Luego vienen los adultos entre 30 y 50 años (46,8% de aprobación) y por último los jóvenes de hasta 29 años, entre los que cosechó un 45,4% de satisfacción. Otro comportamiento que se repite es el respaldo de los entrevistados con educación superior (52,4%) contra aquellos que cursaron solamente el secundario (46,2%) y quienes cuentan con instrucción primaria (44,2%).
Muchas de las bajas en los índices y en la confianza en general se entienden porque nadie sospechaba entre los agentes económicos y de la política que el presidente Mauricio Macri iba a decidir el desplazamiento de tres funcionarios de peso, como el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, y los presidentes de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini, y del Banco Nación Argentina, Carlos Melconian, pese a que en un año de gestión habían mostrado logros acordes con los pergaminos que acreditaban sus nombramientos.
Y si bien en los últimos meses el Ministerio de Trabajo dio cuenta de un punto de quiebre en la caída sostenida del empleo registrado, no pudo aún mostrar un leve aumento de los puestos en la industria y en la construcción, en comparación con un año antes. A ese escenario se agregó en enero el anuncio de aumentos de los precios regulados para el primer trimestre que provocaron también un punto de quiebre en la desaceleración de la tasa de inflación, la cual volvió a aproximarse al 2% por mes, medio punto porcentual más que el promedio del semestre previo.