Aunque no dio detalles, se estaría estudiando cambiar las normas de colateral para ampliar su capacidad de préstamo (ahora limitado a 250.000 millones para mantener la calificación AAA), reducir los tipos de interés a los prestamistas y permitir su utilización para amortizar deuda.
"El debate debe evolucionar hacia una respuesta más poderosa del conjunto de la Eurozona a la crisis", asegura Jacques Cailloux, estratega de Royal Bank of Scotland. "Los líderes europeos podrían estar empezando a darse cuenta de la seriedad de la situación debido a los crecientes signos de tensión en Italia, Bélgica y España", añadió.
Pese a las reticencias de Alemania, debates como la emisión de eurobonos han vuelto a surgir para evitar la quiebra de países como Portugal, España, Italia o Bélgica, los presupuestariamente más frágiles de la zona euro.
Fondo de rescate
Los Gobiernos de la UE han retomado esta semana la negociación para ampliar el fondo de €750.000 millones con el que Europa y el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevén rescatar Estados del euro en apuros. Objetivo: evitar que los mercados empujen a Lisboa, Madrid, Roma y Bruselas al filo del abismo de la quiebra como el año pasado hicieron con Grecia e Irlanda.
El mercado calcula que este fondo bastaría para apuntalar a países pequeños como Portugal o Bélgica. Pero se obstina en dudar que alcance a socorrer economías demasiado grandes para dejarlas caer, y también demasiado grandes para rescatarlas como España e Italia, los verdaderos desafíos venideros de la UE.
El aumento de este fondo ya fue abordado a finales del año pasado, y los jefes de Estado o de Gobierno de los 27 países de la UE se comprometieron en diciembre a hacer cuanto fuera necesario para evitar que la crisis de la deuda pública se cobrara nuevas víctimas en el Viejo Continente. Sin embargo y sin mayores precisiones, no han logrado calmar las incertidumbres de los inversores.
Otra opción que vuelve a plantearse es permitir que este fondo compre deuda pública para suavizar la presión de los mercados sobre los Estados en dificultades. También resurge la idea de que el FMI conceda una línea de crédito a España para garantizar su liquidez.
La posibilidad que la crisis de deuda en Europa contagie a España ha obligado a los gobiernos de la Unión Europea a replantearse el aumento del fondo de rescate destinado para ayudar a aquellos estados miembros con problemas financieros.
El actual plan de rescate, dotado de unos €440.000 millones, podría ser insuficiente si el gobierno español no pudiera hacer frente al pago de su deuda. Por eso, los ministros de finanzas europeos debaten la posibilidad de incrementar esta partida.
Funcionarios de la Unión Europea están intentando forjar un plan integral para contener la crisis de deuda soberana, han señalado. "Nuestra prioridad más urgente es romper con el círculo vicioso insostenible de la deuda en Europa, las turbulencias financieras y el insuficiente crecimiento. Europa necesita una estrategia colectiva que restaure unas sostenibles finanzas públicas a través de un ajuste presupuestario, la reestructuración financiera y las reformas estructurales que fomenten el crecimiento", escribió en el diario Financial Times de hoy (12/01) el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.
No obstante, todavía no se ha tomado ninguna decisión para dotar de más recursos el fondo de rescate y tampoco se espera que tenga lugar en la reunión del ecofin que tendrá lugar la próxima semana. De hecho, responsables de los ministerios de finanzas europeos están preparando la documentación necesaria para exponerla en la reunión de la próxima semana, aunque la delicadeza de la cuestión impedirá tomar una decisión rápida, tal y como han manifestado las autoridades.
Una de las propuestas a estudiar es aumentar la capacidad de préstamo efectiva del plan de rescate hasta los €440.000, que en la actualidad es algo inferior a esta cantidad debido a la necesidad de mantener garantías excedentes para asegurar una calificación crediticia libre de riesgo para los bonos. Incrementar la capacidad crediticia hasta tal cantidad exigiría que los países más fuertes de la UE, principalmente Francia y Alemania, aumenten sus garantías. Y ambos países no están muy seguros de poner en riesgo más dinero si los estados con problemas siguen retrasando las medidas económicas para aliviar sus problemas financieros.
Otra de las ideas es que el mecanismo de rescate europeo compre deuda soberana de la eurozona en los mercados secundarios, que sustituiría en parte a las adquisiciones de deuda soberana que lleva a cabo el BCE. También está sobre la mesa un recorte de los tipos de interés que se pagan por los préstamos del fondo de rescate.
Los tiempos, en manos de Portugal
Las decisiones no parece que vayan a madurar ni esta semana ni la que viene, pese a que los ministros europeos de Economía y Finanzas se reunirán el lunes y el martes en Bruselas. Según diversas fuentes comunitarias, la celeridad con la que zanjarán la cuestión dependerá del resultado de la emisión de deuda portuguesa que se ha celebrado hoy (12/01). Si bien la emisión ha resultado más que exitosa -el país luso ha colocado €600 millones a 10 años a un interés del 6,71%, por debajo del nivel 'crítico' del 7%, y por debajo del que reflejaba el mercado secundario- resta aún constatar cuál será la lectura de los Gobiernos europeos en su conjunto. El 7% en el bono a 10 años aparecía como la cifra clave a la que apuntaban todos los analistas: lo fue en el caso de Grecia e Irlanda y fue el nivel a partir del cual la semana pasada (el viernes cerró en el 7,43%) el BCE actuó con más agresividad.
Sin embargo, en cuanto a los bonos a 4 años, ha colocado €650 millones pagando el 5,396%, frente al 4,041% que pagó en octubre. La demanda ha sido menor: ha pasado de un ratio de cobertura del 2,8 a uno del 2,6 en la colocación de hoy por lo que, en conjunto, se entiende que la emisión del día de hoy fue un éxito moderado.
A pesar de completar la emisión, los analistas tienen dudas sobre el futuro de Portugal. Los analistas de Unicredit creen que el resultado de la subasta no es importante, ya que ven poco margen para que los diferenciales se reduzcan, por lo que Portugal acabará pidiendo ayuda.
"Portugal es realmente un condenado a muerte (dead man walking), es sólo una cuestión de tiempo", explicó Alan McQuaid, de Bloxham Stock Brokers, a la CNBC.
Más aún, desde Monument Securities aseguran que no es posible hacer nada para disipar la opinión del mercado, que ya sólo espera cuándo será el rescate. Crecen las apuestas de que Portugal acabará necesitando ayuda.
Por otro lado, el diario Financial Times Deutschland asegura hoy que la Comisión Europea y el fondo de rescate europeo están preparados para dar un paquete de €100.000 millones en ayuda para Portugal en caso de que lo necesite.
Mientras, desde Portugal el diario Publico asegura que a pesar de los desmentidos, las discusiones técnicas para un rescate ya han comenzado. El plan sería de entre €60.000 y €100.000 millones.
En realidad, el destino de Portugal es una preocupación menor. Y desde finales del año pasado Lisboa sufre presiones de sus socios comunitarios para que acepte ser rescatada. Lo que está realmente en juego es evitar que el desplome de España o de Italia se lleve por delante el euro y la recuperación económica mundial.
Portugal intenta resistir la ayuda comunitaria hasta pasadas sus elecciones generales que se celebrarán el próximo 23/01, si bien algunas voces internas solicitan la ayuda externa de manera inmediata. en esa línea se sitúa Teodora Cardoso, consejera del Banco de Portugal, quien ha reconocido hoy (12/01) que el ajuste al que se enfrenta su país sería "menos abrupto" con el apoyo del FMI y del fondo de rescate europeo. "Creo que si dejamos el ajuste en manos del mercado el mismo sería brutal", añadió. Sin embargo, el gobernador del banco central luso asegura que Portugal tiene la capacidad de resolver los problemas
por sí solo.
España, en la encrucijada
Por su lado, España se encuentra en una encrucijada: entiende que el salvataje a Portugal puede derivar los especuladores a su mercado a la vez que le resta elasticidad al fondo de rescate. Por otro lado, teme al efecto contagio que se produciría tanto ante la improbable caída libre de Portugal como ante su rescate. España aspira a no tener que ser rescatada y que surta suficiente efecto su recorte fiscal. Por el momento pareciera poder salirse con la suya.
Sin embargo, y si bien la ampliación del fondo de cohesión sería primordialmente a efectos de proveer el salvataje específicamente a España, el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, descartó hoy el riesgo de contagio a España en caso de que el gobierno portugués se viera obligado a solicitar la ayuda financiera europea.
"No veo ninguna razón para alimentar la especulación en este sentido", aseguró el finlandés Olli Rehn, quien defendió que "España ha tomado "medidas de consolidación fiscal muy sustanciales" y "reformas estructurales muy significativas" en el mercado de trabajo, la reestructuración de las cajas de ahorros y las pensiones.
"Estas son acciones muy convincentes y estoy seguro de que España puede superar el bache con estas medidas", dijo Rehn, tras participar en una conferencia en Bruselas.