ver más
POD 4 _336x280_violeta

¡Que los parió!

Los vascos tienen una tradición independista en España. Y por ese motivo gozan de un régimen autonómico mucho más amplio que las otras autonomías. Los catalanes no tienen semejante autonomía, y fue el precio que decidió pagar España para cesar una disputa intensa y extensa. Sin embargo, hay quienes consideran que es hora de ir por más. ¿Son muchos o son pocos? ¿Ganarán solidaridad o permanecerán en un nicho? Muy precisa la columnista: "Este capítulo de la historia de España tiene varios contendientes entre los representantes de los partidos independentistas: Carles Puigemont, (president de la Comunidad Catalana- gobernador de la región) e Iñigo Urkullu -quien por ahora se postuló como mediador, aunque de una u otra manera es parte interesada (lehendakari de la comunidad vasca- gobernador de la región), y el presidente de España, Mariano Rajoy; cuya coyuntura lo ayuda a que los juicios pendientes por corrupción, y las causas judiciales pendientes pasen a foja cero, mientras la población sigue sufriendo los estragos de una economía maltrecha, unos derechos laborales exterminados, y pendientes de un sistema de pensiones en vías de extinción."

BILBAO. "¡Que los parió!": Esa fue la respuesta contundente y que encierra muchos criterios en base a un hecho que lleva lugar a infinidad de dudas. Llegué a casa después de un largo dia de trabajo, y en el buzón del correo me encontré con un sobre en blanco. Pensé que era una convocatoria para una reunión de consorcio, así que sin dudarlo, lo abrí. Me quedé perpleja.

El sobre contenía un panfleto y dos boletas, sobre y cómo no, el derecho a decidir. Alrededor de esta proclama estamos asistiendo a la destrucción de la cohesión social, a un dilema que fue puesto sobre la mesa hace tiempo. Primero fueron los vascos, luego los catalanes, y ahora cambia el ofenden de las cosas sin embargo el fondo es el mismo. La vanagloriada independencia.

Hay varias dudas que se abren a partir de este reclamo constante. No se sienten parte, pero forman parte. Parece un despertar el egoísmo, sustentado sobre una seudo realidad, que poco tiene que ver con la realidad. De hecho parece una discusión entre una señora entrada en años y un par de adolescentes sometidos a la conjugación de hormonas, bajo los sueños de la niñez.
Mientras en medio un sector mayoritario de la población pendiente de un hilo, masticando la bronca generada por discusiones vacías, falsos criterios, y deseos infundados que lo único que lograrán es llevar a dos comunidades al debacle.

Que creen que por independizarse tendrán mayor representación en los órganos de poder, ni hablar, ya se los advirtieron alto y claro que de independizarse quedarán afuera de la UE.
Y está reflexión me lleva a la única conclusión la dominación del poder basada en sueños infundados, de unos pocos por encima del resto.

Estamos asistiendo a una lucha de fuerzas, que buscan el mismo fin, y ninguna de las partes quiere pasar a ser recordado como quien permitió que España se fracturase, y ,los otros quieren pasar a ser venerados por conseguir la anhelada independencia.

Este capítulo de la historia de España tiene varios contendientes entre los representantes de los partidos independentistas: Carles Puigemont, (president de la Comunidad Catalana- gobernador de la región) e Iñigo Urkullu -quien por ahora se postuló como mediador, aunque de una u otra manera es parte interesada (lehendakari de la comunidad vasca- gobernador de la región), y el presidente de España, Mariano Rajoy; cuya coyuntura lo ayuda a que los juicios pendientes por corrupción, y las causas judiciales pendientes pasen a foja cero, mientras la población sigue sufriendo los estragos de una economía maltrecha, unos derechos laborales exterminados, y pendientes de un sistema de pensiones en vías de extinción.

Recientemente entraron a participar los de Gure Esku Dago con su bandera sobre el derecho a decidir, que entre nosotros es el paso previo a la independencia, porque si no existiera la demanda soberanista esta convocatoria quedaría sin efecto.

Los catalanes ya debutaron con un resultado nefasto para la sociedad y la Autonomía en base a un capricho de una parte de la población.

Ahora parecería ser que llegó el turno de Euskadi: el País Vasco empieza a salir de vuelta a la carga -tal como ya lo hizo durante el gobierno de Juan José Ibarretxe, pero con una diferenciación: en vez de convocar elecciones, promueven un referéndum sobre el derecho a decidir-. ¿Volverá a resurgir el Plan Ibarretxe abanderado de la propuesta de un Estado libre asociado a España?

Acá es donde hay que detenerse un momento y analizar qué implica el derecho a decidir. Ante tal convocatoria están acudiendo los que están de acuerdo con manifestar su intención de decidir sobre su futuro que por lo general coincide con el deseo de independizarse de España. Quienes no están de acuerdo con esta acción separatista, no asisten a votar en las mesas que aleatoriamente abrirán sin rigor ni bajo el amparo del censo electoral.

Decidir acerca de lo que llaman su futuro. Ahora yo me pregunto: ¿el futuro de quien?, ¿en base a qué?, ¿reflexionaron sobre las implicancias económicas y sociales?

Es más, teniendo en cuenta todo lo sucedido con Cataluña, lo más probable es que todo este idealismo romántico, termine con la aplicación del artículo 155, o situaciones similares de las que somos espectadores desde hace 3 semanas, más lo que queda por ver.

Lo que me es difícil de comprender en el caso del País Vasco, es en base al autogobierno del que dispone la Comunidad, única en España con tales beneficios, a nivel económico y en muchos áreas mediante las políticas transferidas al País Vasco. ¿Cuál es la razón para arriesgar el dejar de formar parte de la Unión Europea, quedarse afuera de acuerdos comerciales que beneficiaron a Euskadi en muchos aspectos, al riesgo de perder un sistema público de salud marca euskadi como es osakidetza, y tantas cosas más como el concierto económico?

¿Vale la pena? Visto y considerando la situación de los sectores de la economía vasca, la incidencia del turismo en el PIB, la desaparición de la industria, y una larga lista, creo que la independencia no es una posibilidad ni para considerar; porque independizarse sale caro, y de sueños no se vive. La polémica está servida.

Más Leídas

Seguí Leyendo