En la segunda, los hogares tendrían un incremento del 17,9% donde la factura rondaría los $ 251. La diferencia la cubrirían otros sectores, como el denominado peaje en baja tensión, que pagan los clientes que no compran la energía a las distribuidoras, sino en el mercado mayorista.
Por su parte, Edenor también sugiere incrementos en los cargos variables de los comercios que van de 143% a 315% para los clientes que consumen más de 1.600 kwH por bimestre. Esas facturas treparían, como mínimo, de $ 800 a $ 2.000.
Y en el caso de los residenciales, una familia que utiliza 160 kWh por mes –un consumo bajo-, pagará $219 (43% más que los $153 actuales): este número contempla la cifra final de la factura, con impuestos y sin descuentos o bonificaciones.
Los clientes de consumo intermedio, por otro lado, sufrirían un aumento del 32%, mientras que los de mayor consumo (500kWh) abonarían un 16,5% más que los $442 actuales.
De acuerdo con los detalles oficiales, Edesur "invertirá 3.300 millones de pesos hasta fines de 2017 para ampliar su capacidad de generación y transporte de energía eléctrica", y Edenor "inyectará 5.000 millones de pesos en el mismo plazo para conseguir el mismo objetivo".
Acerca de los cortes, Edesur pretende bajar las 35 horas por año de suspensión del servicio que tiene en la actualidad un cliente hasta las 14.
En la audiencia pública de este viernes se hablará también de los márgenes de las distribuidoras. Pero habrá que esperar hasta diciembre para saber los costos de generación de la electricidad, de alta incidencia en la factura.
Según Martín Bidegaray, en Clarín, aún con los aumentos decididos este año, el Poder Ejecutivo sigue subvencionando más del 65 % del costo de la energía eléctrica en el país. Son $ 90.000 millones, o US$ 5.800 millones que salen del presupuesto para que las facturas no suban más.
Con la administración kirchnerista, ese subsidio rozaba los US$ 10.000 millones.