoy en día las artes circenses no son únicas de las pistas del circo, sino que también son empleos y subempleos desempeñados en otros lugares, incluso en las avenidas de una ciudad.
En Argentina se dio una variante de este género artístico, denominada «circo criollo». Surgida entre 1840 y 1866 en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, difundió principalmente el género gauchesco a través de danzas y canciones.
Tal es la importancia de esta práctica, que anualmente se lleva a cabo en diversas partes del mundo festivales para exhibir a los mejores exponentes de las artes circenses.
Estas imágenes tomadas por la agencia de noticias Reuters, muestran parte de la exhibición del Festival Internacional de Circos en Budapest, Hungría.