Donisanu advirtió que "algunas de las reformas positivas de mercado introducidas por el nuevo presidente (Mauricio Macri), incluyendo la devaluación de la moneda en diciembre, trajo con ellas un fuerte aumento del índice de precios al consumidor -la Ciudad de Buenos Aires reportó un 40 por ciento de inflación anual en abril-".
Y que, "como resultado del ritmo acelerado de la inflación, el Banco Central elevó su tasa del 18% en febrero al 30% en abril", señaló, en tanto que "los precios de los commodities permanecen en una tendencia declinante, lo que podría afectar al sector agrícola argentino mientras los agricultores plantan más granos", añadió.
Subrayó en la presentación que "las exportaciones significan alrededor del 30 por ciento de la economía, siendo los agrícolas los mayores productos de exportación. Brasil es el más grande socio comercial de la Argentina y las condiciones políticas y económicas de ese país probablemente afecten negativamente el comercio y la actividad argentinas".
Los resultados por verse
En ese marco, el informe de Wells Fargo subraya: "Esperamos oportunidades potenciales de largo plazo que puedan presentarse cuando los efectos positivos de las reformas impulsadas por el Gobierno y el Banco Central se materializan en forma de más bajos niveles de inflación, un gasto balanceado y crecimiento sustentable", subrayó.
Y alerta sobre que, "a pesar del clima positivo que rodeó la reciente emisión de bonos de Argentina, es factible que se geste un estrés en el sector financiero del país y que el alto nivel de inflación afecte las cotizaciones de bonos y acciones".
Apunta asimismo el Research Analyst que "los inversores deberían tomar en cuenta que la calificación de los bonos de deuda soberana de Argentina todavía es especulativa de acuerdo con Moody's, Fitch y Standard and Poors, inclusive cuando se incorporan las recientes mejoras de calificación de abril y mayo”.