Su labor consistía en crear las cuentas en el exterior, transferir el dinero sin pasar por los carriles regulados y administrarlo vía triangulaciones entre paraísos fiscales, capitales europeas como Madrid o París, y centros financieros como Londres, Ginebra, Miami o Nueva York; hacer colocaciones financieras especulativas o disponer del dinero en el momento y lugar en el que se lo requirieran. Incluso, retornando al país. Todo bajo un estricto secreto o, mejor expresado, en absoluta clandestinidad.
No habrá sido la del viernes la primera oportunidad en la que Arbizu se refirió públicamente al tema. En Argentina, lo ha hecho en innumerables entrevistas que brindó desde la presentación de la denuncia ante Torres en 2008, y las que se le hicieron tras saltar el escándalo de las cuentas del HSBC en Ginebra, Suiza. En ocasión de este hecho, fue citado a declarar ante la Comisión Bicameral investigadora de la fuga de divisas que se formó en el Congreso en 2015, presidida por Roberto Feletti. Durante la audiencia del viernes en Nueva York, el ex ejecutivo de JP Morgan habría reiterado detalles de lo que expuso en Buenos Aires el 5 de mayo de 2015, y los habría ampliado. No sólo ratificando que JP Morgan facilitaba la fuga de capitales y su triangulación en forma ilegal por cuentas off shore y las principales capitales financieras del mundo, sino que habría dado detalles de cómo funciona la plataforma para ocultar capitales y moverlos internacionalmente de los denominados “bancos globales”.
“JP Morgan facilitó la evasión de impuestos en Argentina, pero no fue solo JP Morgan: todos los grandes bancos, los ocho o diez principales, lo hacían”, declaró varias veces Arbizu en Buenos Aires. Sobre este asunto iban a requerirle información los fiscales el viernes, pero haciendo hincapié en el rol de la banca ligada al mundo financiero norteamericano. Para ello, el ex banquero y financista viajó acompañado por más de 120 kilogramos de documentación vinculada a operaciones de desplazamiento irregular de activos en los que él mismo participó en la década pasada. “Es sólo una muestra de lo que, seguramente, se perdió en el incendio de Iron Mountain en el depósito de Barracas, en el que se quemaron entre 40 y 60 por ciento de los registros en papel que tenía allí guardados el JP Morgan”, recordó ayer, en Buenos Aires, un especialista con trato frecuente con Arbizu por sus investigaciones sobre fuga y lavado.
Arbizu está en condiciones de suministrar a las autoridades judiciales de Nueva York no sólo la lista de titulares de las cuentas creadas en paraísos fiscales para la fuga, sino además quienes actuaron como administradores o apoderados de las mismas. El interés que tendría la Justicia norteamericana en estos nombres está dada por la posibilidad de dilucidar, a través de los mismos, la trama de negocios financieros que también pasa, ilegalmente, por Estados Unidos o por filiales de sus empresas. “Es la misma génesis que el caso FIFA, la Justicia de Estados Unidos denuncia hechos que involucran a otros países, encarcela autoridades de entidades de otros países, para obtener luego información adicional a partir de sus declaraciones y develar una trama de negocios a la cual jamás llegaría por otra vía”, indicó un allegado a la investigación. Un ejemplo de ello es Alejandro Burzaco, ex titular de Torneos y Competencias vinculado a la negociación de la televisación del fútbol, detenido y extraditado a Estados Unidos en el marco del “Fifagate”, que se allanó a la condición de arrepentido para colaborar con la justicia estadounidense y reducir su pena.
Arbizu, en su declaración ante la comisión bicameral del año pasado, involucró a otros seis bancos “globales” que operan en Argentina, además de JP Morgan y HSBC, como facilitadores de la fuga y la evasión de impuestos. También mencionó a Alfonso Prat-Gay, otro ex ejecutivo de JP Morgan, como uno de los profesionales que asistía a los grupos que intentaban fugar dinero del país. Cuando en aquel mayo de 2015, el entonces diputado radical y aliado al PRO Ricardo Buryaille intentó descalificar a viva voz las imputaciones de Arbizu a Prat-Gay, el ahora extraditado le respondió, sin perder la calma, “puedo nombrarle al menos diez banqueros con los que trataba Prat-Gay para sacar la plata del país”.
Lógicamente, esa información es parte de la versión de los hechos que llevó Hernán Arbizu a Estados Unidos para contar cómo es el funcionamiento de la fuga de divisas de nuestros países, su colocación y circulación por paraísos fiscales, todo bajo control de bancos estadounidenses. Versión que no sólo incluye el nombre del actual ministro de Hacienda y Finanzas, sino el de otras personas e incluso empresas que tendrán fuerte resonancia. Pero para conocer cuál es la recepción que dicha mención tiene en la justicia norteamericana y qué hará ésta una vez que cuente con los mismos, habrá que esperar algunas semanas, aseguran. De lo que no tienen dudas quienes elaboraron la nueva estrategia judicial del ex banquero de JP Morgan ahora extraditado, es que en la justicia de Nueva York se le abrió una puerta que, en Argentina, tenía totalmente vedada.