"Yo no siento que Jorge me haya usado, al contrario me ayudó muchísimo. Lo único que hizo fue mostrar lo que estaba viviendo. Él no inventó nada, yo no tenía para comer", asegura Barbarita, a 15 años de aquel episodio.
"Mi papá se había quedado sin trabajo como consecuencia de la crisis del 2001 y nosotros estábamos pasando hambre. A muchos no les gustó que saliera en televisión, porque a través de mi aparición salió a la luz que había un sector de la sociedad que estaba hecho polvo y totalmente abandonado. A otros, en cambio, les hizo un click y eso generó una gran cadena de solidaridad que nos permitió sobrellevar el difícil momento que estábamos atravesando", explica la joven.
Barbarita hoy, a los 22 años (Foto: Julio Carrizo/Infobae)
Barbarita Flores hoy es mamá de Tiziano (3) y Francesca (1), recibe la Asignación Universal por hijo y vive gracias a la ayuda de su padre, Samuel, y de su ex pareja, Marcos Valdés, y a la venta de pan que hace en su casa cuando sus hijos se lo permiten: "Lucho día a día para que a mis hijos no les falte nada. Vendo el pan en la entrada de la casa en el barrio ATE, ahí donde tenemos un minimercadito, y eso ayuda un poco. Yo quiero que ellos tengan una vida sana y sean felices".
Y cuenta que su mayor anhelo es poder conseguir un trabajo estable para poder independizarse: "Tengo un terreno en el barrio Néstor Kirchner, pero me falta dinero para comprar los materiales y comenzar a construir".
Recuerda que quince años atrás su papá sentía vergüenza por no poder conseguirles nada para comer a ella y a sus siete hermanos. Y que cuando su historia se conoció "gracias a la televisión", todo cambió. Llegaron donaciones de todo el país y Gendarmería llevó en camiones paquetes de comida. Su padre consiguió un empleo de 450 pesos, que si bien era solo un salvavidas, ayudó a que a los Flores nunca más le faltaran los alimentos para sus hijos. "Mi vida cambió", sintetiza.
-¿Te imaginás qué hubiese sido de tu vida si Lanata no te sacaba en su programa?
-Sí él no me hubiese mostrado como lo hizo, yo habría estado condenada a la pobreza extrema. Hoy, cada vez que veo esas imágenes por YouTube me largo a llorar. Gracias a Lanata, mi papá consiguió trabajo y pudimos salir adelante. Él fue una especie de ángel de la guarda para nuestra familia y siempre le vamos a estar agradecidos. Por eso, cuando hace unos años atrás vino a Tucumán para presentar su libro "Muertos de amor" lo fuimos a saludar, y él me abrazo muy afectuosamente.
-Pero esa aparición en "Detrás de las noticias" también te ocasionó muchos problemas…
-Sí, generó mucha envidia en el barrio, porque había decenas de chicos que estaban atravesando una situación similar a la mía y nadie se ocupaba de ellos. Hubo muchos vecinos que comieron gatos para llamar la atención de la prensa, porque ellos vieron que a partir de mi aparición en el programa de Lanata mi situación había cambiado radicalmente. Algunas nenas me gritaban "muerta de hambre" y en el colegio me dejaban sola. Todos querían estar en mi lugar.
-¿Te pareció bien que haya mostrado la historia de "El Polaquito" en su último programa?
-Yo creo que Jorge lo sacó al aire para ayudarlo: a "El Polaquito" todavía lo pueden recuperar, pueden salvarlo. Estoy segura de que mucha gente hubiera querido estar en el lugar de "El Polaquito" o haber estado en el lugar nuestro cuando salimos en la tele, porque gracias a eso pudimos salir adelante. La verdad es que no entiendo a esas personas que lo cascotean a Lanata por mostrar la realidad….
-Muchos dicen que "El Polaquito" es menor, que su historia no debería haberse hecho pública…
-Mirá, Lanata tuvo la sensibilidad que los políticos de entonces no tuvieron conmigo. Y creo que ahora fue igual. Por eso me dio bronca cuando escuché que el hombre que lo denunció (Juan Grabois) por lo de "El Polaquito" lo trataba de "despreciable" en su programa de radio. Lanata no solo hizo que mi historia se conociera sino que nos ayudó económicamente para que pudiéramos hacer el baño. Y me dijo que él se identificaba mucho con mi historia, porque al igual que yo, su hija también se llama Bárbara. Si en vez de enojarse y criticar, ayudaran a "El Polaquito", pueden cambiarle la vida como me pasó a mí.