Weronica Ek, líder del trabajo, explicó: "Estudios previos han demostrado que el consumo de té reduce los niveles de estrógeno que pone de relieve una diferencia potencial entre la respuesta biológica al té en hombres y mujeres. Las mujeres también beben mayores cantidades de té en comparación con los hombres, lo que aumenta nuestro poder para encontrar asociación en las mujeres".
Sin embargo, es necesario que se realicen más investigaciones para conocer si este efecto en las mujeres es positivo o negativo.
Otras investigaciones también demostrataron la vinculación entre el consumo de té y el cáncer. Específicamente el té verde es el que aseguran que podría ayudar a prevenir esta enfermedad. Tal como explica en su web el National Cancer Institute, a lo largo de los años se han realizado estudios con animales y han determinado que el té o los polifenoles presentes en esta bebida inhiben la oncogénesis en diferentes órganos, incluidos la piel, los pulmones, la cavidad oral, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el colon, el hígado, el páncreas y las glándula mamarias. Pero los resultados obtenidos en los estudios con seres humanos no fueron concluyentes.
Un estudio realizado en 2012 por la Universidad de California-Los Angeles (USA) y dado a conocer en una reunión de la American Association for Cancer Research explicó que el té verde puede ayudar a prevenir o retardar el crecimiento del cáncer de próstata.
Los investigadores observaron que los hombres con cáncer de próstata que bebían té verde tenían menos inflamación del tejido prostático, el tejido que está relacionado con el crecimiento del cáncer, en comparación con aquellos hombres que no tomaban té.
Para llegar a estas conclusiones, analizaron a 79 hombres que sufrían cáncer de próstata y que estaban pendientes de someterse a una cirugía. Una parte de los participantes bebió 6 tazas de té verde al día y la otra parte solo agua, durante un período de entre 3 a 8 semanas, dependiendo de la fecha de su operación. Antes y después de la cirugía, los 79 hombres se realizaron muestras de orina y sangre y de tejido de la próstata.
Los autores del estudio demostraron que los polifenoles del té verde y sus antioxidantes llegaban al tejido de la próstata y modificaban la inflamación de la próstata.