> Un 7% más altos entre los que vivían a 50 metros de distancia.
> Un 4% más altos entre los que residían entre 50 y 100 metros.
> Un 2% más alto entre los que estaban entre 101 y 200 metros.
Entre las razones que encontró el equipo canadiense dirigido por Hong Chen se destacan el ruido y la contaminación ambiental. Pero profundizando un poco más, señalaron que el desgaste de las ruedas, el óxido de nitrógeno y las partículas ultrafinas que se desprenden de los coches pueden influir en el desarrollo del mal.
Estimaron que en todo el mundo son cerca de 50 millones de personas las que viven a menos de 50 metros y están expuestas a enfermedades mentales que disminuyen las funciones del cerebro.
Los expertos hicieron un viaje atrás en el tiempo, hasta 1996, para determinar a qué distancia de una carretera principal habían vivido los sujetos del estudio, de acuerdo con los códigos postales de las direcciones donde habían vivido. Durante el seguimiento del estudio de 2001 a 2012, los científicos identificaron cerca de 244.000 personas de 55 años y más con demencia en toda la provincia.
Pero los científicos no han llegado a las mismas conclusiones con respecto a otros dos trastornos neurológicos crónicos: la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple.
El estudio se basa en el análisis de las historias clínicas de 6,5 millones de habitantes de Ontario de edades comprendidas entre 20 y 85 años. Los que sufren de una enfermedad neurológica se excluyeron del análisis de los investigadores de campo.
Hong Chen dijo en su estudio que es necesario llevar a cabo más investigaciones para entender este vínculo, "especialmente sobre los efectos de los diferentes aspectos del tráfico, como la contaminación ambiental y el ruido".