ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

La vida es un sube y baja (el caso Blanco Encalada)

Manuel José Blanco y Calvo de Encalada nació en Buenos Aires el 21/04/1790, hijo de un español (Manuel Lorenzo Blanco Cicerón) y una chilena (Mercedes Calvo de Encalada y Recaberren). Con 15 años emprendió viaje hacia Cádiz, la isla del León, Cádiz, y con tan sólo 17 años obtuvo el rango de alférez, participando en combates navales diversos en las guerras napoleónicas que sacudieron a Europa. Él fue ascendido a alférez de fragata, destinado al combate naval en El Callao, el gran puerto bélico en el Virreynato del Perú. Mitad español, mitad chileno, Blanco Encalada se encontraba en un gran aprieto: su sentimiento patriótico y pensamiento revolucionario vs. su realidad de oficial en la fuerza española que debía defender el Virreinato. Ahí comenzó la 2da. vida de Blanco Encalada.

En 1812, luego de haber llegado a América, regresado a España y vuelto a cruzar el Atlántico, Manuel José Blanco y Calvo de Encalada llegó a Montevídeo y cruzó a Ciudad de Buenos Aires, cabecera del Virreynato del Río de la Plata. 1 año más tarde logró instalarse en el territorio natal de su madre, Chile.

No perdió tiempo y comenzó su nueva carrera militar por la independencia de Chile: en 1814 luchó como capitán de artillería a las órdenes de Bernardo O'Higgins, en la batalla de Rancagua, último combate de la llamada 'Patria Vieja'. Derrotados por sus ex camaradas de armas, Blanco Encalada fue detenido cuando intentaba cruzar a Mendoza, y desterrado a la isla Juan Fernández, de la cual logró escapar 3 años más tarde.

En 1818 fue nombrado Comandante en Jefe de la Armada, y participó en 2 decisivas batallas de la Independencia chilena a órdenes del general José de San Martín: tanto la derrota patriota en Cancha Rayada, como la gran victoria en Maipú.

Blanco Encalada fue el 1er. Comandante de la 1ra. escuadra chilena, integrada por el navío “San Martín” (1.350 toneladas), la fragata “Lautaro” (850 toneladas), la corbeta “Chacabuco” (450 toneladas), y el bergantín “Araucano" (270 toneladas).

A pesar de triunfar y capturar la fragata realista "Reina María Isabel", el Gobierno chileno contrató al corsario británico que había participado en las guerras napoleónicas, lord Thomas Cochrane, y desplazó del cargo a Blanco Encalada, hasta 1823.

Él pidió su trasladado a las tropas de tierra el 07/06/1820, asumiendo como Jefe interino del Estado Mayor y Comandante General de Armas de Santiago, lo que le impidió participar en un principio de la Expedición Libertadora del Perú, liderada en conjunto por San Martín y Cochrane, durante 4 años y 14 batallas.

En 1822, Blanco Encalada fue enviado al Perú para reemplazar a Martín Guisse como vicealmirante el mando de la escuadra peruana, cuando San Martín expulsó a Cochrane.

Blanco Encalada fue jefe de la escuadra combinada del Perú y la Gran Colombia a las órdenes de Simón Bolívar, a quien describió como "un enemigo peligroso de quien es preciso guardarse mucho”, y no se equivocó: mientras se encontraba bloqueando El Callao se enteró que Bolívar buscaba apropiarse de la isla de Chiloé, territorio que Chile buscaba recuperar hacía tiempo, y era el último bastión español.

Entonces, Blanco Encalada abandonó el bloqueo y condujo a una parte de la flota chilena a la isla en disputa, donde tuvo una destacada participación con el combate de Pudeto, junto al capitán general Ramón Freire Serrano. Luego de la batalla de Bellavista y el Tratado de Tantauco, Chiloé fue incorporada a la República de Chile y concluyó su emancipación de la corona española.

El 09/07/1826, Blanco Encalada fue Presidente de la República de Chile... en forma fugaz: cesó el 09/09/1826.

En 1837 fue designado Comandante en Jefe del Ejército en la 1ra. campaña contra Perú, durante la Guerra contra la confederación Peruana-Boliviana. Las fuerzas de Blanco Encalada fueron destruidas por el mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana, y él no tuvo más opción que o la muerte o la firma del Tratado de Paucarpata, que aceptó la retirada de Blanco Encalada del Perú para no volver jamás y el pedido de perdón por todos los agravios cometidos durante su invasión, una condición humillante. Pero él lo eligió antes que el fusilamiento.

A su regreso a Chile fue criticado, rechazado y expuesto a un juicio militar. Fue absuelto de los cargos que se le impusieron, pero no logró limpiar su nombre.

Recién reapareció en 1846, nombrado intendente de Valparaíso. En 1852 fue nombrado embajador en Francia y en 1864 fue senador.

Murió el 05/09/1876, en Santiago de Chile, a los 86 años de edad.

Más Leídas

Seguí Leyendo