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Historias del Bicentenario: Los masones en la independencia

"La masonería desde el siglo 18 hasta el siglo 20" tiene fragmentos interesantes que demuestran la importancia de la masonería en el proceso de independencia latinoamericana. El capítulo 2 escribo por W. Bro. Juan Carlos Álvarez, trata específicamente sobre el tema.

por JUAN CARLOS ÁLVAREZ

Durante el siglo 18 hemos visto como la masonería se levantó de no tener cohesión, a un cuerpo organizado en 1717 con la formación de la gran logia en Inglaterra, y su rápida expansión a través del mundo.

Con respecto a la masonería inglesa en el sur de América del sur, o como era comúnmente conocido en ese período, el Virreinato del Río de la Plata, juzgando por los documentos encontrados en Bs. As. y otros papeles en los archivos de la Gran Logia Unida de Inglaterra, durante la Gran Maestría de Thomas, el 2do. vizconde de Weymouth, Sir Randolph (o Randal) Took fue nombrado Gran Maestro Provincial de América del Sur por la Gran Logia el 17 de abril de 1735.

En la “Historia de la Gran Logia de Inglaterra 1717-1967” pág. 253 lo registran como “Regresado como miembro de la Logia en los brazos de la Reina, calle Newgate en 1730”. En la publicación oficial que lista a todos los Gran Maestros Provinciales, Sir Randolph Took aparece desde 1737 hasta 1750, cuando su nombre no pudo ser anotado en la lista, la posible indicación de su renuncia o muerte.

En algunos documentos encontrados en Bs. As., Sir Randolph Took era citado como un emprendedor viajando entre Bs. As., Brasil y las islas Caribeñas durante los años 1735 hasta 1737, pero nada más se sabe de Sir Randolph Took, y muchos años iban a pasar antes de que alguna logia fuera a establecerse en América del Sur.

Como hemos mencionado antes, la falta de registros masónicos previos en esta parte del mundo, hace muy difícil la tarea de investigadores masónicos, y deja abierta muchas interpretaciones y conjeturas, algunas veces muy difíciles de refutar para cualquiera.

Contrario a los argumentos presentados a muchos historiadores masónicos, Alcibíades Lappas, un renovado y prolífico historiador argentino, y un miembro del arte, en su libro “La Masonería Argentina a través de sus miembros” afirmó su capacidad de probar la existencia de una Logia en Bs. As. fundada a fines del siglo 18 llamada “Independencia” y garantizada por la Gran Logia General Ecossaise, de Francia en 1795.

Mientras este cuerpo era absorbido por el Gran Oriente de Francia en el 8 de enero  de 1805, la logia Independencia fue dejada para que actuase por su cuenta y de acuerdo a sus preferencias en futuras alianzas. Alcibíades Lappas, explicó en su libro, entre otras cosas, que hacia el mismo período, un portugués con el nombre de Juan da Silva Cordero fundó la Logia St. John de Jerusalén con la autorización de la Gran Logia de Maryland, y que durante la invasión de Bs. As. por fuerzas británicass, las Logias Militares eran Logias Viajeras que se trasladabanan bajo la organización masónica irlandesa, formaron las logias “Hijos de Hiram” y “Estrella del Sur”, iniciando a muchos criollos y residentes locales.

Puede ser una coincidencia, pero para esta época, en 1795, cuando se dice que se formó esta logia, un decreto real permitió el comercio con las colonias de los aliados de España; y otras restricciones comerciales fueron levantadas, reforzando el argumento de que el libre comercio y movilidad traía mejores condiciones para el desarrollo de la libre masonería.

La masonería después de 1810

Masónicamente hablando, éste fue el período más importante en Sur América, ya que fue el comienzo de la gran expansión masónica que llevaron a las grandes Logias que encontramos hoy en día, a definir sus políticas, y la calidad de sus miembros estrictamente impuestos por autoridades y miembros de logias. Durante y después de la Revolución de Mayo, la cual comenzó el 25 de mayo de 1810, había una gran actividad masónica. Desafortunadamente no hay muchos registros masónicos disponibles debido a que este período de la libre masonería en América del Sur también era caracterizado por su extremo secretismo.

Por un lado, el edicto real de 1751, anunciaba la pena de muerte por ser un masónico libre, y por otro lado, las actividades de las fuerzas revolucionarias añadidas a las Logias le exigía a sus miembros una discreción absoluta. Declaraba que “Un hermano, quien por palabra o gesto revela el secreto de la existencia de la Logia será eliminado de la forma más conveniente”.

Antes de la Revolución de Mayo, existía una logia en Bs. As. presidida por el doctor Julián B. Álvarez. El nombre de esta logia sigue siendo un misterio. Algunas veces era conocida como la logia St. John; otras veces con el nombre de la Logia de Independencia.

A causa de que en este periodo particular la mayoría de las logias eran conocidas como Logia de St. John, uno se inclinaría a sugerir muchas posibilidades de acuerdo a los 2 nombres:

> ¿Fue la Logia de Independencia formada por la Gran Logia General Ecossaise de Francia en 1795?

> ¿Fue la Logia St. John de Jerusalén fundada por el Portugués Juan da Silva Cordero, con la orden de La Gran Logia de Maryland por la misma fecha?

> ¿Habían 2 logias operando y la confusión se debe al secretismo de sus registros restringidos?

El hecho es que estas 2 logias, guiadas por las mismas ideas, se pueden haber amalgamado para conseguir una fuerza más potente en la lucha contra los españoles. Pero hasta hoy nadie lo sabe.

Esta logia precedida por el Dr. Julián Álvarez tiene una importancia fundamental en la historia de la masonería en el cono sur de Sur América debido a que esta fue predecesora de la Logia Lautaro formada en 1812 en Bs. As., Santa Fe, Córdoba y Mendoza en Argentina; Santiago en Chile; y Lima en Perú.

De estas Logias Lautaro, se formó otra en la ciudad de Tucumán llamada Logia Argentina fundada por el general Manuel Belgrano, comandante en jefe de las fuerzas del Ejército del Norte en la guerra de independencia contra los españoles. Esta logia después cambió su nombre a “Unidad Argentina”, por orden del cuerpo masónico de Nueva Granada, un área que después se volvió La Gran Colombia y lo que hoy en día es conocido como los países de Colombia, Panamá, Ecuador y Venezuela.

Muchos escolares siguen investigando el carácter de la Logia Lautaro; si eran estrictamente masónicos, logia política o ambas, pero uno tendería a pensar que estas en realidad eran ambas y poseía ambos aspectos debido a que todos sus miembros debían ser regularmente iniciados antes de que pudieran ser elegidos para ser miembros de la Logia Lautaro con una visión de los fines políticos y bajo la trilogía de la Unión, Fe, Virtud o Victoria. Nadie tiene certeza de cuál fue la correcta trilogía, ya que varían los documentos que se encontraron.

Algunos historiadores asumen Virtud, y otros Victoria.

Uno puede inclinarse a interpretar la palabra Victoria, ya que puede estar más a tono con el periodo y las circunstancias. Como ejemplo, el juramento de membresía era: “Nosotros nunca reconoceremos la legitimidad de ningún gobierno de nuestra tierra si no es debidamente elegido por una libre y espontánea voluntad de la gente y siendo el sistema republicano el más apropiado para gobernar América, trabajaremos con todo nuestro esfuerzo para convencer a la gente de adoptarlo”.

Puede ser discutido que la iniciación Masónica era una simple fórmula usada por los Lautarinos para mantener o preservar el secretismo de las juntas. Personalmente, no estoy de acuerdo con esta teoría porque en primer lugar, para que ellos pasaran el ritual de iniciación era totalmente innecesario, podía haber sido muchísimo más fácil tener un simple juramento, y con respecto a los signos símbolos y palabras masónicas, pudieron haber adoptados sus propias consignas si tener que recurrir al saber masónico.

Una cosa para recordar es que en este período particular había muchas logias informales que en la masonería anglosajona era conocida como las Logias Viajeras. En América del Sur eran conocidas como las Logias Volantes o Ambulatorias. Estas logias eran constituidas por un cierto y determinado propósito, por ejemplo, para abordar barcos en tierras y lugares extranjeros. Eran formados por un mínimo de 3 masónicos regulares y su función era solo por el tiempo y motivo transitivo por el cual eran formadas. La doctrina de Jurisdicción exclusiva no había sido establecida todavía.

Esta práctica es conocida en la actualidad en Latinoamérica y en algunas partes de Europa como Triángulos Masónicos, aunque están regulados por un edicto especial del Gran Maestro, tienen que operar dentro de su propia jurisdicción donde ninguna otra logia esté operando en el área, con el propósito de trabajar hacia la formación de una nueva Logia. Estos Triángulos Masónicos eran rigurosamente controlados por la Gran Logia y se los dejaban operar por estrictos períodos limitados; debían juntarse una vez al mes; y eran inspeccionados por el Gran Maestro una vez al año. Habiendo dicho esto, es mucho más fácil entender como la Logia Lautaro se apoderó del continente en tan poco tiempo.

Otro punto para ser considerado, especialmente cuando uno investiga la historia, es la capacidad de poner la mente de uno, no en los tiempos y condiciones del presente, sino tratar de vivir en el período que uno está investigando. Es más simple entender los problemas que enfrentaba la libre masonería en una fecha en particular, si uno entiende los problemas asociados con la situación política y económica del ese periodo.

En estas circunstancias, las logias no necesitaban una regulación formal de los estándares de reconocimiento que prevalecen hoy en día, o incluso la necesidad de ser reconocidos por otro grupo masónico. Sería beneficioso recordar que toda América, con la excepción de EE.UU., no tenía poblado todo su territorio reconocido hasta entonces, y en un continente tan grande, con una completa falta de transportes y comunicaciones, cualquier logia puede haber sido formada y dispersada después de que el propósito de la formación de la logia se volviese obsoleto. Es verdad que en esos primeros días, no había logias masónicas tal como las conocemos hoy en día, debido a que en tanto el régimen español durara, tales organizaciones estaban prohibidas. Es bastante posible que hubiese muchos masones esparcidos por diferentes países y que se encontraran ocasionalmente como masones.

La pregunta ahora se repite: ¿Era la Logia Lautaro exclusivamente política o exclusivamente masónica?

Déjese observar que el inmediato descubrimiento de las Logias Masónicas en América Latina tan pronto como los lazos con España habían sido cortados y la disolución inmediata de la Gran Reunión Americana, un cuerpo creado por Francisco de Miranda, con su sede en la calle Grafton 27 (hoy en día es el numero 58 Grafton Way, Londres), y el alma de las Logias Lautarinas en España, y la Logia Lautaro en América del Sur, es un fuerte indicativo de que dejaban su lugar a otra organización. Esto es, por supuesto, además de otras corrientes que llevan a la formación de logias masónicas.

La Gran Reunión Americana, de donde surgieron las Logias Lautaro, no era necesariamente creada en un sentido masónico. Durante las guerras Napoleónicas, los españoles sentían una gran preocupación por el fin de España y su propio destino. Muchas sociedades (sociedades semi-secretas) eran formadas para deliberar y planificar la mejor forma de defenderse a sí mismos y el futuro de sus respectivas provincias.

Al no estar representados los Americanos del Sur, y las colonias eran una gran parte del reino como fuente de ingresos y de una creciente importancia política, tomaron la oportunidad de crear su propia sociedad y formar la Gran Reunión americana. Aparte de creer en formar una asociación protectora, vieron la oportunidad de que si España iba a sucumbir ante Francia, entonces los Americanos estarían libres para escoger su propio destino.

El general Miranda, fundador de la Sociedad, fue el cerebro del principio de la revolución de Sudamérica contra España, pero él era algo teórico en sus planes y acercamientos; de haber sido un poco más práctico, él hubiese tenido éxito. Recorrió toda Europa exiliado de su país, y su espada fue ofrecida a media docena de naciones. El hecho es que él comenzó la sociedad revolucionaria América Española que jamás existió, aunque no era original ya que 2 años antes, en 1795, existió una organización similar en Madrid, la capital de España. Era nombrada “La Junta de Villas y Provincias”, pero pronto fue sobrepasada por la creación de Miranda en Londres. Cuando se introdujo en España, el asiento elegido para ello fue en Cádiz, el principal centro comercial de España en aquellos días; después el nombre fue cambiado a Caballeros Racionales, después Sociedad Lautaro, y después cuando fue transferida a América del Sur, adopto su final y más prominente nombre, Logia Lautaro.

2 Logias Lautaro bajo la Gran Logia Argentina trabajaban en Buenos Aires con 167 miembros y en la provincia de Mendoza con 368 miembros. Hay otra bajo la Gran Logia de Chile con 58 miembros en Talcahuano y una  bajo la Gran Logia de Perú trabajando con 62 miembros en el área metropolitana de Lima.

La carrera masónica de Miranda es algo oscura y algo controversial, pero muchos estudiosos afirmarán de que él fue iniciado en una logia regular en Filadelfia, otros en Virginia hacia fines de 1783 y otros mantendrán de que él nunca tuvo la oportunidad de volverse un masón debido a sus constantes viajes. Pero él muchas oportunidades de volverse un masón ya que tenía muy buena reputación con otras figuras públicas que también eran masones y de hecho conoció a George Washington, Lafayette, y William Pitt, el primer ministro inglés, quien tal vez anticipando una guerra con España, pudo haber pensado que una oportuna revolución en la colonia española en Sur América no podría ocurrir sin sus ventajas. Fue William Pitt quien le otorgó una pensión gubernamental a Miranda cuando éste se volvió un indigente.

De cualquier forma, Miranda fue el instrumento de creación y propagación de todo un sistema seudo-masónico político usado como una cobertura para las guerras revolucionarias en Sur América. La forma en que hombres prominentes de la política latinoamericana del último siglo hacían referencia y asociaban estas organizaciones más o menos juntas con el libre masonerismo, sugiere que la Logia Lautaro era un simple nombre temporalmente adoptado por miembros de logias masónicas para unirse por un propósito específico. Es bastante posible también que los masones fueran forzados a formar sociedades de un carácter filosófico cultural como una cuña hacia la formación o supervivencia de las logias masónicas.

Hubo una proliferación de sociedades patrióticas y literales donde los temas de discusión eran la injusticia del conquistador español, de ser como esclavos bajo la tiranía de la corona real, la soberanía de las personas, y el derecho de tener su propia Constitución y leyes. Como sea, el entusiasmo de los jóvenes miembros que se inclinaban al Jacobismo, alarmando a los criollos conservadores provocó la disolución de algunas de las sociedades en 1811. Los temas seleccionados para discutir en estas sociedades pueden parecer duros hoy en día sin saber las condiciones prevalentes en la colonias en ese periodo en particular: había un fuerte movimiento hacia la independencia debido al totalitarismo y al gobierno centralista de la corona española, aparte de la arrogancia de sus administradores y la total exclusión de cargos administrativos de responsabilidad.

Era visto en los ojos de muchos historiadores como el rechazo de parte de los liberales a los poderes temporales de la Iglesia Católica, contra la aceptación de los conservadores de la autoridad de la Iglesia en todos los aspectos de la vida. Otro hecho eran los distintos grupos de habitantes formados, a causa de las circunstancias regionales tales como:

> Un grupo formado por criollos intelectuales y el clero de baja categoría tales como el clero criollo o el clero jesuita, buscando separación y autonomía.

> Las autoridades españolas, el alto clero como los altos sacerdotes enviados de España para ser de ministro en la colonia, y otra gente privilegiada que deseaba continuar la continuidad del régimen.

> Y un 3er. grupo compuesto de criollos y españoles, empresarios e industriales, quejosos ante las dificultades impuestas por los administradores españolas y a favor de las reformas, pero con miedo a las innovaciones revolucionarias.

> El último peldaño de la escala social eran los blancos nacidos en la Península Ibérica quienes eran conocidos como peninsulares y eran frecuentemente de cuna noble y muy orgullosos de su herencia. Debido a su arrogancia eran fuertemente detestados por otros grupos sociales. Los criollos estaban justo por debajo de los peninsulares en la escala social, eran blancos de sangre pura nacidos en las colonias. A pesar de que la ley proveía privilegios iguales con los peninsulares, sus derechos eran generalmente negados por los peninsulares gobernantes provocando animosidad y fricción general.

Después encontramos lo que era conocido como medias razas:

> Mestizos, una mezcla de blancos e indios;

> Mulatos, la mescla de sangre negra y blanca; y

> Zambos, parte indio y parte negro.

Debajo de todo estaban los indígenas nativos como los araucanos de Chile, los patagones de Argentina, guaraníes de Uruguay y Brasil, y por supuesto los descendientes de las grandes civilizaciones de los incas, mayas, etc.; y finalmente los negros, que eran importados como esclavos.

Hay otro punto que merece ser investigado, y es: ¿por qué los miembros de la Logia Lautaro eran tan estrictos en mantener tal alto grado de secretismo? ¿Puede ser probado que dar a conocer la existencia de la Logia Lautaro significara la pena de muerte por el edicto de 1751 por el rey Fernandino VI?

El ser masón en este periodo era un “crimen mayor” para la inquisición, pero ser un revolucionario era uno menor. Había algunos castigos tales como la prisión o el exilio, pero ser un masón incluía la prisión, tortura y en la mayoría de los casos la muerte.

Los procedimientos y rituales masónicos eran adoptados y uno de los requerimientos era ser un masón “regular” antes de poder ser aceptado para ser afiliado.

Algunos historiadores masónicos mantienen que la Logia Lautaro consistía en un sistema de 5 grados: los primeros 3 grados de la misma manera regular que las demás logias simbólicas, en los que los neófitos eran iniciados, pasados y elevados; y otros 2 grados claramente separados de los demás y disponibles solo para propósitos políticos, eran conferidos solo para la alta élite, o los selectos más confiados de la causa revolucionaria. En vistas de esto, se puede sugerir que aunque la Logia Lautaro era orientada políticamente, los miembros eran masones regulares.

Una pregunta que nos podemos hacer es: ¿habrá sido natural para aquellos viejos compañeros de las luchas por la libertad haber continuado con su organización y por ende preservar los principios de la libre masonería para que sea disfrutada por sus hijos y por sus nietos?

La respuesta debe ser categóricamente , pero si esto no fuese conseguido recordemos que los miembros más influyentes debían seguir adelante con la fortuna de la guerra.

Para los investigadores masónicos, uno de estos grandes incentivos es el atractivo de la relación del masonerismo con la historia del gobierno, y mucho de este atractivo viene de la masonería de Sur América, especialmente durante la guerra de la independencia. Muchos estudiosos afirman que el masonerismo fue la causa de la revolución contra España, pero otros también creen que las Guerras de la Independencia no habrían sido exitosamente comenzadas, continuadas y terminadas, de no haber sido por la ayuda de aquel cuerpo de patriotas protegidos por el secreto de la masonería de la época.

Otra pregunta relevante que uno puede hacerse es: ¿Qué tipo de actitud tenía el clérigo de la Iglesia Católica hacia las Logias Lautaro?

Era una actitud muy diferente a la que ellos mantenían con las otras logias regulares prohibidas y proscriptas por los españoles y la iglesia de Roma. Los clérigos criollos (se debe enfatizar que la palabra criollo en esta caso no implica la mezcla de sangre, tal como muchos imaginan, sino que era un descriptivo de aquellos nacidos en las Américas similar a las sabras en Israel) estaba en contra del poder de España en las colonias, y de ser tratados como inferiores con respecto al clérigo de Roma o en el continente Europeo.

Eran 2 clases de clérigo,

> el clérigo secular, que era traído de España con los propósitos de control religioso y eran comprometidos en la predicación, enseñanza y en las tareas administrativas de la iglesia, y

> el clérigo regular, o aquellos quienes vivían bajo las reglas de un orden religioso u monástico, como los Jesuitas, Franciscanos, Dominicanos, Carmelitas etc. Y estaban generalmente a cargo de las actividades misionarias.

Hubo una contingencia fuerte con los sacerdotes jesuitas en el clero enviado desde España a principios de las primeras etapas de la colonización de la región. En 1613 el Colegio Jesuita de Córdoba, 800 kilómetros al noroeste de Bs. As., fue inaugurado, finalmente reorganizado como la Universidad de Córdoba en 1762. Sin embargo, más adelante, fueron expulsados del reino español.

En 1767, el rey Español Carlos III expulsó a los jesuitas de España y sus colonias: luego de enseñarles a los nativos los comercios útiles y las prácticas de agricultura, los jesuitas se volvieron ricos por el fruto del trabajo indio, dedicados al comercio, y organizaron a los indios en fuerzas militares para defenderse a sí mismos de las tribus indígenas, hasta que eventualmente fueron vistos como una amenaza por los gobiernos coloniales. Se puede decir, por lo mencionado anteriormente, que los jesuitas se inclinaban al clérigo criollo para ser más independientes de España.

También hubo algunas disputas entre criollos/jesuitas y el alto clérigo a causa del beneficio y la obligación de celebrar el bautismo con agua tibia en lugar de fría por razones de salud. También hubo un movimiento separatista en 1813 para constituir una Iglesia Católica nacional argentina, debido a la interferencia de la Iglesia Católica española. El movimiento mantuvo el permiso diciendo que si somos todos iguales ante los ojos de Dios, entonces todos debemos ser iguales ante la ley.

El clero criollo era enviado a pequeñas ciudades y zonas rurales precarias mientras que el clero español estaba a cargo de grandes iglesias e importantes centros administrativos. Un claro ejemplo, Canon Calvo, un cura jesuita, fundador de la Gran Logia de Costa Rica en 1865, y el 1er. comandante del Supremo Consejo 33§, se enfrentó a su Iglesia para permitir que el clero católico se volviera masón. No tuvo éxito en su iniciativa, pero él mantuvo su asociación con la masonería en público hasta su muerte y no fue excomulgado.

Las Logias Lautaro fueron así nombradas por el cacique indígena Lautaro, quien peleó contra los conquistadores españoles en el siglo 16 y aparentemente el nombre fue sugerido a Francisco Miranda, el jefe revolucionario venezolano por O'Higgins, el eminente chileno, debido a su admiración hacia Lautaro, el indio araucano. La 1ra. Logia Lautaro en Sur América fue fundada por San Martín en 1812, el héroe argentino de la Guerra de la independencia. Se decía que mientras el ejército constituía el poder armado de la liberación, la Logia Lautaro constituía un poder político muy valioso. Esta era la razón por la que el general San Martín y el general chileno Bernardo O'Higgins estaban especialmente interesados en la creación de una nueva Logia Lautaro mientras el ejército de liberación iba ganando territorio. El objetivo fundamental de estas logias era el adoctrinamiento de ciudadanos, y para estudiar las posibilidades políticas y sociales de estas recién formadas naciones y hermanas de la Gran Reunión Americana.

La relación entre la Logia Lautaro y las logias masónicas fue una vez descripta así: “la iniciación en los misterios de la libre masonería era un requisito compulsivo antes de que uno pueda ser afiliado a la Logia Lautaro”. Entonces, a pesar de que los objetivos eran políticos, sus miembros eran masones luchando por la libertad de sus tierras. No hay duda de que existía un tipo de conexión entre los líderes de Sur América porque debe ser recordado que la rebelión de todas las colonias hispanoamericanas comenzaron casi al mismo tiempo, alrededor de 1811, y los nombres de los “caudillos” en cada país estaban entre los de la Gran Reunión Americana o sus ramas.

La palabra “caudillo” se originó en el revuelo del periodo de la independencia, aunque subsecuentemente fue extendida para incluir a cualquier líder quien capturara la imaginación y el apoyo de las masas y normalmente se usaba para describir a un hombre fuerte quien traía orden y estabilidad local. 

Un punto muy interesante de la investigación de las Logias Lautaro viene de algunas partes extraídas de los estatutos doctrinarios escritos a mano por Bernardo O´Higgins, el primer presidente de la Logia de Chile. Declaraba la pena de muerte de cualquier miembro que traicionara los secretos de la logia y aclaraba que ningún miembro podría hacer ninguna importante decisión oficial sin consultar a sus hermanos, excepto en una emergencia, y que él debía reportarla tan pronto como fuese posible.

Lo natural hubiese sido encontrar pocos registros de estas logias, lo increíble fue encontrar tantos. Vicuña Mackena, un muy conocido historiador chileno fue capaz de publicar una copia de la Constitución por Leyes de la Logia Lautaro; y en su forma condensada se lee lo siguiente:

"La Logia madre ha de ser compuesta por 13 caballeros aparte del presidente, dos secretarios; uno para Sur América, y otro para Norte América (sin duda refiriéndose a las partes sur y norte de Sud América), un orador, y un maestro de ceremonias. El número no puede ser incrementado, ningún español o extranjero podrá ser admitido y no más de un eclesiástico.

Cuando fuere que un hermano se convierta en Gobernador o  Magistrado en algún lugar del país, el asistirá en formar una logia subordinada.

Cuando alguno de los hermanos se convierta en Supremo Gobernador, el no planeará nada de gran importancia sin haber consultado a la Logia.

Los objetivos de la institución son los de asistir y proteger  el uno al otro en los conflictos de la vida civil, y apoyar la opinión de los otros, pero cuando se oponga al público, deberán, sin embargo, mantener silencio.

Todo hermano deberá apoyar, arriesgando su vida, la determinación de la logia.

Dos tercios constituyen un quorum. Un hermano quien por palabra o gesto revele el secreto de la existencia de la logia será asesinado por los medios más convenientes."

Se puede ver que no hay mención de ninguna conexión con el orden masónico, y no hay estipulación de que los miembros deban ser libres masones, pero es bastante posible de que estas leyes se hayan encontrado incompletas, o para uso exclusivo de los miembros de los dos últimos grados, el 4to. y el 5to. La logia proveía 5 grados o decretos; los primeros 3 eran idénticos  a aquellos explicados en el “rito Escocés”, constituyendo la “Cámara Azul” y era usada como un período de prueba al candidato en orden de imprimir en él, el habito de mantener secretos y desarrollar disciplina y solidaridad.

Los grados propios de la Logia eran los 2 superiores, dados como Rose Croix y Kadosh, los cuales conformaban la “Cámara Roja”. El 4to. grado era bastante simple: Los miembros juraban, por todos los medios, defender la independencia de las colonias españolas; y en el último y más secreto de los grados conocido como “La Gran Logia de Buenos Aires”, se exponía un credo democrático, los miembros tomaban el juramento de nunca aceptar como gobierno legal a uno que no haya sido elegido por movimiento de voluntad popular, de forma republicana.

Tal vez ésta fue la razón detrás del libertador Simón Bolívar, cuando trató de expulsar a la organización en el norte de Sud América cuando estaba en el poder, para volverse un dictador. Se emitió un decreto, el 8 de noviembre, prohibiendo todas las sociedades secretas en la Gran Colombia incluyendo la libre masonería. Esto no necesariamente significa que la prohibición fue dirigida a la libre masonería en particular, ya que había otros complots contra Bolívar para ese entonces, pero usando esto como una herramienta para el investigador, claramente muestra que la libre masonería estaba fuertemente atrincherada de forma muy extensa y con gran influencia, de otra forma a Bolívar no le hubiese preocupado.

También se puede discutir que la situación política de Colombia en aquel momento, y el fuerte estado de fanatismo y prejuicio religioso hubiese levantado objeciones y censuras contra el liderazgo de Bolívar, o podría haber sido por el bien de la conveniencia de mantener la paz. La actitud de Bolívar contra la libre masonería fue la clave de la derrota de la Logia Lautaro en Colombia y Venezuela.

El general Simón Bolívar, a cargo de expandir la Logia Lautaro en su país, falló en el objetivo, y se tuvo que conformar con comenzar la Sociedad Patriótica, una sociedad revolucionaria pública, ineficiente y de corta duración.

En contraste, la Logia Lautaro en Chile efectivamente gobernó el país por 3 años llevando a cabo la creación del ejército argentino-chileno para liberar Perú, pero cuando los miembros principales se fueron con el ejército en 1820, la influencia de la logia declinó severamente y virtualmente murió.

A principios de 1820 hubo un periodo de grandes revueltas en la política y, por asociación, de las luchas de libertad y un incremento en las actividades seudo-masónicas.

En 1821, un grupo de constitucionalistas españoles, un término aplicable a los no monárquicos, llegaron a Bs. As. con la Logia Aurora, y la Logia Libertad, justificados por el Gran Oriente Español.

En diciembre de 1824, el general Valero llegó a Perú en nombre de la Gran Colombia como soberano gran inspector general 33§ para regularizar, establecer y crear logias capitulares y simbólicas.

El Gran Oriente de Colombia o Neo Granadino fue obviamente bien establecido y estructurado, pero conseguir una organización tan poderosa requiere muchos años de arduo trabajo y habilidad, en una época donde las comunicaciones eran algo primitivas. El logro de esta tarea fue fundar en 1826 el capítulo de la Rose CroixRegeneración Peruana”, ayudado por el hermano chileno Vicente Tur, 29§.

En 1825, sugiriendo que había una conexión entre las logias, el general Valero bloqueó el puerto de El Callao, asiento de la administración española del norte, mientras que el general Blanco Encalada, posiblemente un miembro de la Logia Lautaro en Chile, bloqueó el puerto desde el mar hasta que Callao finalmente se rindió en enero 1826.

Blanco Encalada era un hombre militar muy distinguido con una carrera en la armada naval y el ejército, mantuvo un oficio público, y fue masón de 18§. Nació en Argentina, padre español y madre chilena. Fue elegido 1er. Presidente de la República de Chile en julio 1826 pero renunció 2 meses después debido a la falta de apoyo del Parlamento, poco después, en 1827, él fundó la Logia Simbólica Filantrópica chilena, colegiada por el Gran Oriente de Colombia y el Capitulo Rose Croix Regeneración Peruana. Estos hechos apropiadamente documentados, muestran que en 1824 existió una conexión masónica muy fuerte y cercana en todos los países de Sud América que peleaban por la independencia, y una organización capaz de comisionar la creación de logias en territorio no ocupado.

En 1835, un grupo de americanos organizaron en Argentina la logia Estrella del Sur, con el permiso de la Gran Logia de Pensilvania. En esta logia era miembro, Bernardino Rivadavia, el 1er. Presidente de Argentina. Incidentalmente, esta logia siguió trabajando hasta la persecución del dictador Juan Manuel de Rosas. Era un régimen sangriento y los miembros que sobrevivieron emigraron a Uruguay para formar la Logia Asilo de la Virtud, también bajo la jurisdicción de la Gran Logia de Pensilvania. Durante estos años opresivos, numerosas logias se fundaban bajo el nombre genérico de Logias Unitarias, debido a que los miembros de esas logias estaban unidos en su oposición a la tiranía de Rosas. Algunas de estas logias todavía operan en estos días, ejemplo: San Juan de la Frontera, Constante Unión y Jorge Washington en varias provincias del país.

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