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La potencia que no fuimos: 104 años de la línea A

Los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX fueron de gran desarrollo en la Argentina: una verdadera potencia emergente. Sin embargo, fue sólo un amague.

La Argentina (en Ciudad de Buenos Aires) fue el 1er. país de América Latina, en el Hemisferio Sur y en Hispanoamérica en construir su propia red de trenes subterráneos. 6 años antes que España (en Madrid se inauguró el 17/10/1919), y apenas después que Londres (Reino Unido) y Estambul (Turquía), las 2 pioneras del mundo (1863 y 1875, respectivamente). Hubo otras ciudades que disfrutaron del tren subterráneo antes que Ciudad de Buenos Aires: Chicago, Boston, Filadelfia y Nueva York (USA), Budapest (Hungría), Glasgow (Escocia), París (Francia), Berlín y Hamburgo (Alemania). Esto permite comparar la ubicación de la metrópolis porteña en aquel tiempo.

El transporte público en Ciudad de Buenos Aires tiene su comienzo en 1863, con el 1er. tranvía de tracción a sangre, vehículo colectivo que logró expandirse por todo el país, siendo su red más grande la porteña, con casi 900 km. de vías. El 1er. tranvía eléctrico llegó en 1897, y en 1960 comenzó la desactivación masiva de líneas en todo el país (Ay, Roberto Alemann/Arturo Frondizi).

El ferrocarril también tiene sus inicios en el siglo XIX, cuando en 1867 se inauguró la 1ra. línea férrea propiedad de un grupo de particulares que integran la Sociedad Camino de Hierro del Ferrocarril Oeste. El tramo de la vía inicialmente medía 9,8 km, y vinculaba la estación Del Parque, donde actualmente se emplaza el Teatro Colón, y la estación Floresta. Este ramal marcó el inicio del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, antecesor del Ferrocarril (Domingo Faustino) Sarmiento.

La red ferroviaria argentina, con 47.059 km de vías,​ llegó a ser una de las más grandes del mundo, y sigue siendo la más extensa de Latinoamérica y la 8va. más extensa del planeta, llegando a tener cerca de 100.000 km (ay Carlos Menem... ).

En el caso del tren subterráneo, todo comenzó con la Línea A, le siguieron la B (1930), la C (1934), la D (1937) y la E (1944). La H es más reciente.

Los primeros proyectos se remontaban a 1886, cuando una sociedad comercial solicitó al Congreso de la Nación construir un "tranvía subterráneo" entre la Estación Central del Ferrocarril (que se hallaba junto al ala norte de la Casa Rosada) y Plaza Once o Miserere.

En 1894 se decidió mover el edificio del Congreso (se encontraba en la esquina sudoeste de las calles Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) y Defensa, en diagonal a la Casa de Gobierno) a su lugar actual, y así se reactivó la idea del tren subterráneo: resultaba necesario acortar el tiempo de viaje entre la Casa Rosada y el Congreso.

El edificio del Congreso se inauguró en 1864 y se encontraba en la esquina sudoeste de las calles Victoria (hoy Hipólito Yrigoyen) y Defensa, en diagonal a la Casa de Gobierno. En 1882 se pensó en la construcción de un nuevo edificio y en 1887 se le destinó la manzana delimitada por Callao, Riobamba, Paraguay y Charcas (hoy Marcelo T. de Alvear). Los hermanos Spinetto cedieron el famoso espacio de la calle Paraguay, conocido como el "Hueco de los Olivos", el 01/12/1889.

La necesidad del subterráneo había nacido además a partir del enorme crecimiento de la ciudad: entre 1903 y 1913, el número de habitantes había crecido de 895.381 a 1.457.881, los automóviles de 60 a 7.138, y el número de pasajeros que viajaban en tranvía de 133.719.298 a 407.252.540.

El 21/12/1909 la "Cia. de Tranvías Anglo Argentina" fue autorizada a construir y explotar lo que tras 26 meses de trabajo se presentó como "Línea A".

Para su construcción se necesitaron 1.500 personas, para excavar 440.000 m3 de tierra, que fueron utilizados para rellenar las zonas bajas aledañas al cementerio de Flores y la Avenida Velez Sarsfield. También se precisaron 31 millones de ladrillos, 108.000 barricas de 170 Kg. de cemento, 13.000 toneladas de tirantes de hierro y 90.000 m2 de capa aisladora.

Subte A antiguo

Subte A nuevo

El presidente Roque Sáenz Peña, acompañado por el intendente municipal Joaquín de Anchorena, inauguró las obras de construcción de la Línea "A", el 15/09/1911, y 2 años más tarde, el 01/12/1913 se abrió las puertas a la primera etapa, hasta Plaza Miserere. El 01/04/1914 llegó hasta la calle Río de Janeiro, y 90 días mas tarde se inauguraba el tramo final hasta 1ra. Junta, completando un recorrido de 7.035 m, dividido en 14 estaciones.

A la "A" le sucedieron otros 5 ramales y un Premetro: 53 kilómetros y 86 estaciones que reflejan tan crudamente el descrecimiento que tuvimos como país. Hoy, los "países del 1er. Mundo" cuentan con un mínimo de 100 km por ciudad. Seúl (Corea del Sur), lidera el ranking con 940 kilómetros, Beijing y Shanghái (China), cuentan con más de 450 kilómetros cada una. Moscú (Rusia) y Nueva York tienen redes ferroviarías de 315 y 368 kilómetros, respectivamente.

La línea A se extiende 9,7 kilómetros entre Plaza de Mayo, en el barrio de Monserrat; y San Pedrito, en el barrio de Flores. Circula por debajo de la totalidad de Avenida de Mayo y parte de Avenida Rivadavia, utilizada por 250.000 personas al día.

La línea A mantuvo hasta el viernes 11/01/2013, sus antiguos coches La Brugeoise, de origen belga, construidos por La Brugeoise et Nivelles, durante la década de 1910. Son reliquias: en marzo se subastaron por 2da. vez 2 La Brugeoise por un precio promedio de 125.000 pesos por cada uno.

El miércoles 06/03/2013, el servicio se reanudó, con la puesta en funcionamiento de los coches de origen chino, fabricados por la compañía CNR Corporation y adquiridos por el gobierno nacional.

El futuro

La web enelSubte visitó días atrás la obra de la estación Facultad de Derecho, futura terminal norte de la línea H, gracias a la invitación de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE). La estación tiene fecha de entrega para marzo y será habilitada al público en mayo 2018, confirmó el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Se estima que la estación beneficiará a unos 40.000 pasajeros diarios:

"La estación será la primera de la red en contar con iluminación natural integral y contará con un único acceso que dará a una plaza seca integrada al Centro de Convenciones que se encuentra ubicado en sus inmediaciones. Esto responde a la tendencia inaugurada por otras estaciones de la línea H como Las Heras o Parque Patricios.

Según explicaron fuentes de la obra, “se unificó el proyecto de arquitectura con el Centro de Convenciones, que ya estaba en ejecución”. En ese acceso de la plaza seca se ubicarán locales gastronómicos y comerciales que serán administrados por SBASE.

La estación propiamente dicha está estructurada en dos niveles (vestíbulo y andén). Una de las novedades es que los dos vestíbulos están ubicados en unos puentes de estructura metálica que se encuentran suspendidos de la losa de techo. No contará con molinetes tradicionales sino con las modernas puertas GATE como las instaladas en el nuevo acceso a Constitución.

Los andenes son laterales y totalizan 190 metros de largo, 110 de los cuales son para servicio y los 80 restantes son un anexo para dependencias e instalaciones operativas tales como baños, vestuarios y salas de descanso (acordes para una estación terminal y para una dotación de tráfico de alrededor de cien personas), salas de ventilación (inyección y extracción), sala de señales, comunicaciones, centro de potencia, transformadores (uno para la estación y otro para los locales comerciales), sala de incendio, etcétera, que se encuentran repartidas entre ambas plataformas.

Como en toda obra nueva, la estación contará con facilidades para personas con movilidad reducida (escaleras mecánicas, ascensores) desde el nivel de calle hasta el nivel de andén.

El sistema de ventilación trabaja con inyección de aire con conductos bajo andén y extracción en la parte superior. En condiciones normales, la ventilación de confort trabaja al 20% de su potencia y sólo opera a máxima capacidad en situaciones de emergencia tales como un incendio.

El cruce de la avenida Figueroa Alcorta supuso un desafío para los ingenieros de SBASE y para las compañías constructoras (UTE Techint – Dycasa). El túnel de la línea H pasa por encima de un conducto cloacal de gran tamaño (3,5 metros de diámetro) que corre por debajo de Figueroa Alcorta y, a su vez, pasa por debajo de una gran cantidad de conductos de servicios (agua, electricidad, gas y comunicaciones). (...)".

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