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Simo y la Muerte Blanca que castigó a Stalin

En momentos en lo que la guerra entre la Unión Soviética y la Alemania nazi estaban en puerta, Iosif Stalin y Adolfo Hitler decidieron firmar el Tratado de no Agresión el 23/08/1939. El pacto, además de establecer la no agresión entre los dos países por 10 años, contenía una cláusula secreta que indicaba el reparto de los países de Europa Oriental entre las naciones firmantes. Se distribuyeron el destino de Polonia, Lituana, Finlandia, Estonia, Letonia y Besarabia. Polonia fue la nación más castigada: el oeste fue para los nazis y el este para los soviéticos. El caso de Finlandia fue distino.

En 1808 ocurrió la llamada Guerra Finlandesa: el zar Alejandro I anexó Finlandia al Imperio ruso, creando el Gran Ducado de Finlandia y asumiéndose como el 1er. duque.

El 06/12/1917, poco después de la Revolución Bolchevique, Finlandia aprovechó la situación y declaró su independencia.

En 1918 el país registró una breve guerra civil pero no modificó su autodeterminación.

Durante la 2da. Guerra Mundial (1939-1945) Finlandia libró 3 guerras:

> la Guerra de Invierno (1939-1940),
> la Guerra de Continuación (1941-1944) y
> la Guerra de Laponia (1944-1945).

Las 2 primeras fueron contra la URSS y la 3ra. contra la Alemania nazi.

En la Guerra de Invierno, Finlandia fue apoyada por voluntarios suecos, y fue respuesta a la invasión soviética, que buscaba expandirse después de ocupar las repúblicas bálticas (Letonia, Estonia y Lituania).

En la Guerra de Continuación (1941-1944) —con apoyo considerable de Alemania nazi, tras haber sido abandonada por los países Aliados en su lucha contra la URSS-, Finlandia resistió otra ofensiva de Stalin, quien buscaba revancha.

La Guerra de Laponia (1944-1945) fue para expulsar a los alemanes del norte de Finlandia.

Guerra de Invierno

El 26/11/1939 la propia artillería soviética atacó varias áreas cerca de la aldea rusa de Mainila, alegando que había ocurrido un ataque de origen finés y que varios soldados y civíles soviéticos habían muerto.

Los soviéticos exigieron que Finlandia replegara sus tropas 25 km atrás de la frontera y que pidiera disculpas por el incidente, sabiendo que los de Helsinski no lo harían.

Así, cuando Finlandia negó estar involucrada en el mismo y rehusó cumplir cualquiera de las demandas soviéticas, la URSS encontró la excusa para atacar: el 30/11/1939 comenzó la Guerra del Invierno.

La Guerra de Invierno 1939-1940

Las fuerzas de Stalin calcularon como mucho 1 semana para controlar todo el territorio finlandés: iniciaron el conflicto con 23 divisiones, que sumaban 450.000 hombres, 6.000 tanques blindados y casi 4.000 aviones, alcanzando rápidamente la Línea Mannerheim.

El Ejército Rojo invadió Finlandia, la aviación soviética bombardeó Helsinki, e intentaron llevarse por delante a las 9 divisiones finesas que esperaban detrás de la Línea Mannerheim -con 180.000 hombres, 32 tanques y 114 aviones-, denominada así en honor al mariscal Carl Gustaf Emil Mannerheim, Defensor de Finlandia y Comandante en Jefe.

La verdadera causa de la bandera falsa soviética, que dió inicio a la guerra, era que la frontera finesa estaba a sólo 32 km de Leningrado, una excelente base para una invasión germana, y el miedo a la invasión nazi mezclado con la subestimación finlandesa desembocó en la guerra.

Desde un primer momento tanto Dinamarca como Noruega declararon su neutralidad ante este nuevo conflicto, sin embargo cientos de voluntarios de los países nórdicos, se unieron al ejército finés, destacándose el Cuerpo de Voluntarios Suecos.

La diferencia era abrumadora, la superioridad rusa tanto en cantidad como en armamento y equipos, pero los finlandeses, comandados por Mannerheim, sabían usar lo que tenía. La incompetencia soviética poco podía hacer contra la organización y la táctica de los locales, que utilizaron muy bien la guerra de guerrillas, provocando enormes pérdidas a los de Stalin, quien sólo sabía enviar más tropas y más tropas.

Los fineses, a pesar de su inferioridad en número, eran exitosos en su táctica de ataques puntuales a la línea de aprovisionamiento ruso. Destruir lo logística era su objetivo estratégico.

La guerra fue desastrosa para el Ejército Rojo, sus fuerzas no tenían experiencia en terrenos ni condiciones climáticas similares a las de la guerra, temperaturas de -40ºC, bosques oscuros y congelados, la nieve que tapaba y dificultaba los movimientos, las armas se trababan y los vehículos, no probados a temperaturas extremas, debían mantenerse encendido las 24 horas para evitar que el combustible se congelara en el motor.

Escandinavia 1 - Campo de Batalla

La defensa de Finlandia le ganó la reputación de "pequeña potencia", mientras que la torpeza soviética la mostró como "un gigante con los pies de barro", un gigante que tanto USA, como el Reino Unido, Francia y Alemania calificaron como "potencia militar de 3er. orden, incapaz de defenderse".

La pelea cuerpo a cuerpo sería un suicidio, ya que la diferencia era demasiada y no había la más mínima oportunidad. Por ese motivo los finlandeses apostaron a la distancia: los francotiradores experimentados marcaron una diferencia importantísima, dando aires de esperanza a un ejército que cada tanto caía en la desesperación y el desgano.

A medida que las bajas soviéticas crecían, el temor comenzó a expandirse entre las tropas, todos temían a los bosques y a quien entonces conocían como "la Muerte Blanca".

De entre todos los francotiradores del ejército finlandés había uno que quedaría en la historia de todas las guerras: Simo Häyhä.

Él había nacido y crecido en Rautjärvi, un pequeño municipio finlandés a menos de 10 km de la frontera con Rusia, el 17/12/1905. Trabajó siempre en la granja de su familia, y disfrutaba de salir a cazar.

Entre 1925 y 1927, Simo cumplió el servicio militar obligatorio en el Batallón Ciclista. Su espléndido desempeño le valió su ascenso a cabo, y luego de superar las pruebas para francotirador decidió retirarse a su granja.

Simo Häyhä y la Guerra Ruso-Finesa (parte 1)

Simo Häyhä y la Guerra Ruso-Finesa (parte 2)

Häyhä tenía 34 años cuando la URSS invadió Finlandia, y sin dudarlo tomó su fusil Mosin Nagant M28, un traje de camuflaje blanco como la nieve, y se puso a las órdenes del ejército.

La M28 era su arma principal, sin embargo también cargaba siempre una Suomi M-31 SMG para las distancias cortas.

El granjero disfrutaba combatir en la nieve, donde lograba convertirse en un auténtico fantasma, y así fue ganando su fama. A medida que "la Muerte Blanca" cobraba mayor reputación, los soviéticos comenzaron a organizar operaciones únicamente para acabar con él. Comandos enteros de rusos iban en busca del francotirador. Pero fue en vano.

"La Muerte Blanca" sabía como moverse en aquellos terrenos. Su camuflaje de color blanco, de pies a cabeza, y con una máscara del mismo color, no lograba diferenciarse del terreno. Y sin mira telescópica para que el reflejo de la luz no delatara su ubicación. También acostumbraba colocarse un puñado de nieve en la boca para que su aliento no revelara su posición.

La Guerra duró 105 días, y Häyhä fue el responsable de 700 de las 250.000 muertes soviéticas totales.

Otra vez: Simo eliminò a 700 rusos. En total, los finlandeses sufrieron 25.000 muertes, en una población de menos de 4 millones de habitantes: devastador pero una clara victoria, teniendo en cuenta que el Ejército Rojo tenía 100 soldados por cada finés.

En marzo de 1940 una bala explosiva explotó al lado de Simo, el cartucho entró por la parte superior de su labio y le perforó la mejilla destrozandole todo el lado izquierdo de la cara. Pero sus compañeros llegaron a llevarlo a los médicos, y luego de estar en estado de coma por 13 días, despertó. Para entonces, Finlandia ya había firmado la paz con la URSS a cambio de cederle una parte de su país y comprometerse a una indemnización millonaria.

Rusia logró anexarse el 10% del territorio de Finlandia y el 20% de su capacidad industrial, pero su objetivo de apoderarse de Finlandia no lo pudo cumplir. Finlandia sigue siendo un país soberano y nunca el comunismo ganó en su territorio. Además, el Ejército Rojo debió lamentar numerosas bajas y un repentino descrédito militar en plena Guerra Mundial.

La Guerra de Invierno fue una clara señal para Adolfo Hitler sobre la debilidad del ejército soviético, motivo por el que anticipó el ataque a Iosif Stalin. Así nació la Operación Barbarroja.

Pero Hitler era prisionero de sus obsesiones y esa creencia de que no había que estudiar la ciencia de la guerra para ser un gran estratega, además del egocentrismo propio de todo dictador. Y fue derrotado.

En 1998, casi 60 años después, el entonces presidente de Rusia, Borís Yeltsin, reconoció oficialmente que la guerra con Finlandia no había sido defensiva, sino una agresión. Pese a ello, rechazó restaurar las fronteras de 1939. Es decir que Rusia sigue ocupando tierra de Finlandia.

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