> Compañía de Granaderos de Morenos Libres de Buenos Aires: con 60 plazas.
> Regimiento de Caballería de Voluntarios de Buenos Aires: con 4 escuadrones de 3 compañías de 60 plazas cada uno, totalizando 724 plazas cubiertas por los pobladores de barrios de la periferia de la ciudad considerados extramuros, y chacras inmediatas.
> Compañía de Milicias de Artillería de Buenos Aires, con 100 plazas desde 1804.
El siguiente cuerpo de caballería más antiguo fue el escuadrón de Húsares de (Juan Martín de) Pueyrredón, creado en la provincia de Buenos Aires para la lucha contra los británicos, origen del actual Regimiento de Caballería de Tanques N°10 del Ejército Argentino.
Juan Gualberto Gregorio de Las Heras integró los Urbanos del Comercio, luego pasó a los Húsares, combatiendo contra los ingleses y obtuvo el grado de sargento.
El 17/08/1810, la 1ra. Junta ordenó la marcha del Ejército del Norte desde Córdoba. Por orden de la Junta, teniente coronel Antonio González Balcarce asumió la conducción de las tropas aunque el jefe nominal era Juan José Viamonte con Bernardo de Monteagudo como el auditor, y Domingo French y Nicolás Rodríguez Peña adjuntos al comité político a cargo.
En ese contexto, el 24/10/1810 fue creado el Batallón de Patricios de Córdoba, guarnición de la ciudad provincial, al mando del coronel Mariano Usandivaras y con Juan Gregorio de Las Heras como sargento mayor, con 30 años. Y fue comandante de la guarnición 2 años después.
En 1813, mucho antes de José de San Martín en El Plumerillo, las Provincias Unidas enviaron tropas a combatir en Chile, y Gregorio de Las Heras fue el 2do. jefe del Batallón de Auxiliares que participó del conjunto de acciones que en Chile se conoce como "Patria Vieja". Los Auxiliares son el origen del actual Regimiento de Infantería de Montaña 11, del Ejército Argentino.
El virrey del Perú, José Fernando de Abascal y Sousa, había enviado una fuerza militar para recuperar el control de Chile. El gobierno revolucionario presidido por José Miguel Carrera llamó de regreso a sus tropas enviadas a Buenos Aires en 1811, y solicitó refuerzos. Por esa época, la suerte de la guerra parecía favorable a las armas de las Provincias Unidas, y se decidió agrupar en un batallón a compañías sueltas de infantería de línea, integradas por 300 hombres de Cuyo y Córdoba, y retribuir a Carrera su gesto: los Auxiliares.
Pero el 1 y 2 de octubre de 1814 ocurrió el Desastre de Rancagua, y el ya veterano de guerra Gregorio de Las Heras regresó a Mendoza.
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Los Leones Invencibles de Las Heras
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Luego, con Balcarce gobernador intendente de Cuyo, Gregorio de Las Heras, ya con grado de coronel otorgado por el general Juan Mackenna por las victorias en Cucha Cucha y Membrillas, fue el jefe del Batallón.
En ese contexto, llegó a Cuyo el general José de San Martín, iniciando su Ejército de los Andes, y puso al coronel Gregorio de Las Heras a cargo de la formación del cuerpo de infantería.
Debe considerarse que en el cruce de la Cordillera, la columna que pasó por Uspallata, estuvo al mando de Gregorio de Las Heras.
En cambio San Martín y Bernardo O'Higgins estuvieron en la que atravesó por Los Patos (sur de San Juan), a 1 día detrás de la vanguardia que lideraba Miguel Estanislao Soler.
Gregorio de Las Heras fue coronel del Batallón N°11, de la División Soler, en la Batalla de Chacabuco.
El 05/12/1817, en el sitio de Talcahuano, Gregorio de Las Heras quedó al mando de O'Higgins, quién dirigió el Ejército Unido vencido por los españoles a cargo del general José Ordóñez.
Gregorio de Las Heras tuvo una muy notable actuación en Cancha Rayada, porque fue el único que pudo reorganizar a sus 3.500 hombres y retirarlos intactos ("Los Leones Invencibles de Las Heras"), dispuestos a vengarse, lo que sucedió en Maipú, 2 semanas después.
En marzo de 1820, Gregorio de Las Heras se casó en Santiago de Chile con María del Carmen Larraín y Aguirre, y fue una decisión muy importante porque le concedió raíces en la sociedad chilena, en el sector de "los 800", los Larraín y Vicuña y los Larraín y Salas.
Gregorio de Las Heras fue jefe de Estado Mayor designado por San Martín para la formación de la Expedición Libertadora del Perú. Más tarde, él fue el encargado de capturar la villa de Pisco, cuando desembarcaron en Paracas en septiembre de 1820, y también dirigió el sitio del puerto y la toma de la fortaleza del Callao, una acción decisiva para el triunfo sobre los españoles.
Más tarde él fue designado Comandante en Jefe del Ejército peruano, y más tarde mariscal. Pero con San Martín a cargo del Ejecutivo peruano, comenzaron las diferencias porque Gregorio de Las Heras era un soldado profesional, precisaba acción, y San Martín lo tenía en la inactividad.
Entonces, él egresó a Buenos Aires, donde el ministro Bernardino Rivadavia lo devolvió al Alto Perú en misión diplomática, a negociar con las tropas españolas remanentes. Cuando regresaba, el 02/04/1824 le comunicaron que había sido designado gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Al poco tiempo de asumir, firmó un tratado con Inglaterra, que incluyó el reconocimiento británico de la independencia de las Provincias Unidas.
Gregorio de Las Heras ayudó a convocar el Congreso Nacional que se reunió, infructuosamente, en Buenos Aires en 1824.
Y le declaró la guerra al Imperio de Brasil, acción inevitable luego de la victoria de los 33 Orientales. Las Provincias Unidas demostraron una mayor capacidad bélica que las del Imperio pero el ministro de Hacienda, Manuel José García, había sido embajador en Río de Janeiro, y buscó frenar la contienda negándose a suministrar los recursos presupuestarios, más allá de que la desorganización de las Provincias Unidas limitaba sus finanzas, origen en aquel período del préstamo Baring Brothers, y más tarde del 1er. default de la deuda pública, de 1827.
Dato: en principio, el general pretendió seguir con la política de confrontación con los aborígenes que ejecutó su antecesor, Martín Rodríguez. Pero ante la inminente guerra con el Imperio del Brasil, Gregorio de Las Heras entendió que debía cerrar todos los frentes para enfocar su esfuerzo militar en la posible contienda que tendría una gran escala. Era probable que, en caso de guerra, los brasileros intentaran desembarcar en el sur bonaerense y negociar con los aborígenes una alianza para operar contra el muy aislado fuerte de Patagones. Por eso el Gobernador regresó al diálogo con los pampas.
Él envió al bergantín Belgrano capitaneado por José Seguí, que en enero de 1825 ancló a 1 milla de distancia del arroyo Pareja, actual apostadero de la Base Naval de Bahía Blanca. Las expediciones de 1824 y 1825, fueron los primeros reconocimientos hidrográficos pormenorizados de la ría. Pero, a pesar de la visión estratégica de Gregorio de Las Heras, que alentaba la creación de un puerto en la bahía Blanca, todavía debieron pasar 3 años más para que se concretara el proyecto.
La guerra obligó al Congreso a nacionalizar el gobierno porteño, y crear el cargo de Presidente de las Provincias Unidas. Bernardino Rivadavia se hizo cargo de todo.
Pero la tragedia era previsible: la sanción de la Constitución Argentina de 1826, de fuerte contenido unitario, rechazada por las provincias y el repudio (hasta de Rivadavia) a la deshonrosa Convención Preliminar de Paz de 1827 con el Imperio del Brasil firmada por el cuestionado Manuel José García, provocaron que el Ejecutivo pasara a Vicente López y Planes, quien disolvió el Congreso General y llamó a elecciones en la Provincia de Buenos Aires, que ganó Manuel Dorrego, fusilado por Juan Lavalle, tragedia que llevó a a Juan Manuel de Rosas.
Mucho antes, Gregorio de Las Heras regresó a Chile, donde en febrero de 1828 fue promovido a general de división con antigüedad a junio de 1820. Nunca más volvió a la Argentina. Fallecio en Santiago el 06/02/1866 a los 86 años de edad.
Sus restos descansan en la Catedral de Buenos Aires, junto a los de José de San Martín.