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El milagroso poder de la Zaragatona

La zaragatona sigue considerándose una maleza, se reproduce en todo el mundo de manera intensa y, a veces, difícil de controlar, sin embargo, sus propiedades nutricionales ameritan recatalogarla.
Tiene propiedades similares a la del llantén mayor, pero en vez de las hojas, se utilizan las semillas por su riqueza en fibra, ideal para el alivio del estreñimiento, el control de la hipercolesterolemia, diabetes, intestino irritable, entre otros desequilibrios de salud.
 
El tipo de fibra que aporta las semillas de zaragatona es conocido como mucílago, el cual, al ser ingerido, tiene la capacidad de absorver gran cantidad de agua, hincharse en el intestino, favorecer el estímulo de su musculatura y provocar un peristaltismo adecuado.
 
También actúa como suavizante de las paredes intestinales para evitar dolores o cólicos.
 
Otro de los beneficios de consumir zaragatona es que ayuda a mantener la línea al contribuir a la disminución del apetiro y la regulación del funcionamiento intestinal, de la absorción de grasa y azúcares. Su fibra aumenta el volúmen del quimo(masa homogénea en que transforman los alimentos dentro del estómago por efecto de la digestión) y brinda sensación de saciedad.Luego, en el intestino, evita la absorción de excesos de lípidos y azúcares, favoreciendo los niveles equilibrados de colesterol y glucosa.
 
Además, los mucílagos, también presentes en la chía, el lino, las algas o el nopal, al ser gelatinosos, ayudan a mejorar la condición de las vías respiratorias y, aunque no hay muchas investigaciones que lo corroboren, la experiencia y la tradición lo muestran como un recurso coadyuvante para asma o bronquitis por su efecto antiinflamatorio y emoliente de las mucosas respiratorias.
 
A la cocina
 
Se pueden consumir directamente pero es imprescindible tomarse un buen vaso de agua para tragarlas ya que los mucílagos, si no ingresan rápidamente, pueden quedar momentáneamente pegados en la garganta generando incomodidad y algún riesgo de atragantarse. También se pueden añadir al agua, a un jugo o como un valioso condimento de las ensaladas.
 
La forma más corriente, como con el lino o la chía, es dejar una cucharada sopera en remojo en dos dedos de agua durante toda la noche. Por la mañana, en ayunas, mezclarlas con jugo, leche vegetal o un poco más de agua y beberlas.
 
Aunque al cocinarlas, pierden parte de sus propiedades nutricionales, van muy bien para panificaciones sin gluten, ya que ayuda a ligar mejor las harinas y darle elasticidad a la masa.
 
Al salir de horno, los panes son más tiernos si llevan Zaragotona y duran más tiempo sin endurecerse. Para usarlas en pan, previamente hay que remojarlas en agua para activar los mucílagos y, luego, amasar bien con el resto de las harinas para que no queden partes gelatinosas. Pueden usarse en seco, como cualquier otra semilla, para aportar sabor y aroma también en tortas o galletitas
 
 

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