Según reveló en su renuncia, Sureda tenía previsto el martes recibir en su despacho al corresponsal en Buenos Aires del diario 'The Wall Street Journal' pero por orden del ministro le prohibieron la entrada al Ministerio.
"La balanza se inclinó hoy cuando Taos Turner, periodista pero sobre todas las cosas mi amigo, vino a visitarme para hacerme algunas preguntas totalmente técnicas sobre los hidrocarburos no convencionales y, por intermedio de su hombre de prensa, usted no le permitió el ingreso", afirmó Sureda dirigiéndose a Aranguren.
El diario 'La Nación' detalló que colaboradores del ministro le dijeron a Turner que no estaba autorizado a estar en el lugar ni a mantener una reunión con Sureda, algo que se desprende está a decisión de Aranguren.
La carta de Sureda es durísima en todos sus tramos, y hace especial énfasis en el "autoritarismo" de Aranguren. "Si usted cree que la libertad ajena es un bien transable que usted puede arbitrar a su gusto, debo decirle que no estoy de acuerdo. Jamás podrá gestionar con éxito sin un equipo. Y sin confianza ni respeto, no hay equipo", escribió.
"Con el paso del tiempo fui sintiendo que cada vez estábamos más lejos. Fui entendiendo que la diversidad de opiniones es para usted un problema muy difícil de resolver, y que las decisiones que pensábamos tomar iban quedando en el camino víctimas del cortísimo plazo", se quejó.
Sureda sugiere también que Aranguren "no es hábil en política" y remata: "la distancia entre mis convicciones y su estilo de gestión llegó a ser tan grande que me enfrenté a un dilema de hierro: o mis convicciones o su autoritarismo".
Sin dudas, el episodio retrotrae a lo peor del kirchnerismo, cuando ministros y funcionarios tenían prohibido hablar con periodistas que no caían bien en la Rosada. Además, ocurrió el mismo día que la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) celebró la "normalización" de la relación entre la prensa y el Gobierno.
Aunque una cosa no justifica la otra, cabe recalcar que en noviembre del año pasado la diputada nacional Elisa Carrió denunció penalmente a dos secretarios y a un director del Ministerio de Energía por supuestas "negociaciones incompatibles con la función pública".
Dicha denuncia alcanzó a Sureda; al subsecretario de Refinación y Comercialización, Pablo Popik; y al director nacional de Gas Licuado de Petróleo, Luis Barile.