La Fuerza Aérea aún vuela algún vetusto cazabombardero A4 AR, de los que llegaron a contarse 35 y hoy día sobran los dedos de una mano.
Y más aún: Aguad quiere que la Gendarmería Nacional también le ceda sus aviones a la Fuerza Aérea, algo que luce muy complicado porque se trata de funciones diferentes y, además, Aguad haría bien en presentarle sus ideas a Patricia Bullrich, ministra de Seguridad, de quien depende Gendarmería, antes de andar ventilando sus planes a los periodistas que lo visitan.
Aguad consiguió que, por el G20 y la necesidad de contar con aviones que hoy día no existen en condiciones operativas, el Gobierno pague 2,5 millones de euros por los aviones cazabombarderos, a los que sumará US$ 2 millones por los gastos de traslado.
Deberá mencionarse que, previamente, Aguad intentó alquilar aviones a Brasil, pero no lo consiguió. Y la alternativa era pedirle aviones a Chile.
Podría afirmarse que el derrotado fue el almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur, y el ganador fue el brigadier general Enrique Víctor Amrein.
Pero, entonces, Aguad hizo algo más, y que es muy polémico: le prometió a Hipólito Srur que intercederá para que la Armada absorba a la Prefectura Naval, una ambición antigua de los marinos. Es bastante complicado lo que pretende Aguad para resolver su interna, a expensar, otra vez, de Bullrich.
Decidido avanzar en sus ideas, Aguad 'operó' vía el diario La Nación, al menos estaba más que satisfecho con la nota que firmó Mariano De Vedia que, para el ministro apodado 'Milico', refleja el pensamiento de Defensa.