Con el Tratado de Fontainebleau, el territorio luso fue dividió entre Francia y España (Bonaparte & Bonaparte). Juan VI buscó la ayuda de la corona británica, mientras huía hacia Brasil.
Desde 1808, el principado de Brasil fue la cabeza del Reino Unido de Portugal, Brasil y los Algarves, y Río de Janeiro fue la metrópolis del imperio portugués, dejando a Portugal el statu-quo de colonia.
Juan VI llegó a Bahía y decidió que había que modernizar el territorio. De inmediato inauguró una Escuela de Economía y otra de Cirugía, mejoró los puertos, que abrió a las naciones amigas. Y se trasladó a Río de Janeiro, nueva capital del Reino, donde creó instituciones y servicios públicos y promovió la economía, la cultura y otros ámbitos de la vida nacional.
Sin saberlo, Juan VI estaba formando las bases de lo que seria el Estado Autónomo de Brasil.
En 1815, Napoleón llegó a su fin, pero el Congreso de Viena decidió que lo mejor para Juan VI, quien todavía era un regente, sería permanecer en Brasil, y estrechar lazos entre la colonia y la metrópoli.
El 12/12/1815, Juan VI, aún regente de su madre incapacitada, elevó a Brasil de colonia a Reino Unido con Portugal.
En 1816, falleció María I, y finalmente Juan VI pudo ser rey. Para entonces, Brasil se había puesto espeso por la concentración de poder y riquezas en la Corte de Río de Janeiro; y Portugal se molestaba por la ausencia en el trono.
La situación era insostenible. En 1820, ocurrió en Portugal la Revolución liberal de Oporto, iniciado por constitucionalistas liberales resultó en la 1ra. Constitución del reino. Las Cortes demandaron el retorno del rey Dom João VI, que había fijado su residencia en Brasil desde 1808.
Juan VI se marchó el 26/04/1821. Antes, el 07/03/1821 declaró a su hijo y príncipe heredero Dom Pedro como regente para gobernar el Reino de Brasil. El nombre completo de Pedro era Pedro de Alcântara Francisco António João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Cipriano Serafim de Bragança e Bourbon.
En Lisboa, la mayoría pedía quitar a Brasil del Reino o bien regresar a Brasil a su condición de colonia. En Brasil los nobles no querían esa devaluación ya que habían sido beneficiados por una mejora en la calidad de vida gracias a su condición de cabecera del reino.
História do Brasil - La verdadera historia de Pedro I
Los oficiales militares portuguesas en Brasil estaban a favor del movimiento constitucionalista en Portugal.
El líder más importante de los oficiales portugueses, el general Jorge Avilez, forzó al príncipe Pedro a destituir y expulsar del país a los ministros del Reino y de Finanzas, aliados leales de Pedro, humillado por los militares.
El 30/09/1821, las Cortes aprobaron un decreto que subordinó a Portugal los gobiernos provinciales de Brasil. El príncipe Pedro se convirtió, para todos los efectos, apenas en el gobernador de la provincia de Río de Janeiro.
Otros decretos posteriores ordenaron su retorno a Europa y pusieron fin a las cortes judiciales creadas por João VI en Brasil en 1808.
En el territorio americano surgieron 2 grupos contrarios a las acciones de las Cortes: los liberales, liderados por Joaquim Gonçalves Ledo (quien contaba con apoyo de los masones, recuerda Wikipedia); y los "bonifacios", comandados por José Bonifácio de Andrada, líder de Sao Paulo. La única coincidencia entre ambos grupos era mantener a Brasil con el statu-quo de monarquía unida con Portugal.
Los diputados portugueses de las Cortes le faltaron el respeto al príncipe devaluado y se burlaron abiertamente de él. Pedro decidió cesar su relación con las Cortes. Su esposa, la princesa María Leopoldina de Austria, influyó sobre Pedro para que permaneciera en Brasil y no aceptara regresar a Portugal. Tanto liberales como los "bonifacios" pidieron abiertamente la permanencia de Pedro en Brasil.
El 09/01/1822, Pedro decidió quedarse: "Como es por el bien de todos y para la felicidad general de la nación, estoy listo: Díganle a la gente que me quedaré."
De inmediato, 2.000 hombres dirigidas por Jorge Avilez se levantaron en el monte Carmelo, pero fueron rodeados por 10.000 brasileños armados.
Pedro destituyó al general portugués, jefe de la División Auxiliadora, y le ordenó retirar a sus soldados a la bahía de Niterói, para ser embarcados rumbo a Portugal.
José Bonifácio fue nombrado ministro del Reino y Asuntos Exteriores el 18/01/1822, y devino en el principal consejero de Pedro. Los hermanos Andrada (José Bonifácio y sus hermanos Antônio Carlos y Martim Francisco) fueron personajes decisivos.
El 16/02/1822 fue convocado un Consejo de Procuradores Generales de las Provincias de Brasil, una maniobra de los conservadores, liderados por José Bonifácio, contra los liberales de Joaquim Gonçalves Ledo, para bloquear la Asamblea Constituyente.
El 19/02/1822, los bahianos se levantaron contra las fuerzas portuguesas instaladas en San Salvador de Bahía, cuando contrariando las órdenes del principe Pedro, desde Lisboa el rey intentó instalar en Bahía un gobernador alternativo a su hijo.
En mayo, Pedro decidió que cualquier decreto de las Cortes, en territorio luso, sólo podría ser ejecutado en Brasil mediante el «Cúmplase» firmado por él. El 13/05/1822, el Senado de la Cámara de Río de Janeiro confirió al príncipe regente el título de Defensor Perpetuo de Brasil, promovido por los liberales.
Los "bonifacios" prefería que Pedro aprobara la Constitución sin Asamblea Constituyente: temían una anarquía. Pero los liberales radicales se mantuvieron activos: por iniciativa de Gonçalves Ledo, expusieron a Pedro la conveniencia de convocar a una Asamblea Constituyente. El príncipe decretó su convocatoria el 13/06/1822.
José Bonifácio resistió a la idea de convocar a la Constituyente, pero fue obligado a aceptarla. Intentó desacreditarla, proponiendo elecciones directas, contra de la voluntad de los liberales radicales, que defendían la elección indirecta. En tanto, las Cortes, desde Europa, insistían: el príncipe regente debía regresar a Portugal. Pedro recibió órdenes de su padre de regresar a Portugal y someterse al rey y a las Cortes.
Pedro viajó a Sao Paulo para asegurarse la lealtad de la provincia. Pedro recibió 2 cartas:
> una de José Bonifácio, que le aconsejaba romper con la metrópoli, y
> otra de su esposa, María Leopoldina, que apoyaba la recomendación del ministro Bonifacio.
Pedro se enteró de que las Cortes habían anulado todos los actos administrativos de Bonifácio y retirado el poder restante que todavía tenía.
Harto, Pedro se volvió hacia sus compañeros que incluían a su guardia de honor y dijo: "Amigos, las Cortes portuguesas quieren esclavizarnos y perseguirnos. Desde hoy día, nuestras relaciones están rotas. Ningún lazo nos une más".
Luego, se quitó su brazalete azul y blanco que simbolizaba a Portugal, y e impartió la orden: "Fuera los brazaletes, soldados. Saludo a la independencia, la libertad y la separación de Brasil". Desenvainó su espada y afirmó: "Por mi sangre, mi honor, mi Dios, juro dar libertad a Brasil: ¡Independencia o muerte!".
Esto ocurrió el 07/09/1822.
Esa misma noche, Pedro y su corte difundieron la noticia de la independencia brasileña de Portugal. Ocurrió una gran celebración popular y fue llamado "Rey de Brasil" y "Emperador de Brasil".
Pedro regresó a Río de Janeiro el 14/09/1822. Los liberales distribuyeron panfletos (escritos por Joaquim Gonçalves Ledo) que sugerían la idea de que el príncipe debía ser aclamado emperador constitucional.
El 17/09/1822, el presidente de la cámara municipal de Río de Janeiro, José Clemente Pereira, le comunicó a las otras cámaras del territorio que la aclamación tendría lugar en el aniversario de Pedro, el 12/10/1822.
El 18/09/1822 fueron creados la nueva bandera y escudo de armas del reino independiente de Brasi.
La separación oficial ocurrió el 22/09/1822 en una carta escrita por Pedro a su padre Juan VI. En ella, Pedro todavía se llama a sí mismo Príncipe regente y su padre es considerado el Rey del Brasil independiente.
El 12/10/1822 en el Campo de Santana (más tarde conocido como el Campo de la Aclamación), Pedro fue aclamado Dom Pedro I, emperador constitucional y Defensor Perpetuo de Brasil. Él dejó en claro que aceptada pero si su padre regresaba a Brasil dejaría el trono a favor de su padre.
¿Por qué emperador y no rey? Porque el título de rey representaría una continuación de la tradición dinástica portuguesa mientras que el título de emperador era investido por aclamación popular como en la Antigua Roma. Sin embargo al morir, Pedro fue enterrado en Portugal con el nombre de Pedro IV, uniforme, insignas y condecoraciones de general luso.
Esto duró hasta 1889, cuando se proclamo la República.