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Debate: Crecimiento de la deuda pública Vs. crecimiento de la actividad

Los datos pertenecen al Indec: La deuda externa total tanto pública como privada creció 15,8% en el segundo trimestre hasta los US$ 204.818 millones. También el organismo de estadísticas reporta que la actividad económica subió un 4,9% en julio, acumulando un 2,1% en lo que va del año. El debate vuelve a plantearse en torno a si la deuda pública afecta o no el crecimiento económico.

En 2015, en la Nota de Discusión “Cuando debe la Deuda Pública ser Reducida”, el Fondo Monetario Internacional (FMI) planteó que la opción de vivir con elevada deuda, merece consideración en países en donde la sostenibilidad de la deuda no está presionando.

El debate parece dividirse entre quienes consideran que la deuda es perjudicial para el crecimiento y por lo tanto promueven su reducción, y los que adoptando consideraciones keynesianas de gestión de la demanda argumentan a favor de un ritmo mesurado de consolidación, quizá con un aumento de la inversión pública mientras las tasas de interés permanecen en niveles históricamente bajos.

“En efecto, mientras que la deuda puede ser perjudicial para el crecimiento, no implica que deba ser pagada lo más rápidamente posible, incluso abstrayendo los efectos Keynesianos sobre la actividad y su salida. El propósito de este trabajo es provocar un debate sobre si los gobiernos deben buscar activamente pagar la deuda pública o simplemente vivir con elevado endeudamiento”, señala el reporte conducido por Jonathan D. Ostry, Atish R. Ghosh y Raphael Espinoza.

Pero el FMI da una pista para detectar el momento oportuno para acelerar la disminución de los niveles de endeudamiento de los países. La primera es cuando la deuda pública es heredada, aunque acumulada por buenas razones, representa una carga lastre para la economía y oscurece las perspectivas de crecimiento e inversión. La segunda es si el espacio fiscal sigue siendo amplio, las políticas para pagar deuda deliberadamente son normativamente indeseables y la tercera deuda pública debe ser emitida para suavizar los impuestos necesarios para financiar gastos bultosos. Esta acción produce una versión de la regla de oro mediante la cual la inversión pública es financiada con deuda.

En Argentina el debate se potencia con los últimos indicadores del Indec. Por un lado, informó que la deuda externa bruta total, tanto pública como privada, creció un 15,8% interanual a u$s 204.818 millones al cierre del segundo trimestre, según informó este miércoles (27/9) el Instituto Nacional de Estadística y Censos.

En tanto, la deuda pública externa del gobierno nacional alcanzó los u$s 127.559 millones, un 35,3% más frente al segundo trimestre del año pasado, agregó el Indec.

El dato se desprende de la Balanza de pagos, un indicador que da cuenta de todas las transacciones económicas concretadas por el país con el resto del mundo.

Por otra parte, el déficit de cuenta corriente alcanzó los 5.954 millones de dólares en el segundo trimestre del año. En el primer trimestre del año la cuenta corriente había resultado deficitaria en 6.871 millones de dólares.

La cuenta corriente es la medición más amplia del comercio de un país con el resto del mundo, e incluye el intercambio de bienes y servicios y los flujos de inversión.

Paralelamente a este panorama de incremento de la deuda pública y privada, se da otra realidad positiva: la actividad económica creció un 4,9% interanual en julio, con lo que acumuló un avance de un 2,1% en lo que va del año.

La dependencia oficial, al dar a conocer los nuevos datos del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), precisó que julio marcó una suba de 0,7% en relación a junio.

La actividad económica de julio fue traccionada por el rubro de la construcción (+15,7%), con el impulso a la obra pública en un año electoral; los impuestos netos de subsidios (+9,6%) y los servicios de intermediación financiera (+6,9%).

La industria manufacturera (+5,4%), comercio mayorista (+5,3), transporte y comunicaciones (+4,1), la pesca (+3,9%), la hotelería (+3,3%).

Los sectores que tuvieron resultados negativos son la Explotación de minas y canteras, que incluye la exploración petrolera, que cayó 4,6% en julio respecto de igual mes de 2016 y la electricidad, gas y agua que cayó 1,9%.

El año pasado la economía argentina terminó con una caída de 2,2% pero la tendencia recesiva tuvo un quiebre en enero último en lo que fue el primer indicador positivo en nueve meses.

Este año, el PIB creció 0,4% en el primer trimestre y 2,7% en el segundo en la comparación interanual.

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